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Sociedad y Estado · Unidad 2 — Cómo se forma un Estado

Las formas de penetración estatal

Después de Pavón el gobierno nacional no podía estar sólo con el ejército: penetró la sociedad de cuatro maneras, y tres de las cuatro funcionan por consenso, no por miedo.

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La explicación

El problema que había que resolver

Instalado el gobierno de Mitre, las reacciones del Interior no tardaron: pronunciamientos de jefes políticos, prácticas autónomas que lesionaban al poder central. La movilización rápida del ejército fue —lo dice Oszlak con comillas irónicas— el argumento más contundente para «ganar la adhesión» de las provincias.

Pero enseguida aparece el límite. Centralizar el poder y los recursos no alcanzaba. Para ser efectiva, esa centralización tenía que ir acompañada de una descentralización del control: una presencia institucional permanente, repartida por el territorio, que fuera anticipando y disolviendo las rebeliones antes de que hubiera que apagarlas. Mandar un ejército cada vez que algo estalla es caro, lento y no deja nada instalado.

Y esa presencia no podía ser sólo coactiva. Los años de guerra civil habían mostrado que los intentos de crear un Estado fundados en las armas o en pactos efímeros no duraban. La legitimidad tenía ahora un contenido económico inocultable. Por eso, dice Oszlak, crear bases consensuales de dominación pasó a ser un atributo esencial de la estatidad, tanto como el monopolio de la violencia.

Las cuatro modalidades

El corte que hay que recordar. Sólo la represiva se sostiene en el control de la violencia. Las otras tres se sostienen en contraprestaciones: beneficios que crean vínculos de solidaridad y consolidan intereses comunes. Tienen fundamento consensual, aunque apelan a referentes distintos: la cooptativa al afán de poder, la material al interés material, la ideológica a la convicción.

Son categorías analíticas, no cajones

Oszlak avisa expresamente que se trata de categorías analíticas, y que examinarlas por separado no debe hacer perder de vista con qué simultaneidad y qué imbricación se dieron en la historia concreta. Su mejor ejemplo es la intervención federal: sirve al mismo tiempo para reprimir una situación provincial hostil y para instalar y afianzar aliados. Es represiva y cooptativa a la vez.

Y hay un rasgo que ata a las cuatro: como los beneficios iban a ciertos sectores con exclusión de otros, ganar aliados fue muchas veces ganar enemigos. El «progreso» en el que se enrolaron unos exigió el «orden» que hubo que imponerle a los otros. No son dos políticas distintas: son la misma cosa mirada desde los dos lados.

Qué dejó instalado

Cada forma de penetración cristalizó en instituciones: normas y organizaciones burocráticas que regulaban y ejecutaban las actividades de cada ámbito. Para Oszlak esas cristalizaciones institucionales son momentos del proceso de adquisición de los atributos de la estatidad — o sea que este tema y el 2.3 son el mismo tema visto de cerca.

El dato que lo muestra sin discusión: hasta 1862 la presencia del Estado nacional en el Interior se reducía prácticamente a las aduanas y a las oficinas de rentas ligadas al tráfico aduanero. Quince años después, de unos 12.800 agentes civiles y militares del gobierno nacional, alrededor de 11.000 se desempeñaban en el Interior. Esa es, en números, la descentralización del control.

Por qué casi no hubo resistencia

Oszlak le dedica un apartado a las resistencias que no hubo, y la explicación no es que la gente estuviera contenta. Es estructural:

La conclusión de Oszlak es dura: el pueblo, disgregado, analfabeto, dominado como productor y como guerrero y privado de derechos cívicos, no se alzó; sirvió más bien como instrumento de jefes ocasionales.

Ejemplo resuelto

Clasificá cuatro medidas del gobierno nacional entre 1862 y 1880: (a) se garantiza la rentabilidad de un ferrocarril que cruza una provincia del Interior; (b) se designa en cargos nacionales a parientes de un gobernador aliado; (c) se instalan guarniciones permanentes en el Interior; (d) se unifica el plan de estudios de las escuelas.

Vamos una por una, y después el detalle que hace la diferencia entre aprobar y aprobar bien.

(a) Material. El Estado lleva al territorio provincial una obra indispensable para su progreso económico, y además garantiza la rentabilidad del negocio. Apela al interés material.
(b) Cooptativa. Es el nepotismo en la designación de cargos públicos nacionales, uno de los mecanismos que Oszlak nombra. Apela al afán de poder: incorpora a un sector a la coalición dominante.
(c) Represiva. Fuerza militar unificada y distribuida territorialmente, para prevenir y sofocar alteraciones del orden. Es la única de las cuatro que se apoya en el control de la violencia.
(d) Ideológica. Difusión de valores, conocimientos y símbolos que refuerzan los sentimientos de nacionalidad y legitiman el sistema de dominación.

El detalle que suma: las cuatro son categorías analíticas. En la práctica se superponen. El ferrocarril del caso (a) también lleva soldados más rápido, o sea que refuerza la penetración represiva; y la escuela del caso (d) forma a los funcionarios que después ejecutan la material. El ejemplo canónico de superposición es la intervención federal: reprime una situación provincial hostil y a la vez instala aliados.

Y el sentido de todo esto: cada una de estas medidas cristalizó en normas y organizaciones burocráticas. Esas cristalizaciones son, para Oszlak, los momentos concretos en que el Estado fue adquiriendo los atributos de la estatidad.

Dónde se cae la mayoría

Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 6 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.

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@soytiza.ok