Introducción al Pensamiento Científico · Unidad 2 — Razonamientos, verdad y validez
El método hipotético-deductivo
Se propone una hipótesis, se deduce de ella una consecuencia observable, y se va a mirar. Si la consecuencia no se da, algo del conjunto está mal; si se da, la hipótesis sigue en pie pero no queda probada.
La explicación
Los pasos
2. Una hipótesis que lo explicaría. De dónde sale es asunto del contexto de descubrimiento: no hay método para tener ideas.
3. Deducción de una consecuencia observable: «si la hipótesis es verdadera, entonces debería observarse O».
4. Contrastación: se va a ver si O ocurre.
5. Evaluación: si O no ocurre, la hipótesis queda en problemas. Si O ocurre, la hipótesis queda corroborada — que no es lo mismo que probada.
La asimetría, que es lo central
Los dos resultados posibles no valen lo mismo, y la razón es puramente lógica:
Si O ocurre → H → O ; O ; ∴ H. Falacia de afirmación del consecuente. La confirmación no prueba.
Por eso se dice corroborada y no «probada»: la hipótesis sobrevivió a un intento de refutarla. Sobrevivir a muchos intentos es lo mejor que le puede pasar a una hipótesis, y aun así no la vuelve verdadera.
Hipótesis auxiliares y la dificultad real
En la práctica, de una hipótesis sola no se deduce nada. Hacen falta hipótesis auxiliares: que los instrumentos funcionan, que la muestra es representativa, que no hay variables interviniendo. Lo que se contrasta es siempre el conjunto.
Hipótesis ad hoc
Una hipótesis agregada después del resultado adverso, sin apoyo independiente, con el único fin de salvar la teoría. La marca que la delata: no genera ninguna predicción nueva. Sólo tapa el agujero.
Aplicá el método hipotético-deductivo al caso de Semmelweis y la fiebre puerperal (1847).
Los dos matices que hacen valioso el caso:
Primero: Semmelweis no probó su hipótesis. De hecho, su explicación era parcialmente incorrecta — no era «materia cadavérica» sino microorganismos, que se conocerían recién con Pasteur y Lister décadas después. Pero la predicción se cumplió y la intervención funcionó: una hipótesis falsa puede generar predicciones correctas.
Segundo: cada descarte previo fue un modus tollens. «Si la causa fuera el hacinamiento, entonces al reducirlo bajaría la mortalidad. No bajó. Luego, no es el hacinamiento.» Ahí está la asimetría en acción: las refutaciones fueron concluyentes, la corroboración final no.
Dónde se cae la mayoría
- Decir que una hipótesis quedó «probada» o «demostrada» por un experimento exitoso. Queda corroborada.
- Creer que una predicción fallida refuta sin más la hipótesis principal: puede fallar una auxiliar.
- Confundir hipótesis con conjetura suelta: una hipótesis científica tiene que permitir deducir consecuencias observables.
- Llamar ad hoc a cualquier hipótesis auxiliar. Lo ad hoc es agregarla sin apoyo independiente y sin que genere predicciones nuevas.
Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.
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