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Sociedad y Estado · Unidad 5 — Presidencialismo, Congreso y elecciones

El sistema electoral argentino

Argentina elige su Congreso por distritos provinciales, con dos máquinas distintas para cada cámara, renovaciones parciales que desacoplan al Congreso del presidente, y un reparto de bancas que le da a las provincias chicas mucho más peso del que les daría su población.

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La explicación

Un país, veinticuatro distritos

El primer dato, y el que ordena todo lo demás: no existe un distrito nacional para elegir el Congreso. Las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires son distritos electorales, y tanto los diputados como los senadores se eligen adentro de cada uno. El único cargo que se elige en un distrito único nacional es el de presidente.

Eso tiene una consecuencia inmediata: no hay proporcionalidad nacional. Un partido con el 10% de los votos repartidos parejo en todo el país puede terminar sin ninguna banca, porque en ningún distrito llegó al corte. La proporcionalidad se calcula distrito por distrito, y ahí la magnitud de cada uno decide casi todo (lo que viste en 5.3).

Cámara de Diputados

Dónde pega esto de verdad: en la magnitud. La provincia de Buenos Aires tiene 70 diputados, así que renueva 35 por elección. Una provincia con el piso de 5 renueva 2 o 3. Y ya sabés lo que hace la magnitud: en un distrito que reparte 35 bancas, una tercera fuerza con el 5% entra; en uno que reparte 2, necesita entre un cuarto y un tercio de los votos. El mismo partido, con el mismo porcentaje, entra en un distrito y no entra en el otro. Por eso los sistemas de partidos argentinos son tan distintos según la provincia.

Senado

La consecuencia política de la lista incompleta es fuerte y conviene tenerla presente: una tercera fuerza no entra al Senado por un distrito, por más votos que saque, si no sale primera o segunda. No hay premio consuelo. El Senado, por diseño, tiende a tener menos partidos que Diputados.

La sobrerrepresentación de las provincias chicas

Es el punto que más se toma, así que vale la pena tenerlo con números.

El nombre técnico de este fenómeno es malapportionment: el desajuste entre la proporción de población de un distrito y la proporción de bancas que le tocan. Es distinto de la desproporcionalidad que produce la fórmula: acá el desvío no lo produce D'Hondt, lo produce el reparto previo de bancas entre distritos.

Las dos posiciones, porque acá hay discusión genuina.

A favor del diseño: en un Estado federal, la lógica de la cámara territorial es precisamente que las unidades pesen igual, como los estados en el Senado de Estados Unidos. Sin un piso, las provincias con poca población quedarían sin capacidad de incidir en nada, y el federalismo sería nominal. El piso en Diputados cumple una función parecida: garantizar una representación mínima.

En contra: el principio democrático es "un ciudadano, un voto", y con estas reglas el voto de un habitante pesa varias veces más en un distrito que en otro. Como consecuencia, una mayoría de bancas en el Congreso puede no corresponderse con una mayoría de votantes, y las provincias sobrerrepresentadas quedan con un poder de negociación que no se explica por su peso poblacional.

La discusión sigue abierta y cada tanto se presentan proyectos para actualizar el reparto. Lo que no corresponde en un parcial es adjudicarle el beneficio a un partido determinado: qué fuerza gana con la sobrerrepresentación depende de quién gobierne esas provincias, y eso cambia elección a elección.

Cómo se conecta con el resto de la unidad

Tres hilos que vienen de los temas anteriores y acá se cierran:

Ejemplo resuelto

Un partido nuevo saca el 15% de los votos en todo el país, repartido de manera bastante pareja entre los distritos. ¿Cuántas bancas puede esperar en cada cámara, y por qué?

La respuesta no es un número: es un razonamiento distrito por distrito, y esa es exactamente la habilidad que el tema quiere que tengas.

1. Descartar el atajo. "15% de los votos, entonces 15% de las bancas" está mal de entrada, porque no hay distrito nacional. Los votos no se suman a nivel país para repartir nada.
2. Diputados, en los distritos grandes. En la provincia de Buenos Aires se renuevan 35 bancas. Con una magnitud así, el umbral efectivo es bajísimo y el 15% se traduce en algo cercano al 15% de las bancas en juego: cinco bancas, más o menos. En la Ciudad, Córdoba o Santa Fe, que renuevan entre 9 y 13, el 15% también alcanza para uno o dos lugares.
3. Diputados, en los distritos chicos. Una provincia con el piso de 5 diputados renueva 2 o 3. Y con 2 bancas la cuenta es implacable: la primera se la lleva el más votado, y la segunda se la lleva el segundo sólo si sacó más de la mitad de lo que sacó el primero; si no, se la lleva el primero otra vez. Con el 15% no entra nadie. O sea que el mismo 15% no rinde nada en buena parte del mapa.
4. Senado. Acá la respuesta es más tajante. Con lista incompleta, las tres bancas de cada distrito se reparten entre el primero y el segundo. Un partido con el 15% en un distrito donde hay dos fuerzas más grandes sale tercero, y el tercero no se lleva nada. Salvo que en alguna provincia ese 15% le alcance para quedar segundo —posible si el resto está muy fragmentado—, la cosecha en el Senado es cero.

Conclusión. El mismo caudal de votos produce presencia razonable en Diputados por los distritos grandes, presencia nula en los chicos, y probablemente ninguna banca en el Senado. Por eso a las terceras fuerzas argentinas les cuesta tanto convertir crecimiento electoral en poder institucional: el sistema premia la concentración territorial, no el caudal nacional. Un partido con el 40% en una sola provincia saca más bancas que uno con el 15% parejo en las veinticuatro.

Y notá que en todo esto no intervino ninguna decisión de nadie: es el efecto previsible de reglas escritas hace décadas.

Dónde se cae la mayoría

Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 6 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.

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@soytiza.ok