Semiología (43) · Unidad 2 — Modelos de la comunicación
El esquema de la comunicación reformulado
Kerbrat-Orecchioni corrige el esquema de Jakobson: emisor y receptor no comparten un código idéntico, y cada uno trae competencias lingüísticas y no lingüísticas, determinaciones psicológicas y restricciones del universo de discurso.
La explicación
Antes de empezar
El esquema de Jakobson (tema 2.1) es claro pero muy limpio: un emisor, un receptor, un código que los dos comparten igual, y el mensaje va de uno al otro como un paquete. La comunicación real no funciona tan bien.
Quien lo corrigió fue Catherine Kerbrat-Orecchioni, una lingüista francesa que en los años ochenta escribió un libro clave sobre la enunciación (la vas a ver de nuevo en la unidad 4).
El problema: malentendidos con la misma lengua
En el grupo del trabajo, la jefa escribe:
«Necesito hablar con vos.»
Mica pasa la tarde asustada, segura de que la van a echar. La jefa sólo quería pedirle una planilla. Las dos hablan castellano y el mensaje llegó entero: según Jakobson, no debería haber pasado nada. Y pasó.
Lo que falla es la idea de que entender es descifrar. Para Kerbrat-Orecchioni, quien recibe interpreta con todo lo que tiene: lo que sabe, lo que teme, lo que espera. Y quien habla también arma el mensaje desde lo suyo.
La primera corrección: dos códigos, no uno
No hay un código único y compartido. Cada uno tiene su propia versión, parecida a la del otro pero nunca idéntica. Por eso el esquema se desdobla: hay un modelo de producción (del lado del que habla) y otro de interpretación (del lado del que escucha). Cada uno, al hablar, hace el esfuerzo de ponerse en el lugar del otro y ajustar.
Lo que cada lado trae se llama competencias:
Competencia paralingüística: los gestos, la mirada, el tono. Hablar cara a cara es comunicación multicanal: «¡Qué lindo!» dicho con los ojos en blanco quiere decir lo contrario.
Competencias culturales e ideológicas: lo que cada uno sabe del mundo (su «enciclopedia») y cómo lo valora. «Para el 9 de julio hacemos locro» no le dice nada a quien no conoce las fiestas patrias argentinas; y la noticia «bajó el dólar» alegra o preocupa según lo que cada uno piense de la economía.
1. ¿No entiende una palabra o una expresión? Lingüística.
2. ¿Se pierde un gesto, un tono, una mirada? Paralingüística.
3. ¿Entiende las palabras pero le falta saber algo del mundo, o lo valora distinto? Cultural o ideológica.
Lo que filtra: el estado del sujeto y la situación
Además de lo que cada uno sabe, hay dos filtros:
Restricciones del universo de discurso: lo que la situación y el género permiten decir. En un mail para pedir un día en el trabajo no se escribe «¡Holis! Mañana no voy, besis», aunque gramaticalmente esté bien.
Las dos cosas no tienen que ver con saber la lengua: alguien puede conocerla perfecto y fallar por nervios, o por no respetar lo que pide la situación.
La segunda corrección: muchos tipos de receptor
En Jakobson hay un receptor. En la vida, casi nunca. Mirá esta escena:
En el colectivo, una señora le dice a su hija, bien fuerte: «Bajá la voz». La escuchan los de al lado —habla fuerte justamente para ellos— y también el chofer, en el que ni pensó.
Destinatario indirecto: alguien que no es interpelado pero que el que habla tiene en cuenta. Los de al lado, para quienes la señora habla fuerte (para mostrar que ella sí sabe comportarse).
Receptor adicional: alguien que recibe el mensaje sin que el que habla lo haya previsto. El chofer.
Los receptores pueden estar presentes o ausentes, y pueden poder contestar en el momento (locuentes) o no:
Presente y no contesta: el público de un show de stand-up.
Ausente y puede contestar: una llamada por teléfono a la abuela.
Ausente y no contesta: el lector de un libro.
Y pueden ser reales (la abuela), virtuales (los lectores que tendrá un libro, que todavía no existen) o ficcionales (el «Querido diario» de un personaje). Del lado del emisor pasa algo parecido: en una publicidad hablan a la vez la marca y la agencia que la escribió.
1. ¿Se le habla a él? Alocutario.
2. Si no se le habla, ¿el que habla cuenta con que escuche? Destinatario indirecto.
3. Si nadie contaba con él, receptor adicional.
El referente y el canal, también corregidos
Kerbrat-Orecchioni revisa también los otros dos factores de Jakobson:
El canal no es un caño neutro: lleva los significantes de un lado al otro y funciona como un filtro más. En un audio decís «este… eh…» y se nota tu tono; por escrito borrás las dudas y perdés el tono. El canal cambia lo que se elige decir.
1. Ubicá de qué lado está el problema: en quien produce o en quien interpreta.
2. Fijate si es de saber (una competencia), de estado (una determinación psicológica) o de situación (una restricción del universo de discurso).
3. Revisá si el canal dejó afuera algo (un gesto, un tono).
4. Si hay más de un receptor, decí qué tipo es cada uno.
Tres palabras para no confundir
Para estudiar la comunicación así hace falta un vocabulario preciso. Se lo toma de Oswald Ducrot, un lingüista francés contemporáneo de Kerbrat-Orecchioni:
Enunciado: cada vez que alguien la dice de verdad, en un lugar y un momento: una ocurrencia concreta. Si vos decís «Hoy no puedo» el lunes y tu hermana el martes, hay una oración y dos enunciados.
Enunciación: el hecho mismo de que ese enunciado se haya producido, el acontecimiento.
Y dos figuras que no siempre coinciden:
En el acto del colegio, un chico lee la carta que escribió todo el grado.
el que produce las palabras el que se presenta como responsable
El sujeto hablante es quien produce físicamente el enunciado; el locutor, quien se presenta en el enunciado como responsable de lo que dice. Un portavoz es el caso típico: habla uno, se hace cargo otro.
Analizá con el esquema reformulado este malentendido: «Un pibe de dieciocho años le manda a su tío de setenta: "Mañana te paso el link del cumple por el grupo". El tío, que está apurado por salir al médico, contesta: "¿Qué cosa me vas a pasar? No tengo tiempo para pavadas"».
Primero, los dos lados de la comunicación:
«Mañana te paso el link del cumple por el grupo» → tío apurado: «¿Qué cosa me vas a pasar?»
competencia lingüística determinación psicológica
Determinación psicológica. El tío está apurado y preocupado por el médico. Ese estado le hace leer el mensaje como una molestia («pavadas») y contestar cortante, aunque el sobrino sólo quería invitarlo.
Modelo de producción. El sobrino armó el mensaje pensando en un receptor como él: no hizo el esfuerzo de ponerse en el lugar del tío.
Modelo de interpretación. El tío no descifró un paquete: interpretó con lo que tenía, y lo que tenía era poco tiempo y una palabra desconocida.
Lo que el caso deja ver: con el esquema de Jakobson esto no se puede explicar, porque el mensaje llegó entero y los dos hablan castellano. Con el reformulado se ve que el malentendido tiene dos causas distintas, y que cada una está de un lado.
Explicá, como en una respuesta de parcial, qué corrige Kerbrat-Orecchioni del esquema de Jakobson y por qué.
Conviene partir de lo que el esquema de Jakobson no puede explicar.
2. Lo que no explica. Que haya malentendidos entre personas que hablan la misma lengua.
3. Primera corrección: el código se desdobla. Cada participante tiene su propia competencia lingüística y paralingüística, y además competencias culturales e ideológicas. Hay un modelo de producción y otro de interpretación, y cada uno ajusta el suyo al del otro.
4. Segunda corrección: los filtros. Las determinaciones psicológicas (estado de ánimo, cansancio) y las restricciones del universo de discurso (el género, la situación) limitan lo que se dice y cómo se lo entiende.
5. Tercera corrección: el receptor se multiplica. Hay alocutario, destinatario indirecto y receptor adicional; pueden estar presentes o ausentes, poder contestar o no.
Un ejemplo propio muestra que se entendió: un profesor que reta a un alumno delante del curso tiene un alocutario (el alumno) y destinatarios indirectos (el resto, que también tiene que escuchar el reto).
Dónde se pierde el punto: listar los componentes nuevos sin decir qué problema resuelven. La consigna pregunta por qué se corrige.
Dónde se cae la mayoría
- Explicar un malentendido diciendo que «no comparten el código» y nada más. Kerbrat-Orecchioni pide precisar: ¿qué competencia falla, o es un filtro psicológico, o una restricción de la situación?
- Confundir la competencia cultural con la lingüística. Si se entienden todas las palabras y falta saber algo del mundo, no es lingüística.
- Tratar como alocutario a todo el que escucha. El alocutario es a quien se le habla; los demás son destinatarios indirectos (previstos) o receptores adicionales (no previstos).
- Usar «oración» y «enunciado» como sinónimos. La oración es una entidad abstracta de la lengua; el enunciado, cada vez que alguien la dice de verdad.
- Creer que el que habla y el que se hace cargo son siempre la misma persona. El sujeto hablante produce las palabras; el locutor es quien se presenta como responsable.
Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.
Practicar El esquema de la comunicación reformulado →Dónde entra este tema en el parcial
- Primer parcial — El grupo del jardín15 puntos · resuelto paso a paso
Los otros temas de la unidad 2
Modelos de la comunicación