Introducción al Pensamiento Científico · Unidad 4 — El proceso de investigación social
Población, muestra y técnicas de recolección
Lo que decide si un resultado se puede extender a toda la población no es el tamaño de la muestra sino cómo se eligió. Una muestra chica y al azar vale más que una enorme y sesgada.
La explicación
Población, unidad de análisis y muestra
Población (o universo): el conjunto completo de unidades sobre el que se quiere concluir.
Muestra: el subconjunto efectivamente relevado.
Muestreo probabilístico
Todas las unidades tienen una probabilidad conocida y distinta de cero de ser elegidas. Es lo que permite calcular el error y generalizar a la población.
- Aleatorio simple: sorteo entre todas las unidades.
- Sistemático: uno cada k a partir de un arranque al azar.
- Estratificado: se divide la población en estratos (por sexo, edad, región) y se sortea dentro de cada uno. Sirve para asegurar representación de grupos chicos.
- Por conglomerados: se sortean grupos completos (escuelas, manzanas) y se releva todo el grupo. Más barato, pero con más error.
Muestreo no probabilístico
La selección depende del criterio del investigador. No permite generalizar estadísticamente, y eso no lo vuelve inútil: es apropiado en estudios exploratorios y cualitativos, donde el objetivo no es estimar una proporción sino comprender un fenómeno.
- Por conveniencia: los que estaban a mano. El más frecuente y el más riesgoso.
- Por cuotas: se fijan cantidades por categoría, pero se elige a criterio dentro de cada una.
- Intencional o teórico: casos elegidos por su relevancia para la pregunta.
- Bola de nieve: cada entrevistado sugiere al siguiente. Útil para poblaciones difíciles de alcanzar.
El tamaño no es lo que decide
Técnicas cuantitativas y cualitativas
Cualitativas: entrevista en profundidad, grupo focal, observación participante, análisis de documentos. Buscan comprender sentidos y procesos. Fuerte en profundidad, débil en generalización.
No compiten: responden preguntas distintas. «¿Cuántos?» es cuantitativa; «¿por qué y cómo lo viven?» es cualitativa. Muchos diseños combinan las dos, y el programa lo llama pluralismo metodológico.
Fuentes
Primarias: datos producidos por la propia investigación. Secundarias: datos ya existentes (censos, EPH, registros administrativos). Las secundarias son más baratas y a veces imposibles de igualar, pero fueron construidas con categorías de otro: hay que revisar cómo se definió cada variable antes de usarlas.
Un estudio quiere estimar la proporción de estudiantes del CBC que trabajan. Encuesta a 800 estudiantes a la salida de una sede, un martes de 18 a 21. Evaluá el diseño.
Cómo se corregiría: obtener el listado de estudiantes inscriptos y sortear al azar; o estratificar por sede y turno con cantidades proporcionales a la matrícula real. Con un diseño así, 400 casos bien elegidos valdrían más que estos 800.
Y si no se puede hacer otra cosa: el estudio sigue teniendo valor, pero la conclusión debe acotarse — «entre los estudiantes del turno noche de la sede X relevados el día Y» — y no presentarse como una estimación del CBC.
Dónde se cae la mayoría
- Creer que una muestra grande garantiza representatividad.
- Generalizar a toda la población desde un muestreo no probabilístico.
- Tratar las técnicas cualitativas como «menos rigurosas». Son rigurosas con otros criterios y responden otras preguntas.
- Usar datos secundarios sin revisar cómo definieron sus variables.
Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.
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