Semiología (43) · Parcial modelo
Primer parcial de Semiología, resuelto paso a paso
Es un parcial modelo, escrito por nosotros. No es el parcial de ninguna cátedra ni de ninguna fecha: está armado con el temario y el formato de los que se toman, para que puedas practicar con algo parecido.
Las cuatro primeras unidades: lengua y habla, el signo y sus propiedades, el valor y las relaciones entre signos (Saussure); las funciones del lenguaje y el esquema reformulado (Jakobson y Kerbrat-Orecchioni); la competencia según Chomsky y según Hymes; el mercado lingüístico de Bourdieu; y la enunciación, los deícticos de persona, espacio y tiempo, y los planos del discurso y de la historia.
7 ejercicios, 34 preguntas, 100 minutos. Se aprueba con 60 sobre 100.
Las consignas
Siete ejercicios, 100 minutos. Cada uno trae adelante un caso o un fragmento y después varias preguntas sobre ese caso. En ninguna alcanza con recitar una definición: hay que decidir qué es esto, en este fragmento.
Qué entra. El aula de la materia no publica el cronograma de parciales, así que este corte —las unidades 1 a 4 en el primero y de la 5 a la 9 en el segundo— es el reparto natural del programa, no uno oficial. Confirmalo con tu comisión.
Una sola opción correcta por pregunta, y no hay puntaje parcial dentro de una pregunta. Los puntos de cada ejercicio se reparten en partes iguales entre sus preguntas.
Cuando el ejercicio trae un fragmento, el dibujo lo muestra con los tramos numerados: el número es sólo para ubicarse, y lo que es cada tramo es lo que se pregunta. Las preguntas de respuesta corta piden una palabra o un nombre; las tildes y las mayúsculas no cuentan.
Por qué no es de desarrollo. El parcial de verdad seguramente lo es: un texto para analizar y respuestas escritas. Acá se mide si sabés clasificar lo que hay en un texto, que es la base de cualquier análisis. Lo que no se entrena es redactarlo: para eso sirven los segundos ejemplos resueltos de cada tema, que muestran cómo se escribe la respuesta.
Dos convenciones de vocabulario: alocutario y destinatario directo son lo mismo; y en la deixis, el locutor es el que se hace cargo de lo dicho, que no siempre es el que escribe las palabras.
Consejo: leé las preguntas antes que el fragmento. Así sabés qué buscar cuando lo leés.
Ejercicio 1 — En la parada 15 puntos
En la parada, una chica llega corriendo y, con la voz entrecortada por el esfuerzo, le pregunta a Rocío: «¿Pasó el que va al centro?». Rocío la entiende enseguida y le contesta. Mientras esperan, le cuenta que su abuela a ese colectivo le decía «el ómnibus», una palabra que hoy casi nadie usa. Un chico que escucha la charla comenta que, si la empresa decidiera llamar a sus colectivos «trasladores», nadie le haría caso.
- a) La voz entrecortada de la chica: ¿lengua o habla?
- b) Que Rocío la entienda a pesar de la voz, ¿qué muestra?
- c) Que «el ómnibus» haya dejado de usarse, ¿qué propiedad del signo muestra?
- d) Si la empresa decidiera llamar «trasladores» a sus colectivos, ¿por qué nadie le haría caso?
- e) La huella mental de los sonidos de «colectivo», que se «oye» por dentro aunque nadie hable, ¿qué cara del signo es? Escribí el nombre técnico.
Las cinco preguntas se contestan con la misma pregunta de Saussure: ¿esto es del sistema que comparten todos, o de la manera en que una persona lo usa en un momento? Lo primero es la lengua; lo segundo, el habla.
a) y b) La voz es del habla, y por eso no impide entender
La voz entrecortada es un rasgo físico de esa chica en ese momento: si mañana pregunta lo mismo descansada, el signo es el mismo. Es habla. Y justamente porque el habla es accesoria, Rocío entiende igual: lo que hace falta para comunicarse es compartir la lengua, el sistema de signos, que es lo esencial.
«Rocío adivinó por el contexto.» El contexto ayuda, pero sin la lengua no hay nada que adivinar: alguien que no sabe castellano oye la misma voz y no entiende.
c) y d) Mutable con el tiempo, inmutable en un momento
«El ómnibus» que deja de usarse es un cambio que pasó a lo largo de los años, sin que nadie lo decidiera: es la mutabilidad del signo, que se ve desde la diacronía. La empresa que quiere imponer «trasladores» choca con la inmutabilidad: en un momento dado, la lengua la usa toda la comunidad, se hereda y es arbitraria, así que no hay razones que discutir ni nadie con poder para cambiarla por decisión propia.
Las dos propiedades no se contradicen porque miran dos tiempos distintos: el momento (sincronía) y el paso del tiempo (diacronía).
e) Significante
El signo une un concepto (el significado) con una imagen acústica (el significante). La imagen acústica no es el sonido físico que sale de la boca: es su huella mental, la que se «oye» por dentro al pensar la palabra. Por eso se acepta también «imagen acústica».
Si te costó, está explicado en: 1.1 Lenguaje, lengua y habla · 1.2 El signo lingüístico y sus propiedades
Ejercicio 2 — La traducción y el teclado 15 puntos
Una aplicación traduce al inglés «Hay una mancha de humedad en el techo del living» como «There is a damp stain on the roof of the living room». En inglés, el techo de afuera de una casa es «roof» y el de adentro, «ceiling». En otra pantalla, la misma aplicación le sugiere a Nico, que acaba de escribir «Mañana te devuelvo el libro», tres palabras para reemplazar la última: «cuaderno», «apunte» y «diccionario».
- a) ¿Qué explica el error de la aplicación?
- b) Si el castellano tuviera dos palabras, como el inglés, ¿qué le pasaría al valor de «techo»?
- c) «cuaderno», «apunte» y «diccionario» respecto de «libro», ¿qué relación tienen?
- d) «te» y «devuelvo», en la frase de Nico, ¿qué relación tienen?
- e) Otra serie para «libro»: «librería», «librero», «libreta». ¿Por dónde va esa asociación?
El ejercicio tiene dos mitades y una sola idea: un signo no vale por sí mismo sino por sus relaciones con los otros. Con las otras lenguas y las vecinas del sistema (el valor, a y b), y con los signos de la misma frase y los de la memoria (las relaciones, c a e).
a) y b) «Techo» no es la etiqueta de una cosa
La aplicación trabaja como si cada palabra fuera la etiqueta de una idea que ya existe —la nomenclatura que Saussure critica— y cambia etiquetas una por una. Pero el castellano cubre con un solo signo, «techo», la zona que el inglés reparte en dos, «roof» y «ceiling». Sus valores no coinciden: en el living, el que corresponde es «ceiling».
b) Los valores son diferenciales: cada signo ocupa lo que sus vecinos le dejan. Si apareciera una palabra para «el techo de adentro», «techo» perdería esa parte de su zona. El objeto no cambia; cambia el sistema, y con él el valor.
c), d) y e) En la fila y en la memoria
d) «te» y «devuelvo» están en la frase, uno al lado del otro y en un orden que no se puede cambiar sin cambiar el sentido. Es una relación sintagmática, en presencia.
e) «librería», «librero», «libreta» comparten un pedazo, «libr-», que es a la vez sonido y sentido. La asociación va por la raíz, no sólo por cómo suena (eso sería una rima) ni sólo por lo que quiere decir.
Dónde se pierde el punto: en c), decir «sintagmática porque son palabras que van con libro». Que tengan algo en común con «libro» no las pone en la frase. La pregunta que decide es siempre la misma: ¿está dicha o no?
Si te costó, está explicado en: 1.3 El valor: la lengua como sistema de diferencias · 1.4 Relaciones sintagmáticas y paradigmáticas
Ejercicio 3 — El grupo del jardín 15 puntos
En el grupo de WhatsApp de las familias de una sala de jardín, una mamá escribe en nombre de la cooperadora: «¡Buen día, familias! ¿Me leen bien? Mañana hay salida al parque: los chicos vienen con ropa cómoda. La cooperadora». Un papá pregunta: «¿Qué quiere decir "ropa cómoda"? ¿Sirve el jogging?». Otra mamá contesta con un audio que empieza: «¡Ay, qué emoción, la primera salida!». La maestra también está en el grupo: la mamá escribe sabiendo que ella lo va a leer, aunque el mensaje no se dirige a ella.
- a) «¿Me leen bien?»: ¿qué función domina?
- b) La pregunta del papá: ¿qué función domina?
- c) «¡Ay, qué emoción, la primera salida!»: ¿qué función domina?
- d) En el esquema reformulado, ¿qué es la maestra para ese mensaje?
- e) La mamá escribe y firma «La cooperadora». ¿Qué es la cooperadora en ese mensaje?
Las tres primeras preguntas son de Jakobson: hacia qué factor de la comunicación se orienta cada mensaje. Las dos últimas, de Kerbrat-Orecchioni y de Ducrot: quiénes están del lado del que recibe y del que habla, que nunca es una sola persona.
a), b) y c) A qué factor apunta cada mensaje
«¿Qué quiere decir "ropa cómoda"?»: pregunta por el sentido de unas palabras, es decir, por el código. Es metalingüística. El papá sabe qué es la ropa; lo que no sabe es qué entiende el jardín por esa expresión.
«¡Ay, qué emoción…!»: interjección y exclamación, las marcas de la emotiva. El mensaje se orienta a la que habla y muestra lo que siente.
d) La maestra: prevista y no interpelada
El esquema reformulado separa al alocutario —a quien se le habla: las familias— de los receptores no alocutarios. Entre estos, el destinatario indirecto es el que el que habla tiene en cuenta aunque no le hable: la maestra, que la mamá sabe que va a leer. El receptor adicional es el que recibe el mensaje sin estar previsto.
e) La que escribe no es la que se hace cargo
Ducrot separa al sujeto hablante, que produce materialmente las palabras (la mamá), del locutor, que se presenta en el enunciado como responsable de lo que se dice (la cooperadora, que firma). Es lo que pasa con cualquier portavoz.
Dónde se pierde el ejercicio: en a), contestar «conativa» por los signos de pregunta; en e), contestar «sujeto hablante» porque la cooperadora «es la que habla». Las dos veces el error es el mismo: mirar la forma y no la función.
Si te costó, está explicado en: 2.1 Las funciones del lenguaje · 2.2 El esquema de la comunicación reformulado
Ejercicio 4 — Mateo sabe hablar 15 puntos
Mateo tiene cuatro años. Un día le dice a su mamá: «Yo sabo andar en bici». En su casa nadie dice «sabo». Mateo arma todo el tiempo oraciones que nunca escuchó antes. En el casamiento de su tía, cuando el sacerdote se acerca a saludar a los chicos, Mateo le dice «¡Hola, che, qué disfraz!», y la familia no sabe dónde meterse. En el jardín, en cambio, sabe que para hablar en la ronda hay que esperar a que la maestra le pase la pelota.
- a) «Yo sabo», que nadie le dijo, ¿qué muestra?
- b) Que arme oraciones que nunca escuchó, ¿qué problema de Chomsky ilustra?
- c) «¡Hola, che, qué disfraz!» al sacerdote: ¿qué le falta a Mateo?
- d) «Para hablar en la ronda hay que esperar la pelota»: ¿qué componente de la situación es?
- e) ¿Qué le reprocharía Hymes a Chomsky frente al casamiento?
«Mateo sabe hablar» quiere decir dos cosas distintas según a quién se le pregunte, y el ejercicio está armado para separarlas. Para Chomsky, saber una lengua es tener una competencia lingüística: un sistema de reglas en la mente. Para Hymes, eso no alcanza: hay que tener además una competencia comunicativa, saber qué decir, a quién, cuándo y cómo.
a) y b) Lo que Mateo muestra a Chomsky
Oraciones que nunca escuchó: es el problema de Descartes, el del uso creativo del lenguaje: cualquier hablante produce y entiende oraciones nuevas, sin límite. El problema de Platón es otro: cómo se llega a saber tanto con tan pocos datos del entorno.
c) y d) Lo que Mateo muestra a Hymes
«¡Hola, che, qué disfraz!» es una oración perfecta: ahí no falla ninguna regla gramatical. Lo que falla es la adecuación a la situación: el trato y el tono no corresponden a un sacerdote en una ceremonia. Le falta competencia comunicativa, que se adquiere participando de situaciones de ese tipo; con cuatro años, todavía no fue a muchos casamientos.
En el jardín, en cambio, ya aprendió una norma de interacción de un evento concreto (la ronda): quién habla, cuándo y cómo se pide la palabra. No es el lugar (escenario) ni el tono (clave).
e) La discusión de fondo
Hymes no niega a Chomsky: amplía su idea. Le reprocha que el hablante-oyente ideal, que sabe todas las reglas y vive en una comunidad homogénea, deja afuera justamente lo que hace falta para usar la lengua en la vida social.
La trampa: en c), contestar «actuación». La actuación es el uso afectado por límites del momento (cansancio, distracción); acá Mateo dice exactamente lo que quiere decir. No le falla el uso: le falta saber que eso no se dice ahí.
Si te costó, está explicado en: 2.3 Competencia lingüística: la biolingüística de Chomsky · 3.1 La etnografía del habla y la competencia comunicativa · 3.2 La situación comunicativa: componentes y adecuación
Ejercicio 5 — Dos postulantes 10 puntos
Para un puesto de recepcionista, dos postulantes contestan lo mismo con palabras distintas. Brenda, que fue a un colegio privado bilingüe, dice: «Me considero una persona proactiva». Yésica, que viene de un pueblo del interior, dice: «Yo soy de ponerle onda a todo, viste». La entrevistadora anota «buena comunicación» para Brenda y «registro informal» para Yésica. A la salida, Yésica le escribe a una amiga: «Me trabé toda, yo no sé hablar bien».
- a) Que lo mismo, dicho de dos maneras, reciba dos notas distintas: ¿qué categoría de Bourdieu lo explica?
- b) «Me considero una persona proactiva» le sale a Brenda sin pensarlo: ¿qué lo explica?
- c) «Yo no sé hablar bien»: ¿qué muestra?
- d) Que Yésica no haya tenido cómo aprender la manera de hablar que se premia en esa entrevista, ¿qué condición es?
Bourdieu lee los intercambios lingüísticos como un mercado: lo que alguien dice no vale sólo por lo que dice, sino por quién lo dice, ante quién y con qué legitimidad. El caso está armado para que el contenido sea el mismo y lo único que cambie sea la forma, y con ella el precio.
a) El precio lo pone el mercado
Las dos respuestas dicen lo mismo y las dos son gramaticales: no hay ningún error de lengua en «soy de ponerle onda». Lo que cambia es el valor que les da la entrevistadora, que aplica las leyes de formación de precios de ese mercado (una entrevista laboral, una empresa). En otro mercado —la ronda de amigas de Yésica— el precio sería otro.
b) El habitus
A Brenda la fórmula le sale sola porque la incorporó en su recorrido —la familia, el colegio— como una disposición: el habitus. No es una regla que memorizó (eso sería la codificación, que es explícita) ni algo que elige cada vez.
c) y d) La dominación simbólica
«Yo no sé hablar bien» es la frase más importante del caso. Yésica habla perfectamente su variedad; lo que hace es reconocer como legítima la vara que la deja afuera. Es la complicidad que, para Bourdieu, sostiene la dominación simbólica, y no es una sumisión consciente: sale del habitus. Que no haya tenido cómo aprender la forma premiada es otra condición, el acceso desigual a la competencia legítima.
Dónde se pierde el ejercicio: en c), leer la frase como humildad o como un dato de Yésica («es tímida»). Lo que el análisis tiene que ver es que la vara de la entrevistadora es aceptada también por quien sale perdiendo.
Si te costó, está explicado en: 3.3 Mercado, capital y habitus lingüístico
Ejercicio 6 — El mail a la profesora 20 puntos
Un alumno le escribe a su profesora (los números del dibujo marcan los tramos que hay que analizar): «Profe, le escribo porque ayer no pude ir a la clase: estaba con fiebre. ¿Usted me podría mandar lo que vieron? Mañana paso por su oficina, que me queda acá a la vuelta. Mi compañera Lucía dice que ella ya tiene los apuntes, así que si prefiere se los pido a ella. Gracias, nos vemos el martes.»
- a) 1 («Usted»): ¿qué es?
- b) 2 («acá»): ¿qué es?
- c) 3 («ella»): es una anáfora pronominal. Escribí su antecedente.
- d) 4 («nos», en «nos vemos»): ¿qué nosotros es?
- e) 5 («el martes»): ¿qué referencia tiene?
- f) Alguien encuentra el mail impreso, sin fecha ni firma. ¿Puede saber qué día es «ayer»?
La pregunta que ordena todo el ejercicio
Para cada tramo: ¿se puede saber a qué refiere sin conocer la situación en que se escribió? Si hace falta saber quién escribe, a quién, dónde o cuándo, es un deíctico. Si alcanza con otra palabra del texto, es cotextual. Si se identifica sola, es absoluta.
a) Los cinco tramos, con el formato de la cátedra
2 «acá»: deíctico de espacio, adverbio, cercanía: el lugar donde está el que escribe.
3 «ella»: no es deíctico: es un representante, pronombre, anáfora pronominal; su antecedente es «Lucía».
4 «nos»: deíctico de persona, pronombre, primera plural, inclusivo: el alumno y la profesora, que son los que se van a ver.
5 «el martes»: deíctico de tiempo, frase nominal; un día de la semana sin más datos se interpreta por defecto como el próximo, contado desde el momento en que se escribe.
La trampa: «acá» después de nombrar un lugar
«Su oficina» aparece justo antes, y es tentador leer «acá» como una anáfora que la retoma. No lo es. «Acá» no dice «en la oficina»: dice cerca de donde estoy yo («me queda acá a la vuelta»). Para saber qué lugar es, no alcanza con el texto: hay que saber desde dónde escribe el alumno. La anáfora adverbial se hace con «allí» o «ahí» retomando un lugar nombrado («Fui a la oficina; allí me atendieron»).
b) Lo que se pierde fuera de la enunciación
Benveniste lo dice así: el enunciado lleva las huellas de la enunciación —el yo, el usted, el acá, el ayer—, pero esas huellas sólo se completan con la situación en que se dijeron. «Ayer» se cuenta desde el día en que se escribió el mail, no desde el día en que se lee: sin fecha, el lector sabe que hubo un ayer, pero no cuál.
Dónde se pierde el ejercicio: en 1, decir «tercera persona» porque el verbo va en tercera; en 4, decir «exclusivo» porque Lucía aparece en la oración anterior. «Nos vemos» lo dicen los dos que se van a encontrar.
Si te costó, está explicado en: 4.1 Enunciación y enunciado · 4.2 Los deícticos de persona · 4.3 Mecanismos referenciales y deícticos de espacio · 4.4 Los deícticos de tiempo
Ejercicio 7 — La panadería del abuelo 10 puntos
Una panadería publica en sus redes (los números del dibujo marcan los tramos que hay que analizar): «La panadería abrió en 1978. Mi abuelo amasaba de noche, mientras el barrio dormía, y una mañana de diciembre vendió el primer pan dulce. Hoy seguimos con la misma receta, y te esperamos este sábado para probarla.»
- a) 1 («abrió») y 3 («vendió»): ¿a qué plano pertenecen?
- b) 2 («amasaba»): ¿primer plano o fondo?
- c) 4 y 5 («Hoy seguimos», «te esperamos»): ¿a qué plano pertenecen?
- d) ¿Qué tiempo axial ordena el relato de las dos primeras oraciones?
El posteo hace en tres oraciones lo que hace cualquier aniversario: cuenta un origen y después lo trae al presente para hablarle al lector. Esos son los dos planos de Benveniste.
a) y d) El plano de la historia
Las dos primeras oraciones cuentan hechos pasados como si se narraran solos: tercera persona («la panadería», «mi abuelo») y pretérito perfecto simple («abrió», «vendió»), que es el tiempo axial del relato: los hechos se ubican respecto de él. El «mi» de «mi abuelo» es una marca del que escribe, pero no cambia el plano: los verbos siguen siendo los de la historia.
b) El relieve: primer plano y fondo
Dentro del relato, el perfecto simple lleva los hechos que hacen avanzar la historia (abrió, vendió) y el imperfecto arma el fondo, lo que estaba pasando mientras tanto o lo que se repetía: «amasaba de noche, mientras el barrio dormía». Es la puesta en relieve.
c) El plano del discurso
La última oración cambia todo: aparece un deíctico de tiempo («hoy»), una primera persona plural (la panadería que habla) y una segunda («te») dirigida al lector, en presente de la enunciación. Ya no se cuenta: se comenta desde el aquí y ahora del que escribe, y se invita. No es un presente histórico: «seguimos» no cuenta nada de 1978, dice lo que pasa hoy.
Si te costó, está explicado en: 4.5 Planos de la enunciación: discurso e historia
Leerlo resuelto no es lo mismo que rendirlo. Acá lo podés hacer entero sin que te corrija nada hasta entregarlo, igual que en el aula, y recién ahí te dice la nota, cómo se resolvía cada ejercicio y a qué temas te conviene volver.
Rendir el primer parcial →También está resuelto el segundo parcial de Semiología.
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