Sociedad y Estado · Unidad 4 — Régimen político: democracia y autoritarismo
Estado, régimen y gobierno
Son tres cosas distintas y se ordenan por lo que duran: el Estado es lo que permanece, el régimen son las reglas para acceder al poder y ejercerlo, el gobierno son las personas que hoy ocupan los cargos.
La explicación
Tres palabras que en la tele se usan como sinónimos
«El Estado no me paga la jubilación», «este gobierno es autoritario», «hay que cambiar el régimen». En la conversación diaria las tres frases se mezclan sin costo. En esta materia no: casi todo el análisis político depende de saber en qué nivel está pasando lo que estás mirando. Un golpe militar, una elección y una reforma constitucional no tocan los mismos niveles, y esa es exactamente la pregunta que hay que saber contestar.
El Estado: lo que sigue estando cuando todo lo demás cambia
Siguiendo a O'Donnell, el Estado no se reduce al aparato estatal ni al conjunto de oficinas públicas. Es un conjunto de relaciones sociales que establece un cierto orden sobre un territorio, y que en última instancia respalda ese orden con una garantía coactiva centralizada. (En la unidad 1 esto aparece con las palabras de Weber: el monopolio de la coacción física legítima.) Ese orden no es igualitario ni imparcial —sostiene relaciones de poder asimétricas—, pero es un orden: hay normas y expectativas estables, y las órdenes que se imparten desde el centro político generalmente se obedecen.
El Estado se manifiesta en tres dimensiones, que en 4.4 vamos a usar en serio:
- Como conjunto de burocracias encargadas de cumplir funciones.
- Como sistema legal: la ley no es un adorno del Estado, es una dimensión que lo constituye.
- Como dimensión ideológica: el Estado se presenta —y en general se lo cree— como un «Estado para la nación», foco de una identidad colectiva.
El régimen: las reglas del juego para llegar a los cargos
La definición que usa la materia es la de O'Donnell y Schmitter: el régimen es el conjunto de pautas, explícitas o no, que determina las formas y canales de acceso a los principales cargos de gobierno, qué actores están admitidos y cuáles excluidos de ese acceso, y qué recursos o estrategias pueden usar para conseguirlo.
Hay tres cosas ahí adentro que conviene desarmar:
- «Explícitas o no». El régimen no es el texto de la Constitución. Es cómo se accede de hecho. Si la ley dice que se vota pero el resultado lo decide el fraude, la regla efectiva es el fraude, y esa es la que define al régimen.
- «Admitidos y excluidos». Proscribir un partido cambia el régimen aunque no se toque una coma de la Constitución.
- «Recursos o estrategias». Si la vía para llegar al poder es ganar una elección, es un régimen. Si la vía es un golpe, también es un régimen —otro—.
El gobierno: quiénes ocupan hoy los cargos
El gobierno es el nivel más visible y el que menos dura: las personas y el elenco político que, en un momento dado, ocupan los cargos que el régimen define. Se renuevan por elecciones, por renuncias, por sucesiones. Cuando cambia el gobierno y nada más, el régimen queda intacto: de hecho, que el gobierno pueda cambiar sin que se rompa nada es precisamente lo que caracteriza a un régimen democrático.
Estado ⊃ régimen ⊃ gobierno, de lo más duradero a lo más efímero.
Una elección cambia el gobierno y deja el régimen en pie.
Un golpe cambia el gobierno y el régimen, y deja el Estado en pie.
Sólo la desaparición, la fusión o el nacimiento de una unidad política —una independencia, una secesión, la disolución de un país— cambia el Estado.
Un adelanto que conviene no olvidar
La distinción es firme, pero no es un compartimento estanco. En 4.4 vamos a ver que O'Donnell discute justamente el límite: sostiene que «democrático» y «autoritario» no son atributos exclusivos del régimen, porque un Estado cuyo sistema legal no se aplica contra los propios gobernantes tiene algo de autoritario en su propia estructura, gane quien gane las elecciones. Guardá esa punta: es la que hace interesante a toda la unidad.
El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno constitucional, disolvieron el Congreso, removieron a la Corte Suprema, intervinieron las provincias y prohibieron la actividad de los partidos políticos. Analizá qué nivel cambió y cuál no.
El truco es ir nivel por nivel y preguntarse, en cada uno, qué pasó el 25 de marzo.
La respuesta: cambiaron el gobierno y el régimen; el Estado siguió siendo el mismo.
La objeción que hay que anticipar, porque es la que separa un 6 de un 9: «pero la dictadura sí transformó el Estado». Y es cierto que transformó al Estado —achicó unas burocracias, agrandó otras, y sobre todo destruyó la efectividad de la ley, porque el propio aparato estatal actuaba por fuera de toda legalidad—. Pero transformar no es sustituir: era el mismo Estado argentino el que estaba siendo transformado, y por eso en 1983 hubo un Estado al que volver. Distinguir el nivel no es negar que los niveles se afecten entre sí; es saber cuál estás nombrando.
Explicar por qué el golpe de 1976 no puede describirse solo como "una interrupción más del orden constitucional", distinguiendo golpe de Estado, dictadura y terrorismo de Estado, y señalando qué hizo con cada poder.
Los tres conceptos no son sinónimos y describen cosas distintas:
dictadura: el RÉGIMEN que se instala después
terrorismo de Estado: el MÉTODO de gobierno: el aparato estatal
usado clandestinamente contra su población
Un golpe puede no dar lugar a una dictadura (si se convoca a elecciones rápidamente) y una dictadura puede no ejercer terrorismo de Estado (puede reprimir por vías formales, con detenciones publicadas y juicios). Los tres se dieron juntos en 1976, y eso es lo que hay que mostrar.
Qué hizo con cada poder del Estado. Conviene ir uno por uno, porque el conjunto muestra que no fue una intervención parcial:
Junta de las tres fuerzas
Legislativo: disuelve el Congreso; las funciones legislativas
pasan a una comisión designada por la Junta
Judicial: remueve a la Corte Suprema y designa otra
Provincias: interviene los gobiernos provinciales y municipales
Sindicatos: interviene la central obrera y suspende la actividad
gremial
Partidos: suspende la actividad política
Y una pieza que es la clave jurídica: se dicta un Estatuto que se coloca por encima de la Constitución. La Constitución no se deroga: se la subordina, y sigue vigente "en tanto no se oponga" al Estatuto.
y deja sin contenido cualquier garantía que ella declare
Por qué no alcanza con decir "una interrupción más". Tres diferencias con los golpes anteriores, y las tres son de tipo, no de intensidad.
1. No se propuso corregir un gobierno sino reorganizar la sociedad. El propio nombre que se dio —Proceso de Reorganización Nacional— lo anuncia. No había un plazo ni una promesa de elecciones a corto plazo: había un proyecto de transformación de largo plazo, económico y social.
2. La represión fue clandestina y sistemática. Acá está la diferencia decisiva, y es lo que define al terrorismo de Estado:
fuerzas estatales y el Estado niega tenerla
· centros clandestinos de detención dentro de dependencias oficiales
· apropiación de niños nacidos en cautiverio
· el habeas corpus deja de funcionar: no hay a quién reclamarle
La desaparición no es una forma más de represión: al negar la detención, el Estado elimina la posibilidad misma del reclamo. No hay causa, no hay detenido, no hay cuerpo, no hay trámite. Es el uso del aparato estatal contra la ley que ese aparato debería aplicar.
3. Fue un plan, no una suma de excesos. La coordinación entre fuerzas, la existencia de zonas de operación, la repetición del mismo método en todo el país y la articulación con dictaduras vecinas muestran una decisión de conjunto. Esa fue la base de las causas judiciales posteriores.
La consecuencia jurídica de esa caracterización: los delitos del terrorismo de Estado se juzgan como crímenes de lesa humanidad, que son imprescriptibles y no pueden ser amnistiados. Esa consecuencia no se sigue de "hubo un golpe": se sigue de la caracterización precisa del método.
La respuesta, en una línea: hubo golpe (el acto), dictadura (el régimen) y terrorismo de Estado (el método), y es el tercero el que lo distingue de las interrupciones anteriores.
Dónde se pierde el punto: describir solo la toma del poder. Lo que el parcial evalúa es la distinción de los tres conceptos y la identificación del método, que es lo que da fundamento a todo lo que vino después: los juicios, la política de memoria y la imprescriptibilidad.
Dónde se cae la mayoría
- Usar «Estado» y «gobierno» como sinónimos. El Estado te sigue debiendo la jubilación cuando cambia el gobierno, y esa es toda la diferencia.
- Creer que el régimen es el texto de la Constitución. La definición dice «pautas explícitas o no»: si la regla efectiva para llegar al poder es el fraude, el fraude es parte del régimen aunque la Constitución diga otra cosa.
- Pensar que un golpe de Estado destruye el Estado. El nombre engaña: un golpe cambia el régimen y el gobierno, y el Estado —territorio, burocracias, moneda, deuda, leyes civiles— sigue funcionando al día siguiente.
- Suponer que si cambia el gobierno cambió el régimen. La alternancia es lo normal en un régimen democrático, no una señal de que se rompió.
- Suponer lo contrario: que si no cambia el gobierno el régimen tampoco pudo cambiar. Una reforma de las reglas de acceso cambia el régimen con el mismo presidente sentado en el sillón.
Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.
Practicar Estado, régimen y gobierno →Dónde entra este tema en el parcial
- Primer parcial — Corvania contra la lista de siete15 puntos · resuelto paso a paso
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