Semiología (43) · Parcial modelo
Segundo parcial de Semiología, resuelto paso a paso
Es un parcial modelo, escrito por nosotros. No es el parcial de ninguna cátedra ni de ninguna fecha: está armado con el temario y el formato de los que se toman, para que puedas practicar con algo parecido.
De la unidad 5 a la 9: subjetivemas (sustantivos, adjetivos y verbos) y modalidades de enunciación y de enunciado; el signo ideológico y los géneros discursivos de Bajtín; el discurso directo, indirecto e indirecto libre, las comillas y la transtextualidad; los actos de habla, la presuposición y las implicaturas; y narrar, explicar y argumentar, con ethos, pathos y logos.
7 ejercicios, 34 preguntas, 100 minutos. Se aprueba con 60 sobre 100.
Las consignas
Siete ejercicios, 100 minutos, con el mismo formato que el primer parcial: un caso o un fragmento adelante y varias preguntas sobre ese caso. Una sola opción correcta por pregunta, sin puntaje parcial dentro de una pregunta; los puntos del ejercicio se reparten en partes iguales.
Qué entra. El aula de la materia no publica el cronograma de parciales, así que este corte —las unidades 1 a 4 en el primero y de la 5 a la 9 en el segundo— es el reparto natural del programa, no uno oficial. Confirmalo con tu comisión.
En los fragmentos, el dibujo numera los tramos que se preguntan. El número es sólo para ubicarse: qué es cada tramo es lo que tenés que decidir.
Tres convenciones de la materia que conviene fijar antes de empezar:
- Las modalidades de enunciación (aseverativa, interrogativa, imperativa) se excluyen entre sí; las de enunciado (certidumbre, apreciativas, deónticas…) se pueden sumar en una misma frase.
- Un acto indirecto es uno que se hace con la forma de otro: una pregunta que en realidad pide, una afirmación que en realidad ordena.
- En la argumentación, la tesis es lo que se quiere que el otro acepte; la concesión es lo que se le reconoce al que piensa distinto antes de rebatirlo.
Consejo: en los ejercicios con fragmento, leé primero las preguntas y después el texto, buscando lo que se pregunta.
Ejercicio 1 — La reseña de la obra 15 puntos
Un vecino publica en el grupo del barrio esta reseña (los números del dibujo marcan los tramos que hay que analizar): «Fuimos a ver la obra nueva del teatro de la esquina. La sala es chica y estaba llena. El protagonista, un actorazo, sostiene dos horas un texto difícil; la escenografía, en cambio, es pobre. Lamento que la directora haya recortado el final.»
- a) 1 («chica»): ¿qué clase de adjetivo es?
- b) 2 («actorazo»): ¿qué es?
- c) 3 («pobre», en «la escenografía es pobre»): ¿qué clase de adjetivo es?
- d) 4 («Lamento»): ¿qué es, y quién evalúa?
- e) Si la reseña dijera «Mi amiga lamenta que la directora haya recortado el final», ¿quién evaluaría el recorte?
La pregunta que ordena todo el ejercicio
Para cada palabra: ¿dice algo del objeto, o deja ver al que habla? Y si lo deja ver: ¿mide contra una norma propia, juzga bueno o malo, o muestra lo que siente?
a) Los cuatro tramos, con el formato de la cátedra
2 «actorazo»: sustantivo axiológico, valor positivo, marcado a nivel del significante: el sufijo «-azo». Sin el sufijo, «actor» sólo nombra un oficio.
3 «pobre»: adjetivo evaluativo axiológico, valor negativo: juzga la escenografía como mala.
4 «Lamento»: verbo subjetivo afectivo, en primera persona: la evaluación es del locutor. Además da por cierto lo que lamenta (que el final se recortó).
La trampa: «pobre» antes y después
Antepuesto, «pobre» suele mostrar compasión: «la pobre directora» es afectivo, y no dice nada de cuánta plata tiene. Pospuesto y con «es» —«la escenografía es pobre»— juzga la calidad de algo: es axiológico. Por eso, en este análisis, el lugar de la palabra importa tanto como la palabra.
b) Quién evalúa con un verbo de sentimiento
Los verbos afectivos como «lamentar» son ocasionalmente subjetivos: muestran al locutor sólo en primera persona. «Mi amiga lamenta…» cuenta lo que siente otra persona, el sujeto del enunciado; el que escribe podría estar contentísimo con el recorte.
Lo que el análisis deja ver: la reseña parece describir («la sala es chica y estaba llena») y valora en casi cada palabra. Lo único que no valora nada es «estaba llena», que se puede comprobar contando butacas.
Si te costó, está explicado en: 5.1 Subjetivemas: los sustantivos axiológicos y la connotación · 5.2 Los adjetivos subjetivos · 5.3 Los verbos subjetivos
Ejercicio 2 — El mensaje de la administración 15 puntos
En el grupo de un edificio, la administración escribe (los números del dibujo marcan los tramos que hay que analizar): «Vecinos: ¿alguien podría cerrar la puerta de la terraza a la noche? Seguramente fue un descuido. Es obligatorio dejarla con llave después de las diez. Por suerte esta vez no pasó nada. Ojalá no se repita.»
- a) 1: ¿qué modalidad de enunciación tiene, y por qué medio?
- b) 2 («Seguramente»): ¿qué modalidad de enunciado marca?
- c) 3 («Es obligatorio»): ¿qué modalidad de enunciado marca?
- d) 4 («Por suerte»): ¿qué modalidad de enunciado marca?
- e) 5 («Ojalá no se repita»): ¿qué modalidad marca «ojalá»?
El ejercicio mezcla a propósito los dos niveles de la unidad, y lo primero es separarlos. Las modalidades de enunciación dicen qué quiere el locutor del que lo lee —que le crea, que le conteste o que haga algo— y se excluyen: cada oración tiene una. Las modalidades de enunciado son la actitud del locutor frente a lo que dice, y se suman.
a) Una pregunta que no pregunta
«¿Alguien podría cerrar la puerta…?» tiene signos de pregunta, pero nadie contesta «sí, podría» y sigue de largo: lo que la administración quiere es que la puerta se cierre. Es imperativa por un medio indirecto (forma de pregunta), elegido por cortesía: entre vecinos, una orden directa sonaría a que alguien tiene derecho a darla.
b), c) y d) Tres actitudes que se suman
3 «Es obligatorio»: modalidad deóntica: presenta dejar la puerta con llave como una obligación. El agente está implícito (cualquier vecino), por eso no se confunde con una orden al que lee.
4 «Por suerte»: modalidad apreciativa: valora como bueno que esta vez no haya pasado nada.
e) «Ojalá»: una valoración, no una cuarta modalidad de enunciación
«Ojalá no se repita» no les reclama nada a los vecinos: nadie puede «obedecer» un ojalá. Lo que hace es valorar el contenido —que no se repita— como deseable. Es una modalidad de enunciado apreciativa, de la misma familia que «por suerte» (el tramo 4), sólo que sobre algo que todavía no pasó. Tampoco es deóntica: no dice que repetirlo esté prohibido; eso ya lo dijo el tramo 3.
Dónde se pierde el ejercicio: en a), contestar «interrogativa» por los signos de pregunta. Y en c), leer «es obligatorio» como imperativa: es una afirmación (aseverativa) que lleva adentro una modalidad deóntica. Las dos cosas a la vez, en dos niveles distintos.
Si te costó, está explicado en: 5.4 Modalidades de enunciación · 5.5 Modalidades de enunciado
Ejercicio 3 — La novela de pueblo 10 puntos
Una novela premiada incluye, en el capítulo 3, la carta que una abuela le manda a su nieta: «Querida Ana: acá en el pueblo seguimos bien, las gallinas ponen y tu abuelo pintó el galpón». Un diario publica una reseña de la novela con su título, su autora, un resumen del argumento y una valoración final; la reseña dice: «Una novela de pueblo, sin pretensiones». En la presentación del libro, la autora contesta: «Soy de pueblo, y a mucha honra».
- a) La carta de la abuela, dentro de la novela, ¿qué es?
- b) ¿Qué permite reconocer la reseña del diario como un género?
- c) «de pueblo», en la reseña y en la respuesta de la autora: para el grupo Bajtín, ¿qué es?
Tres preguntas de Bajtín sobre un mismo libro: qué le pasa a un género cuando entra en otro, cómo se reconoce un género, y qué le pasa a una palabra cuando la dicen dos grupos.
a) La carta adentro de la novela ya no es una carta
Una carta personal es un género primario: nace en la comunicación inmediata entre dos personas. Cuando la novela la incorpora, la absorbe y la transforma: ya no hay ninguna nieta real que vaya a contestar, y la carta pasa a funcionar dentro de la ficción, para construir el mundo de los personajes. Pierde su relación inmediata con la realidad.
b) Los tres rasgos a la vez
Un género es un tipo relativamente estable de enunciados de una esfera, y se reconoce por tres rasgos juntos: el contenido temático (un libro y su valoración), el estilo (las palabras y la sintaxis de la crítica) y la composición (título, autora, resumen, valoración final, en ese orden). Ni el tema solo ni el soporte alcanzan: en un diario salen noticias, avisos y crónicas, y de libros hablan también las contratapas.
c) Una palabra en disputa
«De pueblo» tiene un núcleo común —alguien o algo de un lugar chico, del interior— y dos acentos opuestos: en la reseña, desdén (sin pretensiones, menor); en la boca de la autora, orgullo. La autora puede contestar con la misma palabra porque el signo no se rompe en dos: es multiacentuado, la arena donde dos valoraciones se disputan el sentido.
Dónde se pierde el ejercicio: en a), decir que la carta «sigue siendo una carta» porque conserva la forma de una (el saludo, el vocativo). La forma se conserva; lo que cambia es que ya no le habla a nadie de verdad.
Si te costó, está explicado en: 6.1 El signo ideológico · 6.2 Los géneros discursivos · 6.3 Géneros primarios y secundarios
Ejercicio 4 — La biblioteca del centro cultural 15 puntos
Un portal del barrio publica esta nota (los números del dibujo marcan los tramos que hay que analizar): «"Vamos a reabrir la biblioteca antes de las vacaciones", aseguró la coordinadora del centro cultural. Los vecinos, en cambio, denunciaron que hace un año que está cerrada. Según la empresa constructora, los fondos alcanzarían. La coordinadora no se preocupaba: la biblioteca iba a abrir, como siempre se arreglaban las cosas en ese barrio. Para el cierre, la nota consultó a un "especialista" que nunca pisó el edificio.»
- a) 1 (la frase entre comillas): ¿qué forma es?
- b) Si 1 se pasara al estilo indirecto, ¿qué persona tomaría «vamos»?
- c) 2 («denunciaron»): ¿qué agrega el verbo introductor?
- d) 3 («Según la empresa constructora»): ¿qué hace?
- e) 4: ¿qué forma de discurso referido es?
- f) 5 (las comillas de «especialista»): ¿qué hacen?
La pregunta que ordena todo el ejercicio
En cada tramo: ¿de quién es esta voz, y cómo entra en el texto? Con comillas y su propia deixis, reformulada desde el que escribe, mezclada sin aviso, o apenas señalada con un «según» o unas comillas sueltas.
a) Los cinco tramos
2 «denunciaron»: verbo introductor valorativo. No sólo dice que los vecinos hablaron: presenta lo que dijeron como una acusación contra alguien.
3 «Según la empresa constructora»: atribuye la información a otra voz, y la nota no se hace cargo; el condicional «alcanzarían» refuerza esa distancia.
4: indirecto libre. Está en tercera persona y en pasado, como el relato, pero no hay verbo introductor ni «que», y lo que se dice es lo que piensa la coordinadora, con su seguridad de siempre.
5 «especialista»: comillas de distancia. La nota usa la palabra pero no la hace suya; seguida de «que nunca pisó el edificio», la distancia se vuelve ironía.
b) El pase al indirecto
Al pasar al indirecto, la deixis se reorganiza desde el que cuenta: «vamos» se vuelve «iban» (o «van») y la persona pasa a la tercera plural, porque el que escribe la nota no es parte de los que van a reabrir la biblioteca. Si la nota se contara desde adentro del centro cultural, la cosa cambiaría: por eso la persona es lo que se pregunta.
La trampa del 4
El tramo 4 parece la opinión del cronista sobre el barrio, porque no hay comillas ni verbo de decir. Pero lo que dice —que la biblioteca «iba a abrir, como siempre»— es lo que la coordinadora pensaba, con su despreocupación: el cronista lo trae sin firmarlo. Eso es el indirecto libre: no se puede decir con certeza si habla el narrador o el personaje, y esa ambigüedad es justamente lo que se aprovecha.
Lo que el análisis deja ver: la nota reparte las voces de manera desigual. La coordinadora habla con sus palabras, pero rodeada de una acusación, de un dato que nadie garantiza y de su propia despreocupación contada desde afuera.
Si te costó, está explicado en: 7.1 Discurso directo e indirecto · 7.2 Contaminación de voces · 7.3 Comillas, ironía, cita de autoridad y alusión
Ejercicio 5 — Manuelita para grandes 10 puntos
Una banda graba una versión de «Manuelita, la tortuga» con la misma melodía y una letra nueva, en tono de juego y sin burlarse de la original: ahora Manuelita se queda en Pehuajó porque París está carísimo. La tapa del disco dice «Clásicos para grandes». Una revista de música publica una crítica del disco.
- a) 1 (la versión de la banda): ¿qué relación transtextual es?
- b) 2 (la crítica de la revista): ¿qué relación es?
- c) 3 (lo que dice la tapa): ¿qué relación es?
Genette ordena las relaciones entre textos en cinco tipos, y los tres casos del ejercicio caen en tres distintos. La pregunta que los separa es qué hace cada texto con el otro: lo transforma, lo comenta o lo presenta.
2 La crítica: habla del disco, lo comenta y lo valora sin transformarlo. Es metatextualidad, la relación de comentario.
3 La tapa: el título, la tapa, la contratapa, los epígrafes son el paratexto: lo que rodea a la obra y orienta cómo se la va a leer (o escuchar). «Clásicos para grandes» avisa, antes de la primera canción, que lo que viene es una vuelta adulta sobre lo conocido.
La trampa: en 1, pensar que como la banda usa la melodía «cita» la canción. La cita (intertextualidad) trae un pedazo del otro texto tal cual, adentro del propio; acá no hay pedazo citado: hay una canción entera hecha a partir de la otra.
Lo que el caso deja ver: la parodia necesita que el que escucha conozca la original. Sin saber que Manuelita «se fue a París», la gracia de que ahora se quede en Pehuajó no existe.
Si te costó, está explicado en: 7.4 Intertextualidad y transtextualidad
Ejercicio 6 — Antes del partido 20 puntos
Antes de un partido de vóley, en el vestuario, la entrenadora le dice a una jugadora: «Te nombro capitana, Flor». Otra jugadora pregunta: «¿Por qué seguimos sin camisetas nuevas?». La entrenadora contesta: «Les prometo que el sábado llegan», aunque sabe que el pedido ni siquiera se hizo. Una jugadora comenta en voz baja: «Algunas ya pagamos la cuota del mes». Al final, la utilera, que acaba de entrar, dice: «Hace frío acá, ¿no?», y la jugadora que está al lado de la puerta la cierra.
- a) «Te nombro capitana, Flor»: ¿qué es?
- b) ¿Qué presupone la pregunta «¿Por qué seguimos sin camisetas nuevas?»?
- c) ¿Qué pasa con la promesa de la entrenadora?
- d) «Algunas ya pagamos la cuota del mes»: ¿qué implica, y de qué clase es la implicatura?
- e) «Hace frío acá, ¿no?»: ¿qué acto de habla es?
- f) Que la jugadora cierre la puerta es, en términos de Austin…
Seis preguntas sobre la misma escena, y una idea que las ata: hablar es hacer cosas, y lo que se hace no siempre está en la superficie de lo que se dice.
a) Nombrar es hacer
«Te nombro capitana» no describe nada: al decirlo, quien tiene la autoridad para hacerlo (la entrenadora) convierte a Flor en capitana. Es un realizativo explícito: el verbo en primera persona y en presente nombra exactamente el acto que se hace.
b) Lo que la pregunta da por sentado
«¿Por qué seguimos sin…?» no pregunta si hay camisetas nuevas: lo da por sabido. El «seguir» presupone el estado anterior (ya no había) y la pregunta con «por qué» presupone el hecho por el que pregunta. Por eso, contestarla con una razón deja admitido el presupuesto.
c) La trampa fuerte: la promesa sin intención existe
La entrenadora promete sabiendo que no va a cumplir. Es tentador decir que entonces «no hubo promesa», y es justo al revés: hubo promesa, y por eso las jugadoras van a poder reclamarle el sábado. Lo que falla es la sinceridad (Γ.1 en Austin; la condición de sinceridad en Searle): el acto es hueco, no nulo. Y no es «falso»: los realizativos no son verdaderos ni falsos, sino afortunados o desafortunados.
d) «Algunas»
Quien dice «algunas» pudiendo decir «todas» da a entender que todas no: es una implicatura escalar, que sale de la máxima de cantidad. Se puede cancelar sin contradicción («algunas, bah, todas menos una»), que es la prueba de que es una implicatura y no lo dicho.
e) y f) Pedir sin pedir
«Hace frío acá, ¿no?» tiene la forma de un comentario sobre la temperatura (el acto directo), pero lo que la utilera hace es pedir que cierren (el acto indirecto). La compañera lo entiende por la información que comparten y por la inferencia: si lo dice al lado de una puerta abierta, no es por hablar del clima. Que la puerta se cierre es el efecto perlocutivo: lo que el enunciado logra en el otro, después de dicho.
Si te costó, está explicado en: 8.1 Actos de habla: Austin · 8.2 Searle: fuerza ilocutiva y actos indirectos · 8.3 La presuposición · 8.4 Las implicaturas
Ejercicio 7 — La plaza 15 puntos
Antes de una asamblea de vecinos, una vecina reparte este volante (los números del dibujo marcan los tramos que hay que analizar): «¿Otra vez vamos a dejar que la plaza se llene de autos? Soy vecina del barrio desde hace treinta años y conozco cada baldosa. Es cierto que faltan lugares para estacionar, pero la plaza es el pulmón del barrio: si se hace la playa de estacionamiento, los chicos se quedan sin el único lugar donde jugar. Por eso, el sábado, digamos que no.»
- a) ¿Cuál es la tesis del volante?
- b) 1 (la pregunta del principio): ¿qué es?
- c) 2 («Soy vecina del barrio desde hace treinta años»): ¿qué prueba predomina?
- d) 3 («Es cierto que faltan lugares para estacionar»): ¿qué función cumple?
- e) 4 («el pulmón del barrio»): ¿qué figura es?
- f) 5: ¿qué tipo de argumento es?
La pregunta que ordena todo el ejercicio
Primero, ¿qué quiere el volante que el otro acepte? Esa es la tesis. Después, para cada tramo: ¿qué hace con esa tesis? La sostiene, la anticipa, le hace lugar a la objeción o arma la imagen de quien habla.
a) La tesis no está en una sola oración
El volante no escribe «no hay que hacer la playa», pero todo empuja ahí y el cierre lo pide: «digamos que no». La tesis es que no hay que hacer la playa de estacionamiento en la plaza. Que falten lugares es lo que dice el otro; que la vecina conozca el barrio es una manera de ganarse la confianza, no lo que se discute.
b) a f) Los cinco tramos
2: ethos. La vecina arma una imagen de sí —treinta años, conoce cada baldosa— para que le crean. No da una razón sobre la plaza: da una razón para escucharla a ella.
3: concesión. «Es cierto que…» le reconoce algo a la voz del que piensa distinto, y el «pero» la rebate. Lo que viene después del «pero» es lo que el volante presenta como más fuerte.
4: metáfora. La plaza no es parte de los vecinos ni está por ellos: se la presenta como el órgano que deja respirar al barrio, por semejanza.
5: argumento por las consecuencias: lo que va a pasar si se hace la playa. Es logos, aunque elija una consecuencia que conmueve (los chicos sin lugar): la pregunta es por el tipo de argumento, y eso lo decide la forma de la razón.
La trampa: en a), elegir la concesión como tesis porque es una afirmación clara y está en el medio. La concesión es justamente lo contrario de la tesis: es la voz del otro, traída para desarmarla.
Lo que el análisis deja ver: el volante usa las tres pruebas en el orden clásico. Empieza ganándose al lector (una pregunta que lo incluye y una imagen de sí confiable), da razones en el medio y cierra con un pedido que toca a todos, «digamos».
Si te costó, está explicado en: 9.3 Argumentar: tesis, argumentos y contraargumentos · 9.4 La perspectiva retórica: ethos, pathos y logos · 8.5 Connotación, metáfora y metonimia
Leerlo resuelto no es lo mismo que rendirlo. Acá lo podés hacer entero sin que te corrija nada hasta entregarlo, igual que en el aula, y recién ahí te dice la nota, cómo se resolvía cada ejercicio y a qué temas te conviene volver.
Rendir el segundo parcial →También está resuelto el primer parcial de Semiología.
Ver todos los temas de Semiología · Los parciales resueltos de todas las materias