Tiza Paso a paso
Practicar →

Sociedad y Estado · Unidad 3 — El Estado de bienestar y su crisis

Del Estado de bienestar al Estado neoliberal

La salida conservadora no se propuso demoler el Estado de bienestar sino desarmar el pleno empleo y devolverle al mercado la última palabra; lo que quedó del bienestar quedó con otra forma.

Practicar este tema →7 ejercicios que te corrigen paso a paso · gratis, sin cuenta

La explicación

De dónde sale la estrategia

Si el diagnóstico es que la crisis viene del poder que los asalariados adquirieron para disputar la distribución del ingreso, entonces la estrategia conservadora tiene que recortar ese poder. Y para eso hay dos caminos: volver a dejar que el mercado ordene como antes, o armar acuerdos entre cúpulas en los que el que más resigna es el asalariado.

Queda una pregunta previa: si durante la posguerra la inflación había venido cumpliendo la función de contener la puja distributiva, ¿por qué hacía falta cambiar de herramienta? Isuani contesta: porque la inflación dejó de ser efectiva. Cuando todo el mundo le aprende el movimiento a la inflación, los asalariados empiezan a pedir que les ajusten el sueldo —indexación, por ejemplo— y ese ajuste vuelve a empujar los precios. La herramienta que servía para tapar la disputa termina avivándola, y con los precios moviéndose así nadie se anima a invertir. El instrumento se gastó.

Contra qué se dirige el ataque

La conclusión de Isuani es precisa y es lo que hay que saber contestar: lo primero que hay que desarmar es el Estado keynesiano y las herramientas con las que operaba. Las medidas:

El objetivo del conjunto es doble: hacer caer el poder sindical y sacarle al Estado la capacidad de emparejar el ciclo económico. Las experiencias monetaristas y neoconservadoras que se multiplican en los ochenta van por ahí.

Del Estado de bienestar, en cambio, sólo hace falta tocar lo que refuerza la posición del trabajador dentro del mercado: típicamente, la legislación de protección contra el despido. De ahí salen las políticas de flexibilización de las relaciones de trabajo, que atacan un aspecto de la faceta regulatoria del bienestar. También se acusó al Estado de bienestar de introducir rigideces en la inversión y de desestimular la productividad del trabajador, pero la crítica a los efectos económicos de su función redistributiva, dice Isuani, no parece tener asidero y no pasó del terreno de las declamaciones.

Las tres palabras de la reforma

Qué quedó del bienestar

Isuani da tres indicios de que el ajuste no se hizo demoliendo el Estado de bienestar:

De ahí la conclusión de Isuani: mientras el Estado keynesiano fue una etapa del capitalismo que terminó minando la lógica de acumulación, el Estado de bienestar lo antecedió, creció a su amparo y está en condiciones de sobrevivir sin él. Puede achicarse —difícilmente más rápido de lo que se achique el gasto público en general— y puede cambiarle la forma a alguna de sus instituciones, pero desarmarlo es otra cosa: alguien tiene que seguir haciendo esa segunda distribución, y cuantos más años lleven en pie las instituciones democráticas, más la necesitan para sostenerse.

Conviene tener las dos lecturas, porque están las dos en la bibliografía y no dicen lo mismo. Isuani, como acabás de ver, apuesta a que el bienestar sobrevive. Regonini, escribiendo en el mismo momento, es bastante menos optimista: registra que esos elementos llevaron a hablar de una nueva fase en la historia del estado asistencial, caracterizada por una crisis profunda y quizá por una tendencia a desaparecer. Una respuesta que sólo dé una de las dos está dando la mitad del estado de la discusión.

La objeción de Isuani a la ideología conservadora

Para el conservadurismo la acumulación se trabó por culpa del Estado, y se destraba devolviéndole al mercado el peso que tenía antes de los años treinta. Isuani reconoce que esa postura tiene un poder persuasivo enorme, y le hace una objeción precisa: nunca dice qué piensa hacer con los problemas que había generado la propia sociedad de mercado, que fueron los que empujaron al Estado a intervenir tanto. Es, dice, ir a buscar atrás la salida de un problema de ahora.

Fijate que la objeción no es "el mercado es malo". Es un problema de argumento: la propuesta ofrece volver a un punto de partida sin decir qué se hace esta vez con lo que ya sabemos que pasa cuando se llega ahí. Escribir la objeción así —como un hueco en el razonamiento y no como una toma de posición— es lo que la vuelve una respuesta de parcial y no una opinión.

Y de ahí sale su pronóstico: algo así rompería demasiado y traería demasiado conflicto, así que si el Estado keynesiano se termina de desarmar, difícilmente sea sin dejar en pie el de bienestar, aunque le cambien piezas.

El aviso de anacronismo

El Estado de bienestar argentino no es el europeo de posguerra, y meterlos en la misma frase es uno de los errores más caros de la unidad.

· En América Latina el bienestar se construyó en buena medida sobre la matriz contributiva —seguro social atado al empleo registrado— en mercados de trabajo donde una parte grande de la población nunca estuvo registrada. La cobertura sigue al empleo formal, y donde el empleo formal es minoritario, la cobertura también.
· Por eso Isuani puede citar que en casi toda América Latina el bienestar terminó repartiendo al revés de lo que prometía: fue regresivo.
· Y rompe cualquier cronología prestada un dato que ya apareció en 3.1: en Argentina y Brasil el bienestar se expandió durante dictaduras militares. Universalismo de posguerra, pleno empleo keynesiano y sufragio no llegaron acá en el mismo orden ni con el mismo contenido que en Europa.

Moraleja práctica: cuando en un parcial se pide aplicar estos conceptos a la Argentina, lo que se está pidiendo es que uses las categorías —contributivo contra universal, primaria contra secundaria, derecho contra beneficencia— y no que trasplantes el relato europeo.
Un ejercicio resuelto, paso a paso

Un gobierno anuncia tres medidas: (a) vende la empresa estatal de teléfonos; (b) reemplaza una asignación que cobraban todos los hogares con hijos por un subsidio que se paga sólo a los hogares bajo cierto nivel de ingreso; (c) deroga la indemnización por despido. Clasificá cada una y decí a qué apunta el conjunto.

Paso 1 — nombrar cada medida. (a) es privatización: cambia el dueño de una actividad que estaba en el Estado. (b) es un pasaje de universalismo a focalización: no cambia el dueño de nada, cambia el criterio de cobertura. (c) es flexibilización: toca la faceta regulatoria del Estado de bienestar.

Paso 2 — ubicar a qué Estado le pega cada una.
(a) le pega al Estado empresario. Isuani señala que es el blanco favorito en América Latina, y explica por qué: es ideológicamente más barato argumentar que el Estado no nació para producir, que cuestionar un beneficio social.
(b) le pega al Estado de bienestar, en su función redistributiva.
(c) le pega al Estado de bienestar también, pero en su faceta regulatoria, y es exactamente el tipo de pieza que el diagnóstico de Isuani sí manda tocar: refuerza la posición del trabajador dentro del mercado de trabajo.
Paso 3 — qué le falta al paquete para ser "el ajuste" que describe Isuani. Falta lo central: el ataque al pleno empleo y la renuncia al uso anticíclico de la política económica. Las tres medidas anunciadas son compatibles con ese programa, pero ninguna de las tres es el programa. Si el diagnóstico es que el problema está en el poder de los asalariados dentro del mercado de trabajo, la medida decisiva es la que cambia ese mercado, y de las tres sólo (c) lo hace parcialmente.

Paso 4 — el dato contraintuitivo que conviene incluir. Recortar el gasto social es políticamente caro, incluso para regímenes no democráticos: lo muestra que en la OCDE el gasto social siguió creciendo entre 1960 y 1981 mientras el gasto público no social se llevaba la peor parte, y que el seguro de desempleo prácticamente no fue tocado. Por eso un paquete con (a) adentro no es casualidad: es la parte que menos cuesta en legitimación.

Conclusión: el conjunto apunta a devolverle al mercado decisiones que el Estado se había reservado, y lo hace empezando por donde el costo político es menor. Una respuesta completa nombra las tres medidas con su término, dice a cuál de los dos Estados le pega cada una, y señala qué pieza falta para que sea el programa completo.

Y uno del nivel del parcial

Un gobierno de los años noventa anuncia: (a) vender la empresa estatal de agua; (b) abrir la importación bajando aranceles; (c) reemplazar la jubilación estatal por cuentas de capitalización individual; (d) crear un organismo de control de los servicios privatizados. Clasificar las medidas y explicar por qué la (d) es de otro tipo.

El paquete de reformas de los noventa se organiza en dos generaciones, y clasificar bien depende de reconocer esa diferencia:

PRIMERA generación: achicar el Estado y liberalizar
  privatizar, abrir la economía, desregular, estabilizar

SEGUNDA generación: hacer que el Estado achicado funcione
  organismos de control, reforma judicial, capacidad regulatoria

(a) Vender la empresa de agua — PRIVATIZACIÓN, primera generación. El Estado deja de producir un servicio y pasa a manos privadas. Los argumentos de época: el Estado es ineficiente, no tiene con qué invertir, y la venta produce un ingreso fiscal inmediato.

Lo que hay que agregar, y es lo que puntúa: el agua es un monopolio natural. No puede haber dos redes de cañerías compitiendo por la misma cuadra, así que privatizar no crea competencia: reemplaza un monopolio estatal por uno privado. Y un monopolio privado sin regulación fija el precio que quiere.

(b) Bajar aranceles — APERTURA COMERCIAL, primera generación. Los bienes importados compiten con la producción local. El objetivo declarado: bajar precios y forzar a la industria local a ganar eficiencia.

efecto esperado: precios más bajos, más variedad
efecto no buscado: los sectores que no pueden competir cierran,
y el empleo que sostenían no reaparece automáticamente en otro lado

(c) Cuentas de capitalización individual — REFORMA PREVISIONAL, primera generación. Es el cambio más profundo de los cuatro, porque cambia el principio del sistema.

reparto: los que trabajan hoy financian a los jubilados de hoy
           (principio de solidaridad intergeneracional)

capitalización: cada uno ahorra para su propia jubilación
                  (la prestación depende de cuánto aportó y de cómo
                  le fue al fondo)

En términos de Esping-Andersen, la reforma desmercantiliza menos: el bienestar en la vejez pasa a depender de la trayectoria laboral y del rendimiento financiero. Y traslada dos riesgos al individuo: el de no conseguir empleo registrado y el de una caída de los mercados justo antes de jubilarse.

El problema fiscal de la transición, que suele olvidarse: el Estado deja de recibir los aportes que van a las cuentas individuales, pero tiene que seguir pagando a los jubilados actuales. El agujero es inmediato y dura una generación.

(d) Crear un organismo de control — SEGUNDA generación, y es de otro tipo.

Las tres primeras achican el papel del Estado; esta lo reconstruye en otro lugar. El Estado deja de producir el servicio y pasa a regularlo: fija tarifas, controla la calidad, exige inversiones, sanciona incumplimientos.

de Estado PRODUCTOR a Estado REGULADOR

Y esa función es más difícil que la anterior, no más fácil. Requiere información que tiene la empresa y no el regulador, personal técnico especializado, y autonomía respecto del poder político y de la propia empresa.

El riesgo se llama captura del regulador: el organismo termina defendiendo a la empresa que debía controlar. Pasa cuando el regulador depende de la información que le entrega la empresa, cuando sus técnicos vienen o van hacia el sector regulado, o cuando no tiene presupuesto ni estabilidad.

El orden importa, y es la conclusión del ejercicio:

privatizar un monopolio natural ANTES de tener capacidad
regulatoria deja al usuario frente a un monopolio sin control

Ese fue el diagnóstico posterior sobre la secuencia: las reformas de primera generación se hicieron rápido y las de segunda llegaron tarde o incompletas. La conclusión no es que privatizar estuviera bien o mal, es que el orden de los pasos determinó buena parte del resultado.

Dónde se pierde el punto: meter las cuatro en la misma bolsa del "Consenso de Washington". La (d) pertenece a otra lógica, y reconocerlo es exactamente lo que el ejercicio evalúa.

Dónde se cae la mayoría

Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.

Practicar Del Estado de bienestar al Estado neoliberal →

Dónde entra este tema en el parcial

Los otros temas de la unidad 3

El Estado de bienestar y su crisis

Ver todos los temas de Sociedad y Estado