Sociedad y Estado · Unidad 5 — Presidencialismo, Congreso y elecciones
Sistemas electorales: cómo los votos se vuelven bancas
El sistema electoral es la máquina que convierte votos en bancas, y no es neutral: con exactamente los mismos votos, cambiar la fórmula o el tamaño del distrito produce parlamentos distintos.
La explicación
La máquina tiene tres piezas
"Sistema electoral" no quiere decir "cómo se vota". Quiere decir con qué reglas los votos se transforman en cargos. Y son tres piezas las que hacen casi todo el trabajo:
- La fórmula: la cuenta que decide quién se lleva qué. Puede ser mayoritaria o proporcional.
- La magnitud de distrito (M): cuántas bancas se reparten en cada distrito. Es la pieza más subestimada y la que más manda.
- El umbral: el mínimo que hay que sacar para entrar al reparto.
Hay una cuarta pieza que no cambia la cuenta pero cambia el poder: la forma de la lista. Con lista cerrada y bloqueada el votante elige un paquete armado por el partido y no puede alterar el orden; con lista abierta o desbloqueada puede.
Mayoritario contra proporcional
- Mayoritario: gana el que saca más votos y se lleva la banca (o las bancas) del distrito. El ejemplo clásico es el distrito uninominal: una banca, un ganador, el resto de los votos no se convierte en nada. Tiende a fabricar mayorías —un partido con el 40% puede terminar con el 60% de las bancas— y a castigar a las fuerzas chicas. Maurice Duverger observó que empuja hacia el bipartidismo.
- Proporcional: las bancas se reparten en función de la proporción de votos. Requiere necesariamente distritos plurinominales: con una sola banca no hay nada que repartir. Refleja mejor la diversidad del electorado y tiende a producir parlamentos con más partidos y gobiernos de coalición.
La magnitud de distrito es la variable que más pesa
Esto es lo que más cuesta ver y lo que más se toma:
- Con M = 1 no hay proporcionalidad posible por definición, diga lo que diga la fórmula. Una banca no se puede repartir.
- Cuanto más grande es M, más proporcional sale el resultado, sin tocar la fórmula. Con 40 bancas en juego, sacar el 5% de los votos te da alrededor de dos bancas; con 3 bancas en juego, el 5% no te da nada.
- Por eso se habla de umbral efectivo: aun cuando no haya ningún umbral escrito en la ley, una magnitud chica funciona como un umbral alto. En un distrito que reparte 2 bancas, una tercera fuerza necesita algo así como entre un cuarto y un tercio de los votos, según cómo esté repartido el resto.
El umbral legal
Aparte del efecto de la magnitud, muchos países exigen un piso explícito. En Argentina, para diputados nacionales, una lista tiene que alcanzar el 3% del padrón electoral del distrito para entrar al reparto. Ojo con esto: es 3% del padrón (de los electores habilitados), no 3% de los votos emitidos. Como siempre hay gente que no va a votar, ese piso equivale a un porcentaje de los votos válidos algo más alto que el 3%.
D'Hondt, paso a paso
D'Hondt es una fórmula proporcional, no "la" proporcional. Se puede aplicar de dos maneras, y las dos dan siempre el mismo resultado — conviene saber las dos, porque una sirve para entender y la otra para no equivocarse en la cuenta.
Camino 1 — la tabla de cocientes. Se divide el total de votos de cada lista por 1, por 2, por 3, y así hasta el número de bancas a repartir. Se juntan todos los cocientes de todas las listas, se ordenan de mayor a menor, y se toman los M más altos. Cada lista se lleva tantas bancas como cocientes suyos hayan quedado entre esos M.
Camino 2 — banca por banca. La primera banca va a la lista más votada. A partir de ahí, cada banca va a la lista con el cociente más alto entre su total de votos y (las bancas que ya tiene + 1). Se repite hasta agotar las bancas. Es la misma cuenta mirada como un proceso.
Si hay un empate entre dos cocientes, la ley argentina desempata por el total de votos de cada lista, y si también empatan ahí, por sorteo.
El mismo resultado electoral, tres parlamentos distintos
Cuatro listas: A saca 340.000 votos, B 280.000, C 160.000 y D 60.000. Los votos no cambian en ningún escenario. Lo único que cambia es cuántas bancas hay en juego:
- Con 3 bancas: A se lleva 2 y B 1. A tiene el 40,5% de los votos y el 66,7% de las bancas.
- Con 5 bancas: A 2, B 2, C 1. A queda con el 40% de las bancas, y B —con el 33,3% de los votos— también con el 40%.
- Con 10 bancas: A 4, B 4, C 2. Ya se acerca bastante a la proporción de votos.
- D, con el 7,1% de los votos, no entra en ninguno de los tres.
Nadie cambió de opinión, nadie votó distinto. Cambió la máquina, y con ella quién tiene mayoría. Por eso el diseño del sistema electoral no es un tecnicismo administrativo: es una decisión política sobre quién va a poder gobernar.
En un distrito se eligen 5 diputados. La lista A obtiene 340.000 votos, B 280.000, C 160.000 y D 60.000. Todas superaron el umbral. Repartí las bancas por D'Hondt y verificá el resultado por el segundo camino.
Hacemos el camino 1 completo y después lo controlamos con el camino 2. Que los dos coincidan es la mejor manera de no entregar un reparto mal hecho.
A (340.000): 340.000 · 170.000 · 113.333 · 85.000 · 68.000
B (280.000): 280.000 · 140.000 · 93.333 · 70.000 · 56.000
C (160.000): 160.000 · 80.000 · 53.333 · 40.000 · 32.000
D (60.000): 60.000 · 30.000 · 20.000 · 15.000 · 12.000
1º 340.000 (A÷1) · 2º 280.000 (B÷1) · 3º 170.000 (A÷2) · 4º 160.000 (C÷1) · 5º 140.000 (B÷2)
el sexto sería 113.333 (A÷3), pero ya no hay bancas.
A aparece 2 veces → 2 bancas
B aparece 2 veces → 2 bancas
C aparece 1 vez → 1 banca
D no aparece → 0 bancas
Banca 1: A 340.000 · B 280.000 · C 160.000 · D 60.000 → gana A (A queda con 1)
Banca 2: A 340.000/2 = 170.000 · B 280.000 · C 160.000 · D 60.000 → gana B
Banca 3: A 170.000 · B 140.000 · C 160.000 · D 60.000 → gana A (A queda con 2)
Banca 4: A 113.333 · B 140.000 · C 160.000 · D 60.000 → gana C
Banca 5: A 113.333 · B 140.000 · C 80.000 · D 60.000 → gana B
Resultado: A 2, B 2, C 1, D 0. Coincide con el camino 1.
Lo que hay que leer del resultado. A sacó el 40,5% de los votos y se llevó el 40% de las bancas: casi exacto. B sacó el 33,3% y se llevó el 40%: salió favorecido. C sacó el 19% y se llevó el 20%. D, con el 7,1%, no sacó nada, y sus 60.000 votos no se tradujeron en nada.
Y el punto de fondo: si en este mismo distrito se repartieran 3 bancas en vez de 5, con los mismos votos A se llevaría 2 y B 1 — o sea, A pasaría del 40% al 66,7% de las bancas y C se quedaría afuera. La magnitud, y no la voluntad de los votantes, es lo que decide esa diferencia.
Dónde se cae la mayoría
- Creer que "sistema electoral" es cómo se vota (boleta, urna, horario). Es la regla que convierte votos en bancas: fórmula, magnitud de distrito y umbral.
- Pensar que un sistema proporcional reparte exacto. Las bancas son enteras y los porcentajes no: siempre hay desvío, y cada fórmula lo distribuye distinto.
- Suponer que la fórmula es lo único que importa. Con magnitud 1 no hay proporcionalidad posible por más que la ley diga "proporcional": la magnitud manda tanto o más que la fórmula.
- Dividir por 1, 2, 3 pero olvidarse de ordenar TODOS los cocientes juntos, de todas las listas, antes de adjudicar. Ese es el error de cuenta más frecuente en D'Hondt.
- Repartir bancas a una lista que no superó el umbral. Primero se aplica el umbral, después se hace la tabla: las listas que no llegan quedan afuera de la cuenta entera.
- Leer el umbral argentino del 3% como 3% de los votos emitidos. Es 3% del padrón electoral del distrito, que es una exigencia más alta.
Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 6 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento y un simulador donde los números los elegís vos.
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