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Sociedad y Estado · Unidad 6 — Federalismo y política subnacional

Carreras políticas y territorio

Los cargos no se reparten al azar por el mapa: la provincia desde la que alguien hace política le fija cuántos recursos maneja, cuántas bancas aporta y a qué precio se lo puede negociar — y eso se ve en quiénes llegaron a la presidencia desde 1983.

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La explicación

Una carrera política se hace en un territorio

Hay tres niveles de gobierno que se eligen por separado: presidencia y Congreso, gobernaciones y legislaturas provinciales, intendencias y concejos. Pero las carreras no se quedan quietas en un nivel: se sube, se baja y se cruza. Y el punto de este tema es que ese recorrido no es igual desde cualquier provincia.

Gervasoni arranca con una afirmación fuerte: la distinción entre política nacional y política provincial es analíticamente útil pero fácticamente artificial. Y enumera cuatro canales que las comunican:

  1. La mayoría de los presidentes, vicepresidentes y candidatos presidenciales viables son gobernadores o ex gobernadores.
  2. Los diputados y senadores nacionales se eligen en distritos provinciales, y quiénes integran las listas lo deciden en buena medida los líderes partidarios de cada provincia.
  3. La aprobación y la ejecución de políticas nacionales dependen del apoyo de los gobernadores: legislativo, político y burocrático.
  4. El presidente y el Congreso pueden remover gobiernos provinciales mediante la intervención federal, algo que ocurrió seis veces desde 1983.

Los cuatro canales van en las dos direcciones. El segundo es el que más se subestima: un diputado nacional le debe la banca, en buena parte, a quien armó la lista en su provincia.

El activo que trae quien viene de una provincia chica

Acá aparece el dato institucional que ordena el resto: las provincias poco pobladas están sobrerrepresentadas en el Congreso, y por dos vías distintas.

El Senado desproporcional tiene una justificación explícita en el diseño federal: esa cámara representa provincias, no ciudadanos. Podés discutirla, pero está en la Constitución y el argumento existe. El piso de Diputados es otra cosa: es una ley, y una ley dictada por un gobierno de facto. Mezclarlas en una sola queja pierde lo más interesante del asunto.

Distritos de bajo mantenimiento

Juntá las dos piezas: una provincia chica aporta pocos habitantes pero una cantidad de bancas mucho mayor que su peso demográfico, y tiene un presupuesto chico en términos absolutos. Gibson y Calvo (2000) llamaron a esto distritos de bajo mantenimiento: para un presidente es barato comprar su apoyo.

El precio, según enumera Gervasoni: unas décimas más de coparticipación, unos pocos millones en Aportes del Tesoro Nacional, una reestructuración de la deuda con el gobierno central. Para el presupuesto nacional son esfuerzos fiscales modestos; para esas provincias son sumas grandes. Y a cambio aportan una proporción significativa de diputados y senadores.

Cuidado con la palabra «barato». Barato es el precio para la Nación. Para la provincia esa misma suma puede ser enorme. La asimetría es justamente esa: lo que a uno le cuesta poco al otro le cambia el presupuesto. Por eso el mecanismo funciona.

El resultado: qué carreras se hicieron y desde dónde

Sumá los tres activos: rentas del federalismo fiscal (tema 6.1), hegemonía política dentro de la provincia (tema 6.2) y sobrerrepresentación legislativa. El gobernador de una provincia chica y rentística llega a la arena nacional con caja, sin disputa interna que le consuma tiempo y con bancas para ofrecer.

El dato que Gervasoni pone sobre la mesa: en dos tercios del período abierto en 1983 el gobierno nacional estuvo en manos de dirigentes riojanos y santacruceños — provincias que juntas reúnen el 1,4 % de la población. Hasta el momento en que escribe (2011), ningún gobernador de Córdoba, Mendoza o Santa Fe lo había conseguido, cuando en 1983 muchos habrían apostado exactamente por ahí.

Gervasoni es explícito en cómo hay que leer eso: las carreras de esos dirigentes se explican por sus habilidades políticas y también por factores fiscales e institucionales estructurales. No es una cosa o la otra. Una respuesta que sólo dice «eran hábiles» y una que sólo dice «los favoreció el sistema» están las dos incompletas.

El nivel de abajo: intendentes y una vía de ascenso nueva

El federalismo fiscal argentino asigna transferencias a las provincias, y a los municipios sólo a través de ellas. Eso convierte al gobernador en el intermediario obligatorio... salvo que la Nación encuentre cómo saltearlo.

Lodola documenta las dos maneras en que se intentó:

Por qué esto importa para las carreras. Un intendente con obra pública financiada desde la Nación puede construir base propia sin pasar por la gobernación, e incluso en contra de ella. Eso abre una vía de ascenso que no existía cuando la única puerta era el gobernador. Lodola agrega el matiz que hay que retener: en las provincias chicas los gobernadores siguieron siendo los intermediarios entre el poder central y el local; la estrategia de puentearlos se concentró en los grandes aglomerados urbanos.
Ejemplo resuelto

Un presidente necesita cinco votos más en el Senado para aprobar una ley. Puede negociar con una provincia de 15 millones de habitantes o con cinco provincias de 500.000 habitantes cada una. Analizá qué le conviene y por qué, usando las herramientas del tema.

1. Contá bancas, no habitantes.
Cada provincia tiene tres senadores, independientemente de su población. La provincia grande aporta como máximo 3 senadores; las cinco chicas, hasta 15. Y las cinco chicas suman 2,5 millones de habitantes: un sexto de la grande.
2. Calculá el precio de cada opción.
Lo que hay para ofrecer es lo discrecional: ATN, obra pública, refinanciación de deuda, décimas de coparticipación. Un monto que mueva el presupuesto de una provincia de 15 millones tiene que ser grande. El mismo monto, repartido en cinco provincias de 500.000, le cambia el año a cada una.
3. Cruzá las dos cosas.
Más bancas por menos dinero: esa es la definición de distrito de bajo mantenimiento. Por eso Gibson y Calvo llaman «bajo mantenimiento» a estos distritos, y por eso el mecanismo se repite gobierno tras gobierno.
4. Qué se sigue para las carreras.
Si a lo anterior le sumás que esas provincias suelen ser rentísticas (mucho presupuesto en relación a su economía) y con oficialismos hegemónicos (poca disputa interna), quien las gobierna llega a la política nacional con tres ventajas acumuladas: caja, tiempo y bancas. Ese es el perfil de trayectoria que documenta Gervasoni: en dos tercios del período abierto en 1983 la presidencia estuvo en manos de dirigentes de La Rioja y Santa Cruz, provincias que juntas tienen el 1,4 % de la población.

El matiz obligatorio. Nada de esto dice que quien llegó lo hizo sin mérito propio, ni que un gobernador de una provincia grande no pueda llegar. Dice que el punto de partida no es el mismo y que hay que contarlo entre los factores, junto con las habilidades políticas de cada uno.

Dónde se cae la mayoría

Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 6 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.

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@soytiza.ok