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Sociología (14) · Unidad 3 — La primera modernidad: Durkheim y Weber

El suicidio: integración y tasa

Durkheim estudia el acto más individual que existe para mostrar que tiene causas sociales: cada sociedad tiene una tasa de suicidios estable, y esa tasa sube cuando se afloja el lazo que integra a las personas con su grupo religioso, familiar o político. Es el suicidio egoísta.

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La explicación

Antes de empezar

Este tema sigue con Émile Durkheim (tema 3.1) y con su libro El suicidio (1897). Es un tema delicado, y acá se lo trata como lo trata el libro: como un problema sociológico, con tasas, cuadros y tipos de lazo social. No hay casos de personas ni nada sobre cómo ocurre: no hace falta para entender el argumento.

Si estás pasando un momento difícil, podés llamar al Centro de Asistencia al Suicida, que atiende de forma anónima: 135 (gratis) desde CABA y GBA, o (011) 5275-1135 desde todo el país.

¿Por qué eligió Durkheim este tema? Porque parece el acto más personal que existe. Si lograba mostrar que hasta ahí hay causas sociales, quedaba demostrado que la sociología tiene un objeto propio.

La definición

Durkheim empieza, como pide su método, por una definición que se pueda aplicar desde afuera, sin adivinar lo que pasaba por la cabeza de nadie. Llama suicidio a toda muerte que resulta, directa o indirectamente, de un acto positivo o negativo de la propia persona, que sabía que ése iba a ser el resultado.

Positivo o negativo: un acto puede ser hacer algo o dejar de hacer algo. Los dos entran.
Sabiendo el resultado: lo que cuenta es saber, no los motivos ni las intenciones, que no se pueden observar. Por eso la definición incluye casos que el lenguaje común no llama así: para Durkheim también entra quien acepta una muerte segura para salvar a otros.
Por qué así: arma un grupo de hechos homogéneo y observable, como pedía tratar los hechos sociales «como cosas» (tema 3.1).
Cómo aplicar la definición
1. ¿El resultado sale de un acto, o de una omisión, de la propia persona?
2. ¿La persona sabía que ése iba a ser el resultado?
3. Los motivos no se preguntan: no forman parte de la definición.

Del caso a la tasa

Si se mira caso por caso, cada uno tiene su historia, y eso es terreno de la psicología y de la medicina. Durkheim mira otra cosa: el conjunto de una sociedad durante un período.

La tasa de suicidio es la cantidad de casos en relación con la población (por ejemplo, por cada millón de habitantes) en un año. Y los cuadros que reúne muestran dos cosas llamativas:

Es estable: en cada sociedad cambia muy poco de un año al otro; más estable, incluso, que la mortalidad general.
Es propia de cada sociedad: entre sociedades distintas las diferencias son grandes y duraderas.

Con datos inventados: «región Norte: 98, 101 y 99 por millón en tres años seguidos; región Sur: 152, 149 y 155».

estable en cada región distinta entre regiones

Durkheim concluye que cada sociedad tiene, en cada momento de su historia, una aptitud definida para el suicidio. En la tasa, las circunstancias de cada caso se compensan entre sí, y lo que queda a la vista es un hecho social, que no es de nadie en particular: una corriente de opinión, en el sentido del tema 3.1. Durkheim lo llama un hecho sui generis, de un tipo propio.

Cómo distinguir la pregunta sociológica
1. ¿Se pregunta por un caso y su historia? Eso no lo responde la sociología, sino la psicología o la medicina.
2. ¿Se pregunta por una tasa: por qué es estable, por qué es distinta entre grupos, por qué cambia? Ésa es la pregunta de Durkheim.
3. Las dos miradas no se pelean: preguntan cosas distintas.

Variaciones concomitantes

¿Cómo se encuentra la causa de una tasa? Con sociedades no se pueden hacer experimentos. Durkheim usa las variaciones concomitantes: comparar grupos y ver si la tasa sube y baja junto con alguna otra cosa, de manera sistemática.

En el libro descarta primero las causas no sociales que se proponían en su época, como la herencia o el clima: no varían junto con la tasa como deberían. Después mira tres tipos de grupo a los que pertenecen las personas.

La religión. En los cuadros de la Europa de su tiempo, los protestantes tienen tasas más altas que los católicos. Las dos confesiones condenan el suicidio con la misma fuerza, así que la diferencia no sale de la doctrina. Sale de cuán integrada está cada comunidad: donde cada fiel interpreta por su cuenta y comparte menos creencias y prácticas, el grupo sostiene menos.
La familia. Las personas casadas tienen tasas más bajas que las solteras, y las que además tienen hijos, más bajas todavía. Cuanto más densa la sociedad doméstica, más protege.
La sociedad política. En las grandes conmociones —una guerra, una crisis política fuerte— la tasa baja. El peligro común obliga a unirse: cada uno piensa menos en sí y más en lo común.

Las tres variaciones dicen lo mismo, y Durkheim lo resume en una ley: el suicidio varía en razón inversa al grado de integración de los grupos sociales de los que forma parte el individuo. Más integración, menos suicidio; menos integración, más.

Cómo leer un cuadro como Durkheim
1. Ordená los grupos de más a menos integrados: más o menos vida en común, creencias y fines compartidos.
2. Fijate si la tasa va en la dirección contraria.
3. Si va, y las diferencias individuales no la explican, la causa es social: la integración del grupo.

El suicidio egoísta

Cuando el grupo se afloja, la persona queda librada a sí misma. Ya no tiene fines compartidos que le den sentido a lo que hace, y pierde un sostén que el grupo le daba. Durkheim habla de una individualización desmesurada: el yo individual se afirma por encima del yo social. Al suicidio que nace de ahí lo llama egoísta.

Ojo con la palabra: egoísta no es un juicio moral sobre nadie. Es un término técnico que nombra un estado del grupo, la falta de integración, no un defecto de las personas.

La idea de fondo es fuerte: para Durkheim, la sociedad no sólo pone reglas; también le da sentido a la vida de cada persona. Cuando ese lazo se deteriora y no aparece otro que lo reemplace, hay lo que el programa llama desorganización sin reorganización.

Cómo reconocer el egoísta en un cuadro
1. Buscá un grupo que pierde integración: menos vida en común, menos creencias y fines compartidos.
2. Fijate si la tasa de ese grupo sube.
3. Si las dos cosas van juntas, Durkheim hablaría de suicidio egoísta.

Los otros tipos, en una línea cada uno

En el mismo libro, Durkheim describe otros tipos. La materia lee el egoísta, pero dos más ayudan a entenderlo por contraste:

Altruista: el extremo opuesto. La integración es excesiva: el individuo cuenta tan poco frente al grupo que puede sacrificarse por él.
Anómico: no falla la integración sino la regulación. En las crisis —también en las de prosperidad repentina— las normas que ponían límite a los deseos se desordenan. Durkheim llama a esa falta de normas anomia; Merton retoma la palabra en el tema 4.3.
Cómo separar egoísta de anómico
1. ¿El grupo une poco a sus miembros? Falta de integración: egoísta.
2. ¿Se desordenaron las normas que ponían límites? Falta de regulación: anómico.

Cómo se escribe la respuesta

Una respuesta a la manera de Durkheim habla de tasas y de grupos, nunca de casos: dice qué varía con qué, en qué dirección y qué tipo de lazo lo explica.

Datos inventados: «los pueblos donde casi todos participan de las mismas fiestas y asociaciones tienen una tasa menor que las ciudades nuevas, donde casi nadie se conoce».

grupo más integrado grupo menos integrado

La tasa varía en razón inversa a la integración: el grupo con menos lazos tiene la tasa más alta. Durkheim lo leería como suicidio egoísta, y la explicación es social, no individual.

Un ejercicio resuelto, paso a paso

Leé el cuadro (datos inventados) y explicá qué mostraría según Durkheim. Tasa de suicidio por millón de habitantes, en un país imaginario, entre personas de 40 a 50 años: solteras, 310; casadas sin hijos, 220; casadas con hijos, 140.

Primero, el cuadro ordenado de menos a más integración doméstica:

«solteras: 310; casadas sin hijos: 220; casadas con hijos: 140».

menos integración más la más densa

Qué varía con qué: a medida que la sociedad doméstica se vuelve más densa (pareja, después hijos), la tasa baja. Es una variación concomitante en razón inversa.
Por qué el mismo grupo de edad: comparar personas de 40 a 50 años saca del medio la edad, que podría explicar la diferencia por otro lado.
Qué explicación da Durkheim: social, no individual. No se trata de que las personas de un grupo sean de otra manera, sino de cuánto las integra el grupo doméstico.
Qué tipo predomina en la tasa alta: el egoísta, el que nace de la falta de integración.

Lo que el cuadro deja ver: ningún número habla de una persona. Los tres hablan de grupos, y la regularidad entre ellos es justamente lo que Durkheim llama un hecho social.

Y uno del nivel del parcial

Alguien objeta: «Cada caso es único y tiene su propia historia. Hablar de causas sociales es no entender nada». ¿Qué le respondería Durkheim? ¿Y qué parte de la objeción no discutiría?

La pregunta de fondo es qué explica la sociología. La objeción mezcla dos preguntas distintas, y Durkheim las separa.

Lo que no discutiría. Que cada caso tiene su historia y que entenderla es tarea de otras disciplinas, como la psicología y la medicina. Durkheim no niega nada de eso.
Lo que le respondería. Que si todo fuera historia individual, las tasas variarían al azar. Y no lo hacen: en cada sociedad son estables año tras año, y entre sociedades son distintas de manera duradera. Esa regularidad no la explica ningún caso, porque en el conjunto las circunstancias individuales se compensan. Lo que queda es un hecho social, una aptitud definida de cada sociedad.
Qué agrega su investigación. Que esa tasa varía con la integración de los grupos —religioso, doméstico, político—, y que cuando el lazo se afloja, la tasa sube. La sociedad, para Durkheim, no sólo pone reglas: da sentido.

Lo que Durkheim no pretende: decir quién, en particular, va a estar en esas cifras. La sociología explica por qué una tasa es la que es; no reemplaza a las otras miradas.

Dónde se pierde el punto: en creer que Durkheim niega lo individual, o que explica casos. Explica otra cosa, y por eso la objeción, tal como está planteada, no le llega.

Dónde se cae la mayoría

Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.

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