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Sociología (14) · Unidad 3 — La primera modernidad: Durkheim y Weber

El hecho social

Durkheim le da a la sociología un objeto propio: los hechos sociales, maneras de hacer, pensar y sentir que son exteriores a cada individuo, se le imponen con coerción y son generales en una sociedad. Van de las instituciones cristalizadas a las corrientes sociales pasajeras.

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La explicación

Antes de empezar

Este tema es de Émile Durkheim (1858-1917), sociólogo francés que enseñó la primera cátedra de sociología de una universidad de su país. Se propuso algo que hasta entonces nadie había hecho del todo: darle a la sociología un objeto propio, que no fuera el de la psicología ni el de la biología.

Las ideas salen del primer capítulo de Las reglas del método sociológico (1895), «¿Qué es un hecho social?». Es un texto corto, y casi todo lo que la materia dice de Durkheim parte de ahí.

Conviene leerlo junto con Weber (tema 3.3). Weber explica lo social desde el sentido que cada uno le da a lo que hace; Durkheim, desde lo que se le impone a cada uno desde afuera. Son las dos puntas de una discusión que atraviesa la sociología: ¿la sociedad la hacen los individuos, o a los individuos los hace la sociedad?

El problema: ¿qué estudia la sociología?

Si llamáramos «social» a todo lo que pasa en una sociedad, comer, dormir o razonar serían sociales, y la sociología no tendría nada propio: se repartiría el terreno con la biología y la psicología.

Durkheim busca un criterio más fino. Hay maneras de actuar y de pensar que no nacen de cada persona: ya estaban cuando llegó, las comparte con su grupo y se le cobran si no las sigue. Ése es el terreno de la sociología.

La definición

Durkheim llama hechos sociales a las maneras de hacer, de pensar y de sentir que tienen tres rasgos: son exteriores al individuo, se le imponen con un poder de coerción y son generales en una sociedad, con una existencia propia, independiente de cómo se manifiesten en cada uno.

Los tres rasgos se llaman entre sí, pero conviene verlos de a uno.

Exterioridad: ya estaba antes

Un hecho social existe fuera de cada persona: estaba antes de que naciera y va a seguir cuando no esté. Cada uno lo encuentra hecho, lo aprende y lo usa, pero no lo inventó. Durkheim da sus ejemplos: los deberes de hermano o de ciudadano, que están definidos en el derecho y las costumbres; el sistema de signos con que uno se expresa; las monedas con que paga.

«Cuando aprendí a jugar al truco, las reglas ya estaban: nadie me preguntó si me gustaban.»

existía antes no depende de mí

Cómo reconocer la exterioridad
1. Preguntá: ¿esto existía antes de esta persona?
2. ¿Lo tuvo que aprender, en lugar de inventarlo?
3. ¿Seguiría existiendo si ella no estuviera? Si las tres respuestas son sí, es exterior.

Coerción: se impone

El hecho social tiene fuerza: se impone, lo quiera uno o no. Cuando uno lo sigue de buena gana, la presión no se siente; se nota cuando alguien intenta resistir. Durkheim describe tres maneras de imponerse. En este texto no les pone nombre (sólo dice que la tercera es «indirecta»): los rótulos que siguen son nuestros, para ordenarlas, y en un parcial conviene describir la sanción además de nombrarla.

Sanción organizada: la aplica una autoridad, con reglas: una multa, una pena, un descuento en el trabajo.
Sanción difusa: la reacción de los demás, sin reglamento: la risa, las miradas, el chiste, que te dejen de lado. Durkheim dice que produce los mismos efectos que un castigo, aunque más atenuados.
Coerción indirecta: nadie te castiga, pero es imposible hacer otra cosa. Su ejemplo es el industrial que quisiera trabajar con los métodos del siglo anterior: nadie se lo prohíbe, pero se arruina.

«Si llego en ojotas a un casamiento, nadie me multa, pero las miradas y los chistes me lo cobran toda la noche.»

lo que se aparta de lo esperado la sanción difusa

Cómo reconocer la coerción
1. Imaginá que alguien no lo hace.
2. Si lo sanciona una autoridad con reglas: sanción organizada.
3. Si lo sanciona la reacción de los demás: sanción difusa.
4. Si nadie lo sanciona pero no hay manera práctica de hacer otra cosa: coerción indirecta.

Generalidad: está en la parte por estar en el todo

Un hecho social es general: lo comparte la mayoría de un grupo. Pero cuidado: no todo lo general es social. Que muchos hagan lo mismo no alcanza.

Durkheim da vuelta el orden. Un hecho no es colectivo porque es general: es general porque es colectivo, o sea obligatorio para el grupo. Se repite en cada individuo porque se le impone. Su fórmula: está en la parte por estar en el todo, y no en el todo por estar en las partes.

«Que casi todos estornuden en primavera es general, pero es un hecho del cuerpo. En cambio, decir “¡salud!” cuando alguien estornuda se aprende, se espera y se nota si falta.»

general, pero no social hecho social

Por eso el hecho social tiene una existencia propia: se lo puede estudiar aparte de cómo lo vive cada uno. Las estadísticas sirven para eso. Una tasa —de casamientos, de nacimientos— junta todos los casos; las circunstancias de cada uno se compensan entre sí y queda a la vista algo que no es de nadie en particular (tema 3.2).

Cómo reconocer la generalidad que importa
1. ¿Lo hace o lo piensa casi todo el grupo?
2. ¿Lo hace porque se espera de él, o sólo porque a todos les pasa lo mismo (el cuerpo, el clima)?
3. Si es lo primero, es general porque es colectivo: hecho social. Si es lo segundo, es general y nada más.

Instituciones y corrientes sociales

Los hechos sociales no son todos igual de firmes. Durkheim distingue:

Maneras de hacer fijas, cristalizadas: las reglas jurídicas y morales, los dogmas religiosos, los sistemas financieros, las costumbres establecidas. Durkheim las llama también instituciones, y llega a definir la sociología como la ciencia de las instituciones. Suma además las maneras de ser de una sociedad, como la forma de sus viviendas o el trazado de sus caminos.
Corrientes sociales: hechos sin forma cristalizada, pasajeros, que igual vienen de afuera y arrastran: el entusiasmo, la indignación o la compasión que recorren una multitud reunida. No nacen de nadie en particular, y uno se encuentra sintiendo lo que solo no sentiría.
Corrientes de opinión: las tendencias que, con distinta fuerza según la época y el lugar, empujan a casarse o a tener más o menos hijos. Se ven en las estadísticas.

«En la cancha, cuando la tribuna entera canta, uno se descubre cantando lo que solo nunca cantaría.»

«El club tiene estatuto, comisión directiva y cuota mensual, iguales desde hace décadas.»

corriente social institución

Cómo distinguirlas
1. ¿Tiene forma fija: reglas, cargos, costumbres establecidas, algo que dura? Institución.
2. ¿Es un estado colectivo que aparece cuando el grupo se reúne y después se disipa? Corriente social.
3. En los dos casos, preguntá si viene de afuera de cada uno. Si viene de afuera, los dos son hechos sociales.

Lo social se explica por lo social

De la definición sale una manera de investigar. Si los hechos sociales están fuera de cada uno, no se los puede explicar por lo que pasa dentro de una cabeza.

Tratarlos como cosas. Durkheim pide estudiar los hechos sociales «como cosas»: observarlos desde afuera, como algo que está ahí y que se resiste, y dejar de lado las prenociones, lo que uno ya cree saber de ellos.
Explicarlos por otros hechos sociales. La causa de un hecho social hay que buscarla en hechos sociales anteriores, no en estados de conciencia individuales.
No se cambian a gusto de uno. Por eso los individuos no pueden conducir la sociedad según su voluntad. Los hechos sociales cambian, pero por causas sociales, no porque alguien decida cambiarlos.
Cómo separar un hecho social de uno individual
1. ¿Depende del organismo o de la historia de una persona en particular? Es biológico o psicológico.
2. ¿Lo comparte el grupo porque se le impone a cada uno? Es social.
3. Para explicarlo, buscá otros hechos sociales, no lo que piensa cada uno.

Cómo se escribe la respuesta

En un parcial, decir «es un hecho social» no alcanza: hay que nombrar la característica que muestra el caso y señalar la frase que la prueba.

«En la oficina ya existía la costumbre de traer facturas el día del cumpleaños, y al que se olvida se lo recuerdan entre risas toda la semana.»

exterioridad coerción (sanción difusa)

Hecho social. Exterioridad: «ya existía» cuando cada uno llegó. Coerción por sanción difusa: nadie aplica una pena, pero las risas cobran el olvido. Y es general en la oficina porque se espera de todos.

Un ejercicio resuelto, paso a paso

Analizá el caso con las características del hecho social: «Valentina empieza a dar clases en una escuela. El primer día le entregan el reglamento de convivencia, que rige desde hace años. Nota que casi todos los docentes se tutean entre ellos, pero tratan de usted a las familias. Una semana tutea a la abuela de un alumno: nadie le aplica ninguna sanción formal, pero la directora la mira serio y una colega le hace una broma en voz baja».

Primero, el caso con lo que importa marcado:

«El primer día le entregan el reglamento de convivencia, que rige desde hace años. Nota que casi todos los docentes se tutean entre ellos, pero tratan de usted a las familias. (…) la directora la mira serio y una colega le hace una broma en voz baja.»

exterioridad generalidad coerción

El reglamento: exterioridad. Existía antes de que Valentina llegara y va a seguir cuando se vaya. Es además una institución: una manera de hacer fija, escrita.
El trato de usted a las familias: generalidad. Lo hacen «casi todos», y no por casualidad: se espera de cada docente. Es general porque es colectivo.
La mirada y la broma: coerción, por sanción difusa. Nadie aplica una pena, pero la reacción de los demás le hace sentir que se apartó de lo esperado.

Lo que el análisis deja ver: Valentina no inventó nada de esto, y sin embargo todo se le impone. Las tres características aparecen juntas, como dice Durkheim: lo que estaba antes se le exige, y como se le exige a todos, es general.

Y uno del nivel del parcial

Martín dice: «Las costumbres las hacemos nosotros. Si mañana todos decidimos saludarnos con la mano en vez de con un beso, se termina el beso». ¿Qué le respondería Durkheim? ¿Y en qué tendría razón Martín?

La pregunta de fondo es quién manda: los individuos o la sociedad. Martín da una respuesta individualista; Durkheim, la contraria.

Lo que Durkheim le objetaría. El saludo con beso no lo inventó Martín ni nadie de su generación: ya estaba cuando nacieron (exterioridad). Se aprende y se cobra si falta (coerción: el que da la mano donde se espera un beso recibe miradas). Y es general porque se impone, no al revés. Para Durkheim los individuos no conducen la sociedad según su voluntad: ese «si mañana todos decidimos» es justamente lo que nunca pasa así.
En qué tendría razón Martín. Las costumbres cambian; Durkheim no dice que sean eternas. Lo que dice es que cambian por causas sociales —otros hechos sociales anteriores— y no porque cada uno lo decida.
Cómo lo estudiaría Durkheim. Desde afuera, como una cosa: cuándo y dónde se saluda de cada manera, cómo cambió con los años, con qué otros hechos sociales se relaciona. No preguntándole a cada uno qué siente al saludar.

Un contraste útil: Weber (tema 3.3) sí empezaría por el sentido que cada uno le da al saludo. No se contradicen del todo: miran el mismo hecho desde puntas distintas.

Dónde se pierde el punto: en contestar que, para Durkheim, las costumbres no cambian nunca. Lo que niega es que cambien por voluntad individual.

Dónde se cae la mayoría

Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.

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