Semiología (43) · Unidad 6 — Signo ideológico y géneros discursivos
Los géneros discursivos
Cada esfera de la actividad humana produce sus tipos relativamente estables de enunciados —los géneros—, que se reconocen por tres rasgos a la vez: el contenido temático, el estilo verbal y la composición.
La explicación
Antes de empezar
Este tema sigue con Mijaíl Bajtín, el teórico ruso del 6.1. Su idea de género discursivo aparece en un ensayo llamado «El problema de los géneros discursivos», que se publicó en 1979, después de su muerte, y es una de las más usadas hoy para enseñar a leer y a escribir.
El problema: sabemos qué es antes de terminar de leer
Mirá cómo empiezan estos tres textos:
«Había una vez…»
«Estimado cliente: le informamos que…»
«Se informa a los señores pasajeros que…»
Con dos o tres palabras ya sabés qué clase de texto es, más o menos cuánto va a durar, qué te va a decir y cómo va a terminar. Bajtín lo describe así: apenas escuchamos a alguien, ya reconocemos el género por cómo empieza.
Si no fuera así, si cada vez que hablamos tuviéramos que inventar la forma de lo que decimos, comunicarse sería casi imposible.
Clasificar lo inclasificable
Saussure había dicho que el lenguaje no se deja clasificar: es demasiado variado («multiforme y heteróclito»), y por eso decidió estudiar la lengua. Bajtín acepta el desafío y encuentra un principio para ordenar los usos: la esfera de la actividad humana donde se producen.
Una esfera es un ámbito de la vida social con sus propias tareas: la escuela, la salud, la justicia, el periodismo, la ciencia, la familia, el fútbol, la religión, el comercio. Cada una necesita hablar de ciertas cosas y de ciertas maneras, y con el tiempo arma sus propios tipos de textos.
1. Preguntá dónde circula el texto: quién lo produce y para quién.
2. Preguntá para qué sirve en ese lugar.
3. Nombrá el ámbito: la vida cotidiana, la administración, la ciencia, el periodismo, el arte…
La unidad: el enunciado, no la oración
Para Bajtín la unidad real de la comunicación es el enunciado, y lo distingue de la oración:
Enunciado: lo que alguien dice o escribe, de verdad, a otro. Tiene un autor y un destinatario, expresa una valoración y se puede contestar.
En un libro de gramática: «Ya llegué.»
Una hija le escribe a su madre a la una de la mañana: «Ya llegué.» Y la madre contesta: «Gracias por avisar, hija.»
oración: no es de nadie enunciado de la hija enunciado de la madre
¿Dónde termina un enunciado? Donde cambia el que habla. El mensaje de la hija termina cuando le deja el turno a la madre, sea una palabra o una novela de quinientas páginas.
1. Preguntá quién lo dice y a quién.
2. Fijate dónde termina: cuando el que habla le deja lugar a otro para contestar.
3. Si no hay autor ni destinatario ni respuesta posible, estás mirando una oración.
Qué es un género
Cada enunciado es único, pero cada esfera elabora tipos relativamente estables de enunciados. Eso es un género discursivo: la receta, el parte médico, la constancia de alumno regular, el saludo de cumpleaños, la crónica deportiva, la tesis, el chiste, el sermón.
No son sólo los géneros literarios. Para Bajtín la lista es enorme: desde la réplica más breve de una charla hasta una novela de varios tomos, pasando por la orden militar, el decreto y el comentario en redes.
Los tres rasgos
Un género se reconoce por tres rasgos que van juntos, unidos en el enunciado entero:
Estilo verbal: qué recursos de la lengua se eligen: las palabras (técnicas o comunes), las frases hechas, la gramática (tiempos, personas, construcciones), el registro.
Composición: cómo está organizado el enunciado: qué partes tiene, en qué orden, cómo empieza y cómo termina.
Mirá un renglón del prospecto de un remedio:
«Posología: se recomienda administrar un comprimido cada ocho horas.»
composición: una sección fija estilo: impersonal y técnico contenido temático: la dosis
«Posología» es el nombre de una de las secciones que todo prospecto tiene en el mismo orden (composición); «se recomienda administrar» es la manera impersonal y técnica de decirlo (estilo); la dosis es aquello de lo que el prospecto tiene que hablar (contenido temático).
1. Si la pregunta es de qué habla, es el contenido temático.
2. Si es con qué palabras y qué gramática lo dice, es el estilo.
3. Si es qué partes tiene y en qué orden, es la composición.
Estables, pero relativamente
Los géneros son estables: por eso los reconocemos. Pero no del todo. Hay tres cosas que ver:
Los cotidianos también tienen reglas. Un saludo, una despedida o una felicitación son tan fijos como un formulario: una vez que elegiste el género, tenés que ajustarte a su forma para que el otro entienda qué estás haciendo.
Cambian con las esferas. La carta se volvió mail y el mail, mensaje de voz; aparecen géneros nuevos (la historia de veinticuatro horas, el hilo) y otros se apagan. Cuanto más se complica una esfera, más géneros produce.
Por eso Bajtín dice «relativamente»: hay un núcleo que se mantiene y un margen que se mueve.
Todo enunciado contesta
Un rasgo de todos los enunciados es el dialogismo: cada uno responde a enunciados anteriores y se arma pensando en la respuesta que va a recibir. El destinatario está metido en el enunciado mismo.
Un profesor escribe a su curso: «Antes de que pregunten: sí, entra todo lo visto.»
El profesor contesta una pregunta que todavía nadie le hizo. Y el destinatario no siempre es una persona concreta: puede ser un grupo de especialistas, el público de un diario, «la gente» o un otro indefinido. Hasta un monólogo, para Bajtín, está lleno de voces.
1. Buscá a qué enunciado anterior responde el texto.
2. Buscá qué respuesta anticipa: una objeción, una pregunta, un rechazo.
3. Preguntá quién es el destinatario y cómo el texto lo tiene en cuenta.
Cómo se escribe la respuesta
Para reconocer un género se dicen el nombre del género y su esfera, y después los tres rasgos, cada uno con una prueba del texto.
«Querida Clara: hace mucho que no te escribo…»
Es una carta personal, de la esfera de la vida cotidiana. Contenido temático: lo que le pasa al que escribe y su relación con la destinataria. Estilo: registro de confianza, primera y segunda persona («te escribo»). Composición: empieza con un encabezamiento con vocativo («Querida Clara») y, previsiblemente, cerrará con una despedida y una firma.
Decí a qué género pertenece este texto, pegado en un poste del barrio, y analizá sus tres rasgos: «SE BUSCA. Perro mestizo, color marrón, responde al nombre de Rulo. Se perdió el domingo en la plaza Sarmiento. Tiene collar rojo. Recompensa. Llamar a Ana».
Primero, el texto con los tres rasgos marcados:
«SE BUSCA. Perro mestizo, color marrón, responde al nombre de Rulo. Se perdió el domingo en la plaza Sarmiento. Tiene collar rojo. Recompensa. Llamar a Ana.»
composición: partes en orden fijo
Género y esfera: es un aviso de búsqueda de mascota, de la esfera de la vida cotidiana del barrio, que circula en la vía pública y hoy también en las redes.
Estilo verbal: frases cortas, muchas sin verbo («Perro mestizo, color marrón»); el «se» impersonal («se busca», «se perdió»); un infinitivo con valor de pedido («Llamar a Ana»). No hay adjetivos de valoración: todo son rasgos que se pueden comprobar mirando al perro.
Composición: un título en mayúsculas que dice qué es el texto, la descripción, las circunstancias de la pérdida y un cierre con la recompensa y el contacto. Cualquiera que vea el cartel sabe dónde buscar el teléfono.
Por qué se reconoce tan rápido: «SE BUSCA» funciona como el «Había una vez» de los cuentos: con dos palabras ya se anticipa el resto. Y el texto es dialógico: anticipa la pregunta del que encuentre un perro («¿será éste?») con los datos para comprobarlo, y la de «¿y por qué voy a llamar?» con la recompensa.
Sobre el mismo tema, el uso de la pileta del club, aparecen dos textos. A) Una madre escribe en el grupo de padres de la colonia: «Chicas, ¿vieron lo de la pileta? Por fin. Mi hijo vivía metido en el agua, ni a merendar salía». B) El reglamento del club dice: «Artículo 1.º — Establécese que el uso del natatorio por parte de menores de doce años quedará restringido a los horarios con guardavidas designados por la comisión directiva». Explicá por qué son géneros distintos aunque compartan el tema.
La pregunta de fondo es qué hace distinto a un texto si el tema es el mismo. La respuesta de Bajtín: la esfera, y con ella los tres rasgos juntos.
A) «Chicas, ¿vieron lo de la pileta? Por fin. Mi hijo vivía metido en el agua…»
B) «Artículo 1.º — Establécese que el uso del natatorio…»
composición estilo contenido: el enfoque
Contenido temático: el tema general coincide, pero el enfoque no. A habla de su hijo, del agua, de la merienda: la experiencia propia. B habla de «natatorio», «menores de doce años» y «guardavidas designados»: categorías generales que valen para cualquier socio.
Estilo verbal: A tiene vocativo de confianza («Chicas»), pregunta coloquial («¿vieron lo de la pileta?») y una valoración abierta («Por fin»). B usa una fórmula fija del lenguaje normativo («Establécese que»), términos técnicos y la tercera persona impersonal: no habla nadie en particular.
Composición: A es una réplica en una conversación escrita, que espera respuestas. B está dividida en artículos numerados, una estructura que se repite en todos los reglamentos.
El punto central: el tema no alcanza para definir un género. Lo que cambia de A a B no es de qué se habla sino desde qué esfera, y eso arrastra a la vez el enfoque, las palabras y la organización. Por eso Bajtín insiste en que los tres rasgos están unidos: cambiar uno obliga a cambiar los otros.
Dónde se pierde el punto: decir que B «es más formal» y parar ahí. La formalidad es parte del estilo, pero el análisis tiene que llegar a la composición y a la esfera. También, decir que A no es un género porque es un mensaje informal: la réplica de un chat es tan género como un reglamento.
Dónde se cae la mayoría
- Reconocer el género sólo por el tema. Hablar de la lluvia no define si es un pronóstico, un poema o un mensaje: el género se decide con los tres rasgos juntos y la esfera.
- Confundir el estilo con la composición. El estilo son las palabras y la gramática que se eligen; la composición, las partes del texto y su orden.
- Creer que los géneros son sólo los literarios. Para Bajtín también son géneros el saludo, la receta, la constancia y el chat.
- Leer «estable» como «fijo». Los géneros son relativamente estables: cambian con las esferas y dejan un margen al que habla.
- Confundir oración con enunciado. La oración es una unidad de la gramática; el enunciado tiene autor y destinatario, termina cuando cambia el que habla y se le puede contestar.
Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.
Practicar Los géneros discursivos →Dónde entra este tema en el parcial
- Segundo parcial — La novela de pueblo10 puntos · resuelto paso a paso
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