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Semiología (43) · Unidad 5 — La subjetividad: subjetivemas y modalidades

Los adjetivos subjetivos

Hay adjetivos objetivos —«soltero», «rectangular»— y subjetivos, y los subjetivos se dividen en afectivos, que muestran una reacción emocional, y evaluativos, que pueden ser no axiológicos («grande», «caro»: miden contra una norma del que habla) o axiológicos («bueno», «honesto»: juzgan).

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La explicación

Antes de empezar

En el tema 5.1 viste que algunas palabras nombran y a la vez juzgan: los subjetivemas, como los llamó la lingüista francesa Catherine Kerbrat-Orecchioni. Allá eran sustantivos. Ahora toca la clase de palabra donde más se nota la opinión del que habla: el adjetivo, la palabra que le dice a un sustantivo cómo es («una taza linda», «un día largo»).

El problema: adjetivos que informan y adjetivos que opinan

Estás en la cocina de una amiga y te pide una de estas dos cosas:

«Alcanzame la taza de vidrio.»
«Alcanzame la taza linda.»

dato que cualquiera ve depende de quién mira

Para el primer pedido alcanza con mirar el estante. Para el segundo tenés que saber qué le parece linda a ella. «Linda» describe la taza, pero a través del gusto de la que habla.

Ésa es la diferencia entre un adjetivo objetivo y uno subjetivo: el subjetivo da información sobre la cosa y sobre el que habla.

Los adjetivos objetivos

Un adjetivo objetivo dice una propiedad de la cosa que se puede comprobar, y no deja ver qué piensa de ella el que habla: «soltero», «rectangular», «plegable», «eléctrico», «vegetariano», «municipal». Los colores también, aunque en menor grado (dos personas pueden discutir si algo es verde o celeste).

Hay una prueba sencilla. Los objetivos sirven para armar tipos dentro de una clase de cosas; los subjetivos, nunca:

En la carta de la pizzería: «pizza vegana».
En el comentario de un cliente: «una pizza buenísima».

objetivo: arma un subtipo subjetivo: dice qué le pareció a alguien

La vegana es una clase de pizza: podría ser una sección de la carta. «Buenísima» no es una clase de pizza: es lo que le pareció esa pizza a ese cliente.

Cómo reconocer un adjetivo objetivo
1. Preguntá si se puede comprobar sin consultar al que habla.
2. Probá si arma un tipo: ¿podría ser el nombre de una categoría en un menú, un catálogo o un formulario?
3. Si las dos respuestas son sí, es objetivo. Si para saberlo hay que conocer el gusto, la medida o los valores del que habla, es subjetivo.

Los subjetivos se dividen en tres

Kerbrat-Orecchioni separa los adjetivos subjetivos según qué dejan ver del que habla:

Afectivos: una emoción que la cosa le provoca al que habla.
Evaluativos no axiológicos: una medida (de tamaño, edad, precio, peso, temperatura, cantidad) hecha con la vara del que habla, sin decir si eso está bien o mal.
Evaluativos axiológicos: un juicio de valor: si la cosa es buena o mala, linda o fea, justa o injusta.

Las tres secciones que siguen las explican de a una.

Los afectivos: lo que la cosa me hizo sentir

Un adjetivo afectivo dice al mismo tiempo una propiedad de la cosa y la reacción emocional del que habla frente a ella. El que habla se compromete con un sentimiento.

«Vimos un documental conmovedor sobre los guardaparques. La escena del incendio es escalofriante.»

Otros afectivos: «desopilante», «agobiante», «enternecedor», «espantoso», «emocionante». Casi siempre se pueden decir con un verbo de sentimiento: «conmovedor» es «que me conmovió».

Cómo reconocer un adjetivo afectivo
1. Probá la paráfrasis «que me hizo sentir…»: «escalofriante» = «que me dio escalofríos».
2. Si la paráfrasis funciona y nombra una emoción, es afectivo.
3. Decí qué emoción muestra y si es positiva o negativa para el que habla.

Los evaluativos no axiológicos: medir con la vara propia

«Grande», «angosto», «alto», «caro», «barato», «liviano», «lejano», «poco». Parecen datos, pero no lo son del todo: miden contra una norma, y esa norma es doble.

La norma del objeto. «Alto» no es lo mismo para un edificio que para un chico de diez años: un edificio de cuatro pisos es bajo, y un chico de un metro sesenta es alto.
La norma del que habla. Frente al mismo departamento, uno dice «es caro» y otro «está bien de precio». Cada uno mide con lo que puede pagar o con lo que está acostumbrado a ver.

«Alquilamos un departamento angosto y caro, en un piso alto.»

Por esa segunda norma son subjetivos: el que habla está en la medida. Pero no juzgan: «angosto» no dice que esté mal ser angosto. Eso los separa de los axiológicos.

Cómo reconocer un no axiológico
1. Preguntá si el adjetivo es una medida: tamaño, edad, precio, peso, temperatura, distancia, cantidad.
2. Preguntá contra qué se mide: ¿cambiaría si la cosa fuera otra o si hablara otra persona? Si cambia, es subjetivo.
3. Preguntá si dice que eso es bueno o malo. Si no lo dice, es evaluativo no axiológico.

Los evaluativos axiológicos: bueno o malo

Un adjetivo axiológico pone a la cosa del lado de lo bueno o de lo malo: «honesto», «mediocre», «impecable», «injusto», «lindo», «feo». El que habla toma posición, a favor o en contra.

«Fue un árbitro honesto en un partido mediocre.»

También acá hay una doble norma:

La clase de cosa. «Un buen asado» y «un buen arquero» no son buenos por las mismas razones.
Los valores del que habla: su gusto, su moral, su ideología. Una película «linda» para uno es «cursi» para otro. Por eso Kerbrat-Orecchioni dice que estos adjetivos reflejan la «competencia ideológica» del que habla.
Cómo reconocer un axiológico
1. Probá la paráfrasis «que está bien / que está mal»: «mediocre» = «que no está a la altura, que está mal».
2. Si dice que la cosa vale o no vale (por razones estéticas, morales, técnicas), es axiológico.
3. Decí el valor: positivo o negativo.

¿Afectivo o axiológico?

Es la confusión más común, porque los dos «opinan». La diferencia está en de quién habla el adjetivo:

Afectivo: habla de lo que me pasó a mí. «Una película aterradora» = me dio miedo (y puede ser buenísima).
Axiológico: habla de cuánto vale la cosa. «Una película floja» = es mala (aunque no me haya hecho sentir nada).

Hay adjetivos que hacen las dos cosas a la vez. En un análisis se dice así, explicando por qué; en los ejercicios de este tema se eligieron casos en los que manda una sola.

Cómo decidir entre los tres
1. ¿Es una medida? Evaluativo no axiológico.
2. ¿Funciona «que me hizo sentir…»? Afectivo.
3. ¿Funciona «que está bien / mal»? Axiológico.
4. Si ninguna funciona y se puede comprobar, es objetivo.

El valor se mueve

Como con los sustantivos, la situación decide. Dos casos aparecen seguido:

La ironía invierte un axiológico. «¡Qué lindo! Justo se cortó la luz en el final.» «Lindo» dice lo contrario: el corte es malísimo.
Un objetivo se carga de valor. «Infantil» es objetivo en «la sección infantil de la biblioteca» (es para chicos) y axiológico negativo en «una excusa infantil» (es pobre, inmadura).

Los sufijos que intensifican, como «-ísimo», no cambian la clase: «larguísimo» sigue siendo no axiológico, sólo que más.

Cómo se escribe la respuesta

El formato de la materia: palabra, que es un adjetivo subjetivo, de qué clase (afectivo, evaluativo no axiológico o evaluativo axiológico), qué valor y qué muestra del que habla en ese texto.

Después del turno de diez horas, una enfermera escribe: «Fue una guardia agotadora».

«agotadora»: adjetivo subjetivo afectivo; refiere al cansancio que la guardia le produjo a la enfermera, que es la locutora; valor negativo.

Como en todo el análisis de la subjetividad, el último dato es el que importa: qué deja ver del locutor.

Un ejercicio resuelto, paso a paso

Clasificá los adjetivos de esta reseña que una usuaria publicó sobre una serie: «Una serie lenta, de seis capítulos, con un final desgarrador y actuaciones brillantes».

Primero, la reseña con los adjetivos a la vista:

«Una serie lenta, de seis capítulos, con un final desgarrador y actuaciones brillantes.»

evaluativo no axiológico afectivo evaluativo axiológico

«lenta»: adjetivo subjetivo evaluativo no axiológico: mide el ritmo de la serie con la vara de la usuaria (otra persona, acostumbrada a otro tipo de series, podría encontrarla normal). No dice por sí mismo que eso esté mal.
«de seis capítulos»: no es un adjetivo sino una construcción que funciona como adjetivo, y es objetiva: se comprueba contando.
«desgarrador»: adjetivo subjetivo afectivo: el final le provocó un dolor fuerte («que me desgarró»). Valor negativo como emoción, aunque no como juicio sobre la serie.
«brillantes»: adjetivo subjetivo evaluativo axiológico, valor positivo: las actuaciones son buenas.

El caso discutible: «lenta». En muchas reseñas «lenta» funciona como una crítica, y alguien podría leerla como axiológica. La clasificación de base es no axiológica, porque lo que dice es una medida del ritmo. Si en el texto apareciera algo como «lenta y por eso aburrida», el juicio negativo estaría a la vista; acá, la usuaria lo deja abierto y enseguida pasa a los elogios.

Lo que el análisis deja ver: la reseña ordena las marcas de menos a más: una medida que podría desanimar, un dato, una emoción fuerte y un elogio. La usuaria advierte que la serie pide paciencia y deja para el final lo que justifica verla.

Y uno del nivel del parcial

Compará los adjetivos de dos textos sobre el mismo departamento. A) El aviso de la inmobiliaria: «Luminoso monoambiente de 25 m², a metros del subte, ideal para estudiantes». B) El mensaje de un inquilino que vivió ahí: «Es un monoambiente diminuto, oscuro a la tarde y con el ruido del subte todo el día». Explicá cómo cada texto usa los adjetivos para orientar al lector.

La pregunta de fondo es para qué escribe cada uno. El aviso quiere alquilar; el inquilino quiere advertir. Los dos hablan del mismo lugar, y casi todos los adjetivos que eligen son medidas: lo interesante es hacia dónde las empujan.

A) «Luminoso monoambiente de 25 m², a metros del subte, ideal para estudiantes.»
B) «Es un monoambiente diminuto, oscuro a la tarde y con el ruido del subte todo el día.»

evaluativo no axiológico evaluativo axiológico

«Luminoso»: evaluativo no axiológico (mide la luz con una norma), pero puesto al principio, en el lugar del elogio, funciona como argumento de venta.
«de 25 m²»: el único dato objetivo del aviso. El aviso lo da y no lo califica: deja que el número se lea solo.
«ideal»: evaluativo axiológico positivo: no mide nada, dice que el departamento es bueno para un tipo de inquilino. Es la conclusión que el aviso le propone al lector.
«diminuto» y «oscuro»: evaluativos no axiológicos. «Diminuto» mide los mismos 25 m² que el aviso no calificó, pero con la norma de alguien que vivió ahí; «oscuro a la tarde» mide la luz en el horario en que el aviso no la mide.

El punto central: el aviso y el inquilino casi no se contradicen en los datos —25 m², cerca del subte—: se oponen en la norma con que los miden y en hacia dónde orientan esa medida. Un adjetivo no axiológico no juzga por sí mismo, pero en un texto que quiere convencer se elige según la conclusión que se busca. Por eso el aviso necesita un solo axiológico, «ideal», y el inquilino ninguno: la elección de las medidas ya hace el trabajo.

Dónde se pierde el punto: decir que el aviso es «subjetivo» y el mensaje «objetivo» porque el segundo critica. Los dos son subjetivos; la diferencia es la orientación. Y también clasificar «diminuto» como axiológico: es una medida, y lo negativo lo pone el uso.

Dónde se cae la mayoría

Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.

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