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Semiología (43) · Unidad 7 — La polifonía

Discurso directo e indirecto

Traer la palabra de otro puede hacerse reproduciéndola tal cual, con su propia deixis (estilo directo), o reformulándola desde la propia enunciación (estilo indirecto), y el verbo que la introduce ya es una toma de posición.

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La explicación

Antes de empezar

Casi nunca hablamos sólo con palabras propias. «Mi vieja dice que…», «el profe avisó que…», «en el grupo pusieron que…»: todo el día traemos lo que dijeron otros. Este tema estudia cómo se trae la palabra ajena y qué cambia según la forma que se elija.

El que puso esto en el centro fue Mijaíl Bajtín, un pensador ruso del siglo XX. Su idea: nadie es el primero en hablar. Todo lo que decimos responde a algo que ya se dijo: lo retoma, lo discute o lo da por sabido. A esa presencia de otras voces dentro de un texto se la llama polifonía (del griego: «muchas voces»).

Cuando lo que se trae es lo que alguien dijo, se habla de discurso referido. Siempre hay dos actos de decir encadenados (la enunciación, que viste en 4.1, es justamente el acto de decir algo en una situación):

La enunciación citante: la de quien cuenta ahora lo que dijo otro.
La enunciación citada: la original, la del que habló primero, en otro momento y otro lugar.

«Me contó el kiosquero que hoy no llegaron las figuritas.»

enunciación citante enunciación citada

Hay dos maneras básicas de hacerlo: reproducir las palabras (estilo directo) o contarlas con las propias (estilo indirecto). En 7.2 vas a ver las formas que quedan en el medio.

Cómo reconocer un discurso referido
1. Buscá un verbo de decir (dijo, contó, avisó, preguntó) o una expresión como «según…».
2. Preguntá quién habló primero: ése es el citado.
3. Preguntá quién lo cuenta ahora: ése es el que cita. Son dos situaciones distintas.

El estilo directo: las palabras tal cual

A veces se quiere que el otro «se escuche» con su propia voz. Entonces se copian sus palabras, o se hace como que se las copia. Eso es el estilo directo.

Tiene dos partes:

El marco: quién habló y el verbo introductor (dijo, gritó, avisó).
La cita: las palabras del otro, separadas por dos puntos y comillas o por la raya de diálogo.

El arquero avisó: «Yo no me voy del club».

verbo introductor deícticos del citado

Lo más importante: en el directo se conservan los deícticos del que habló primero (los deícticos son las palabras que señalan a la situación, como «yo», «acá» o «mañana»: los viste en la unidad 4). El «yo» de la cita es el arquero, no el periodista que lo escribe. El «acá» de una cita es el lugar donde habló el citado.

El verbo introductor puede ir en tres lugares: antes de la cita (inicial), en el medio, entre rayas o comas (intercalado), o después (pospuesto): «Yo no me voy del club», avisó el arquero.

La lingüista Graciela Reyes, que estudió a fondo la cita en español, insiste en algo: aun en el directo, citar es siempre elegir. El que cita decide qué frase recorta, dónde la pone y con qué verbo la anuncia.

Cómo reconocer el estilo directo
1. Buscá las comillas, los dos puntos o la raya.
2. Mirá los deícticos de adentro: si «yo», «acá», «hoy» son del que habló primero, es directo.
3. Ubicá el verbo introductor y decí su posición: inicial, intercalada o pospuesta.

El estilo indirecto: las palabras contadas por otro

Otras veces no interesa el cómo sino el qué. Entonces se cuenta lo que dijo el otro con las palabras de quien cita: una versión, un resumen. Eso es el estilo indirecto.

Tiene una forma fija: verbo de decir + «que» + lo dicho. Si lo que se cuenta es una pregunta, en vez de «que» va «si» o la palabra interrogativa (dónde, cuándo, quién). Lo dicho queda subordinado: pasa a ser una parte de la oración del que cita.

Como ahora habla otro, los deícticos se acomodan a la nueva situación. Mirá la misma frase en los dos estilos:

Directo: Nico me dijo: «Yo te devuelvo la bici mañana».

Indirecto: Nico me dijo que él me devolvía la bici al día siguiente.

el que habló primero el que ahora cuenta deíctico de tiempo

Qué cambia al pasar a indirecto
1. Las personas. El «yo» del citado pasa a tercera (él, ella). El «vos» pasa a ser lo que corresponda ahora: si el que cuenta era el destinatario, «te» se vuelve «me».
2. Los tiempos, si el verbo introductor está en pasado: presente → imperfecto («tengo» → «tenía»); pretérito perfecto simple → pluscuamperfecto («vine» → «había venido»); futuro → condicional («iré» → «iría»).
3. Los deícticos de tiempo y lugar: «hoy» → «ese día»; «mañana» → «al día siguiente»; «ayer» → «el día anterior»; «acá» → «allá».
4. Lo expresivo se borra: los vocativos, las exclamaciones y las muletillas desaparecen o se resumen.
5. Las preguntas: «¿Ya comiste?» → me preguntó si ya había comido; «¿Dónde está el cargador?» → me preguntó dónde estaba el cargador.

Un cuidado: si el verbo introductor está en presente («dice que», «avisa que»), los tiempos no cambian: «Dice que viene».

Y una consecuencia: como el indirecto reformula, a partir de él no se pueden reponer las palabras exactas del original. Sólo se sabe lo que el que cita entendió que se dijo.

Cómo pasar de directo a indirecto
1. Dejá el verbo introductor y agregá «que» (o «si», si es una pregunta).
2. Cambiá las personas según quién cuenta ahora.
3. Si el verbo introductor está en pasado, corré los tiempos un paso hacia atrás.
4. Cambiá «hoy», «mañana», «acá» por expresiones que no dependan de la situación original.
5. Sacá los vocativos y las exclamaciones.

El verbo introductor ya opina

«Dijo» parece neutro. Pero quien cita puede elegir entre decenas de verbos, y cada uno agrega información sobre lo dicho o sobre el que lo dijo. Es la marca más visible de la posición de quien cita.

Casi neutros: decir, contar, afirmar, explicar, informar.
De manera de decir: gritar, susurrar, balbucear. Dicen cómo sonó.
Que dan lo dicho por cierto: admitir, reconocer, confesar. Además sugieren que costaba decirlo.
Que valoran al que habló: jactarse (presumir), quejarse, reprochar, elogiar, amenazar.
De orden o pedido: ordenar, exigir, pedir, rogar. Dicen qué acto se hizo al hablar.
De intercambio: responder, replicar, insistir, agregar. Ubican lo dicho en una conversación.

Mirá cómo cambia la misma frase de un intendente según el verbo:

El intendente dijo que el puente se termina en junio.
El intendente prometió que el puente se termina en junio.
El intendente se jactó de que el puente se termina en junio.

sin valoración acto de compromiso valoración negativa del que habló

También toma posición la expresión «según X»: atribuye un dato a otro y deja claro que el que escribe no se hace cargo de él.

Cómo leer el verbo introductor
1. Cambialo mentalmente por «dijo» y fijate qué se pierde.
2. Preguntá qué dice sobre lo dicho: ¿lo da por cierto?, ¿lo presenta como un aviso, una orden, una excusa?
3. Preguntá qué dice sobre el que habló: ¿lo muestra presumido, quejoso, sincero?
4. Recordá quién eligió ese verbo: el que cita, no el citado.

Para qué sirve cada uno

El directo da un efecto de fidelidad: parece un documento, la voz auténtica del otro. Dramatiza, da vida al relato y pone en primer plano los momentos fuertes. Por eso abunda en las noticias y en los cuentos. El que cita deja la responsabilidad de las palabras en el citado.
El indirecto interpreta y resume. Le importa el contenido más que el tono, y por eso enfría el relato. El que cita se hace cargo de la interpretación. Es la forma que domina en los exámenes, las monografías y los ensayos.

Ninguno de los dos es neutral. El directo también recorta, y elegir qué frase se copia ya es una forma de opinar.

Cómo se escribe la respuesta

Para cada cita: la forma (directo o indirecto) y sus marcas, el verbo introductor y qué agrega, de quién son los deícticos, y el efecto que produce.

La directora advirtió que el acto se pasaba al viernes.

Estilo indirecto: lo dicho va subordinado con «que». El verbo «advirtió» lo presenta como un aviso que conviene tener en cuenta, no como un simple dato. El tiempo «se pasaba» está acomodado al pasado de quien cuenta.

Un ejercicio resuelto, paso a paso

Una vecina cuenta lo que le dijo el panadero el sábado: «El panadero me dijo: "Hoy no tengo facturas, pero mañana te guardo una docena"». Pasá la cita a estilo indirecto y explicá cada cambio.

Primero, la cita en directo con lo que va a cambiar marcado:

El panadero me dijo: «Hoy no tengo facturas, pero mañana te guardo una docena».

tiempo verbal persona deíctico de tiempo

En indirecto queda así:

El panadero me dijo que ese día no tenía facturas, pero que al día siguiente me guardaba una docena.

«que»: lo dicho queda subordinado al verbo «dijo». Como hay dos partes unidas por «pero», el «que» se repite en la segunda.
«tengo» → «tenía», «guardo» → «guardaba»: el verbo introductor está en pasado, así que el presente pasa a imperfecto. También vale «me guardaría», con condicional, porque la docena era para después.
«Hoy» → «ese día», «mañana» → «al día siguiente»: la vecina lo cuenta otro día. Si dijera «hoy», hablaría de su propio hoy, no del sábado.
«te» → «me»: la que cuenta es la misma vecina que había sido la destinataria. El «vos» del panadero es ahora el «yo» de quien cita.
Lo que no cambia: «facturas», «una docena» y el verbo «dijo», que sigue siendo neutro.

Lo que se pierde: el tono del panadero. En el directo se lo oye hablar; en el indirecto, la vecina cuenta lo que entendió, y si mañana alguien le pregunta cuáles fueron las palabras exactas, con esta versión no se pueden reponer.

Y uno del nivel del parcial

Dos portales de música cuentan la misma declaración del cantante de una banda, después de un festival. A) «"No vamos a volver a tocar en ese festival hasta que nos paguen lo que nos deben", afirmó el cantante.» B) «El cantante amenazó con que la banda no volvería a tocar en el festival hasta que se les pagara una supuesta deuda.» Compará cómo cada portal construye al cantante y su reclamo.

La pregunta de fondo es quién se hace cargo de las palabras y qué opina el que cita. Los dos dicen lo mismo en contenido; la forma de citar cambia todo lo demás.

A) «No vamos a volver a tocar en ese festival hasta que nos paguen lo que nos deben», afirmó el cantante.

B) El cantante amenazó con que la banda no volvería a tocar en el festival hasta que se les pagara una supuesta deuda.

palabras del cantante verbo casi neutro valoración del portal deixis acomodada

A) Estilo directo, verbo pospuesto «afirmó». Se conservan el «nosotros» y el «nos deben» del cantante: el lector lo oye hablar en primera persona. «Afirmó» casi no valora. La deuda aparece como algo que el cantante da por cierto, y el portal le deja a él la responsabilidad de decirlo.
B) Estilo indirecto, verbo «amenazó». El «nosotros» pasó a «se les», y el futuro «vamos a volver» a un condicional. Pero lo que más cambia es la valoración: «amenazó» presenta lo dicho como una amenaza, no como un reclamo, y deja al cantante del lado del que presiona.
«supuesta deuda»: el adjetivo es del portal, no del cantante (él nunca diría «supuesta»). Como el indirecto reformula, el portal pudo meter su duda adentro de la cita sin que se note la costura.

El resultado: A deja que el reclamo se escuche con la voz de quien lo hace; B lo cuenta desde afuera y lo carga de sospecha. Ninguno miente sobre lo que se dijo; los dos toman posición al citar.

Dónde se pierde el punto: decir sólo «A es directo y B es indirecto». La consigna pide ver qué hace cada forma: el verbo introductor y el adjetivo «supuesta» son las marcas que muestran la posición del portal B.

Dónde se cae la mayoría

Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.

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Dónde entra este tema en el parcial

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