Sociedad y Estado · Unidad 2 — Cómo se forma un Estado
Las formas de penetración estatal
Después de Pavón el gobierno nacional no podía estar sólo con el ejército: penetró la sociedad de cuatro maneras, y tres de las cuatro funcionan por consenso, no por miedo.
La explicación
El problema que había que resolver
Instalado el gobierno de Mitre, las reacciones del Interior no tardaron: pronunciamientos de jefes políticos, prácticas autónomas que lesionaban al poder central. La movilización rápida del ejército fue —lo dice Oszlak con comillas irónicas— el modo más convincente de «ganarse» a las provincias.
Pero enseguida aparece el límite. Centralizar el poder y los recursos no alcanzaba. Para ser efectiva, esa centralización tenía que ir acompañada de una descentralización del control: una presencia institucional permanente, repartida por el territorio, que fuera anticipando y disolviendo las rebeliones antes de que hubiera que apagarlas. Mandar un ejército cada vez que algo estalla es caro, lento y no deja nada instalado.
Y esa presencia no podía ser sólo coactiva. Los años de guerra civil habían mostrado que los intentos de crear un Estado fundados en las armas o en pactos efímeros no duraban. La legitimidad tenía ahora un contenido económico inocultable. Por eso, dice Oszlak, crear bases consensuales de dominación pasó a ser un atributo esencial de la estatidad, tanto como el monopolio de la violencia.
Las cuatro modalidades
- Represiva. Montar un ejército único y repartido por todo el país, para adelantarse a cualquier intento de romper el orden que el Estado nacional viene imponiendo, y para apagarlo si igual estalla. Fijate las dos palabras: unificada (una sola, no catorce) y distribuida (en todos lados, no sólo en la capital).
- Cooptativa. Captar apoyos entre los sectores dominantes y los gobiernos del Interior, con alianzas y coaliciones basadas en compromisos y prestaciones recíprocas. Los mecanismos concretos: subsidios dados a dedo, cargos públicos nacionales repartidos entre parientes y allegados —el nepotismo—, y la intervención federal dirigida a instalar o reponer aliados en los gobiernos provinciales.
- Material. Avanzar sobre el territorio provincial localizando ahí obras, servicios y regulaciones indispensables para su progreso económico. Financiar y ejecutar infraestructura, dictar reglamentos que den previsibilidad al intercambio, conceder privilegios para actividades lucrativas privadas, y garantizar la rentabilidad de los negocios patrocinados por el Estado.
- Ideológica. Crear y difundir valores, conocimientos y símbolos que refuercen los sentimientos de nacionalidad y legitimen el sistema de dominación. Pautas educativas acordes al nuevo esquema social, el «imperio de la ley», la secularización de prácticas arraigadas, y un discurso político que justificara una democracia restrictiva.
Son categorías analíticas, no cajones
Oszlak avisa expresamente que se trata de categorías analíticas, y que examinarlas por separado no debe hacer perder de vista con qué simultaneidad y qué imbricación se dieron en la historia concreta. Su mejor ejemplo es la intervención federal: sirve al mismo tiempo para reprimir una situación provincial hostil y para instalar y afianzar aliados. Es represiva y cooptativa a la vez.
Y hay un rasgo que ata a las cuatro: como los beneficios iban a ciertos sectores con exclusión de otros, ganar aliados fue muchas veces ganar enemigos. El «progreso» en el que se enrolaron unos exigió el «orden» que hubo que imponerle a los otros. No son dos políticas distintas: son la misma cosa mirada desde los dos lados.
Qué dejó instalado
Cada forma de penetración cristalizó en instituciones: normas y organizaciones burocráticas que regulaban y ejecutaban las actividades de cada ámbito. Para Oszlak esas cristalizaciones institucionales son momentos del proceso de adquisición de los atributos de la estatidad — o sea que este tema y el 2.3 son el mismo tema visto de cerca.
El dato que lo muestra sin discusión: antes de 1862 lo único que el Estado nacional tenía puesto tierra adentro eran las aduanas y las oficinas de rentas que colgaban del movimiento aduanero. Quince años después, de unos 12.800 agentes civiles y militares del gobierno nacional, alrededor de 11.000 se desempeñaban en el Interior. Esa es, en números, la descentralización del control.
Por qué casi no hubo resistencia
Oszlak le dedica un apartado a las resistencias que no hubo, y la explicación no es que la gente estuviera contenta. Es estructural:
- La propiedad de la tierra estaba muy concentrada y no había un sector campesino extendido, así que faltaba el sujeto que en otros lados protagonizó alzamientos.
- La principal fuente de recursos del Estado eran los impuestos sobre el comercio exterior, no la tributación directa. Eso permitió reducir la presión sobre el capital y trasladar el peso a los sectores populares por vías menos visibles: sin impuesto directo no hay rebelión tributaria.
- Los sectores obreros y campesinos estaban dispersos, eran pocos y estaban poco organizados, al menos hasta fines de siglo.
- Y el acceso a comida barata y abundante, por las características de la explotación agrícola-ganadera, descomprimió por mucho tiempo.
La conclusión de Oszlak es dura: el pueblo estaba disperso, sin saber leer, mandado lo mismo como productor que como soldado y sin derechos políticos: no se levantó, y terminó sirviéndole de herramienta a caudillos de ocasión.
Clasificá cuatro medidas del gobierno nacional entre 1862 y 1880: (a) se garantiza la rentabilidad de un ferrocarril que cruza una provincia del Interior; (b) se designa en cargos nacionales a parientes de un gobernador aliado; (c) se instalan guarniciones permanentes en el Interior; (d) se unifica el plan de estudios de las escuelas.
Vamos una por una, y después el detalle que hace la diferencia entre aprobar y aprobar bien.
(b) Cooptativa. Es repartir cargos públicos nacionales entre parientes y allegados, uno de los mecanismos que Oszlak enumera. Apela al afán de poder: incorpora a un sector a la coalición dominante.
(c) Represiva. Ejército único y repartido por el territorio, para adelantarse a las alteraciones del orden y apagarlas. Es la única de las cuatro que se apoya en el control de la violencia.
(d) Ideológica. Difusión de valores, conocimientos y símbolos que refuerzan los sentimientos de nacionalidad y legitiman el sistema de dominación.
El detalle que suma: las cuatro son categorías analíticas. En la práctica se superponen. El ferrocarril del caso (a) también lleva soldados más rápido, o sea que refuerza la penetración represiva; y la escuela del caso (d) forma a los funcionarios que después ejecutan la material. El ejemplo canónico de superposición es la intervención federal: reprime una situación provincial hostil y a la vez instala aliados.
Y el sentido de todo esto: cada una de estas medidas cristalizó en normas y organizaciones burocráticas. Esas cristalizaciones son, para Oszlak, los momentos concretos en que el Estado fue adquiriendo los atributos de la estatidad.
Clasificar cuatro medidas del Estado nacional argentino entre 1862 y 1880 según el modo de intervención: (a) campañas militares sobre territorios no controlados; (b) subsidios y cargos a gobiernos provinciales aliados; (c) garantías de rentabilidad a inversores de ferrocarriles; (d) creación de escuelas normales y realización del primer censo nacional.
Los cuatro modos de intervención, que son formas distintas de producir obediencia y presencia estatal:
cooptativo: comprando la adhesión de los que tienen poder propio
material: creando las condiciones para que la economía funcione
ideológico: produciendo consenso y una identidad común
(a) Campañas militares — modo REPRESIVO. Es el más visible y el más directo: extender por la fuerza el control territorial donde el Estado no lo tenía. Consolida el atributo del monopolio de la coerción.
Lo que conviene notar: el modo represivo no es solo "reprimir opositores". Es la forma en que el Estado establece que en ese territorio manda él y no otro. Por eso incluye tanto el sometimiento de las últimas resistencias provinciales como el avance sobre territorios indígenas.
(b) Subsidios y cargos a aliados — modo COOPTATIVO. En vez de someter a los poderes locales, se los incorpora: se les da presupuesto, cargos en la administración nacional, obras. A cambio, sostienen al gobierno central.
pero deja al aliado adentro, con poder propio
Ese último punto es el que hay que desarrollar. La cooptación resuelve el conflicto sin eliminar al adversario, y por eso el arreglo hay que renovarlo: el aliado conserva su base de poder y puede volver a negociar. Es una forma de integración, no de sustitución.
(c) Garantías a los ferrocarriles — modo MATERIAL. El Estado no construye ni reprime: crea las condiciones para que otros inviertan. Garantizar una rentabilidad mínima es asumir el riesgo del negocio para que el capital llegue.
Qué produce eso en términos de estatidad:
· circulación de bienes, personas y tropas
· y, sobre todo, un territorio que empieza a funcionar como
una unidad económica, no como regiones separadas
El ferrocarril es a la vez economía y control: el mismo riel que saca la cosecha lleva al ejército. Por eso el modo material no se opone al represivo, lo complementa.
(d) Escuelas normales y censo — modo IDEOLÓGICO. Las escuelas normales forman a los maestros que después van a enseñar en todo el país una misma lengua, una misma historia y unos mismos símbolos. El censo, por su parte, es el acto por el cual el Estado nombra y cuenta a su población.
Por qué el censo es ideológico y no solo administrativo: definir las categorías con las que se cuenta —quién es "extranjero", quién es "alfabeto", qué actividades existen— es definir cómo se ve la sociedad a sí misma. El dato no es neutral: es una operación de clasificación.
que la población se reconozca como parte de esa comunidad
Lo que hay que ver del conjunto, y es lo que puntúa:
La represión sin cooptación deja enemigos permanentes. La cooptación sin recursos no tiene con qué comprar. Las condiciones materiales sin control territorial no atraen inversión. Y nada de eso produce por sí solo una población que se piense como parte de una nación: eso lo hace la escuela.
Un contraejemplo útil para probar el argumento: un Estado que solo reprimiera tendría que sostener el control con tropas indefinidamente, y el costo crecería con el territorio. La combinación de los cuatro modos es lo que hace que el orden se vuelva barato de mantener.
Dónde se pierde el punto: asignar un modo a cada medida y frenar ahí. La segunda mitad de la respuesta es mostrar cómo se articulan, porque el argumento del programa es justamente que el Estado se construye con los cuatro y no con uno.
Dónde se cae la mayoría
- Nombrar tres y olvidar una. Son cuatro: represiva, cooptativa, material e ideológica.
- Creer que penetración estatal es sinónimo de represión. Tres de las cuatro modalidades tienen fundamento consensual.
- Tratarlas como compartimentos estancos. Oszlak dice que son categorías analíticas: la intervención federal es represiva y cooptativa al mismo tiempo.
- Confundir cooptativa con material. La cooptativa compra voluntades políticas (subsidios, cargos, intervenciones); la material lleva obras, servicios y reglas que hacen posible el negocio.
- Explicar la falta de resistencia popular por conformidad o consenso. Oszlak la explica por la estructura: tierra concentrada, sin campesinado extendido, y el grueso de los recursos saliendo del comercio exterior.
- Olvidar que centralización del poder y descentralización del control van juntas. Sin presencia permanente en el territorio, la centralización no se sostiene.
Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.
Practicar Las formas de penetración estatal →Dónde entra este tema en el parcial
- Primer parcial — Un diagnóstico de estatidad14 puntos · resuelto paso a paso
Los otros temas de la unidad 2
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