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Semiología (43) · Unidad 5 — La subjetividad: subjetivemas y modalidades

Los verbos subjetivos

Algunos verbos evalúan lo que nombran —«confesar» presupone culpa, «pretender» pone en duda— y la evaluación puede ser del locutor o sólo del sujeto del verbo, de modo intrínseco o sólo en primera persona.

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La explicación

Antes de empezar

En 5.1 y 5.2 viste sustantivos y adjetivos que nombran y a la vez juzgan: los subjetivemas de Catherine Kerbrat-Orecchioni, la lingüista francesa que estudió cómo la opinión del que habla se mete en las palabras. Falta la clase de palabra que cuenta lo que pasa: el verbo.

Los verbos son más tramposos que los adjetivos, porque parecen contar hechos. Muchas veces, además de contar, juzgan el hecho, o dicen si lo que otro afirmó es verdad.

El problema: el mismo hecho, otro verbo

Tres portales cuentan la misma conferencia de prensa:

«El delantero dijo que se va del club.»
«El delantero anunció que se va del club.»
«El delantero amenazó con irse del club.»

cuenta lo que pasó cuenta y juzga

Los tres hablan de la misma frase del jugador. Pero «amenazó» agrega algo que el jugador no dijo: que irse es un daño y que lo usa para presionar. Ese juicio es del periodista, no del delantero.

Kerbrat-Orecchioni lo resume así: un verbo subjetivo trae, adentro de su significado, un juicio (de valor, de verdad o de afecto) sobre lo que se cuenta, y la fuente de ese juicio es el locutor.

Primera división: ¿subjetivo siempre, o sólo con «yo»?

Hay verbos que sólo dejan ver la subjetividad del que habla cuando él mismo es el sujeto, y otros que la dejan ver siempre:

Ocasionalmente subjetivos (la materia también dice contingentemente): son subjetivos sólo en primera persona.
Intrínsecamente subjetivos: el juicio está en el verbo, con cualquier persona, y siempre es del locutor.

Los ocasionalmente subjetivos: sentimientos en primera persona

Son los verbos de sentimiento (amar, odiar, detestar, apreciar, respetar, despreciar) y algunos verbos de decir que expresan un sentimiento (lamentar, celebrar, deplorar). En primera persona muestran a la vez un afecto del que habla y una evaluación de aquello a lo que se refieren.

«Detesto el olor a pintura.»
«Mi compañero detesta el olor a pintura.»

el que siente es el que habla el que habla sólo informa lo que siente otro

En la primera frase el locutor se muestra. En la segunda, cuenta un dato sobre su compañero: el que detesta es el sujeto del enunciado (el compañero), y el que habla no dice qué piensa él de la pintura. Por eso estos verbos son subjetivos «ocasionalmente»: depende de la persona.

El cuadro síntesis de la materia los llama verbos afectivos.

Cómo reconocer un ocasionalmente subjetivo
1. ¿Es un verbo de sentimiento, o de decir un sentimiento? (amar, odiar, lamentar, celebrar…)
2. Fijate en qué persona está. ¿Primera? Muestra el afecto del locutor.
3. ¿Tercera? El afecto es del sujeto del enunciado; el locutor sólo lo informa.

Los intrínsecamente subjetivos (1): juzgar lo que pasa

Estos verbos son axiológicos: ponen el hecho del lado de lo bueno o de lo malo. Lo que juzgan puede ser de dos clases.

a) El proceso mismo, y de rebote al que lo hace. La lengua tiene pares de verbos que nombran la misma acción y sólo se diferencian en el juicio:

«guardó el proyecto» → «cajoneó el proyecto» (lo guardó para que no avance)
«habló con ella» → «la chamuyó» (le habló para engañarla o seducirla)
«no la saluda» → «la ningunea» (la trata como si no existiera)

A veces el juicio lo pone un sufijo, como en los sustantivos: «llorar» → «lloriquear», «besar» → «besuquear», «tocar» → «toquetear».

«El Concejo cajoneó el pedido de los vecinos y el nene lloriqueó toda la tarde.»

b) Algo de lo que participa en el hecho, casi siempre el objeto. El verbo no dice que la acción sea buena o mala, pero sí lo que es la cosa:

«X arriesgó Y» = Y es valioso (para el locutor): «El arquero arriesgó el puesto».
«X sufrió Y» = Y es malo: «La ciudad sufrió otra inundación».
Cómo reconocer un axiológico
1. Buscá el verbo neutro que nombra lo mismo («cajonear» → «guardar»).
2. Cambialo en la frase. Si se pierde un juicio, el verbo era axiológico.
3. Preguntá qué juzga: el proceso (y al que lo hace) o el objeto. Decí el valor.

Los intrínsecamente subjetivos (2): decir si es verdad

Otros verbos no juzgan bueno o malo sino verdadero o falso. Son verbos de decir o de pensar que cuentan lo que otro afirma o cree, y de paso el locutor dice qué le parece a él. La síntesis los llama verbos de certidumbre. Hay tres posiciones:

Factivos: el locutor da por verdadero lo que el otro piensa. «Lucía se dio cuenta de que la habían estafado»: para el que habla, la estafa es cierta.
Contrafactivos: el locutor lo da por falso. «Lucía pretende que su ex le debe plata»: el que habla deja ver que, para él, eso no es así.
No factivos: el locutor no se compromete. «Lucía sostiene que la estafaron»: puede ser o no.

Un caso especial: «confesar», «admitir», «reconocer» hacen las dos cosas a la vez. En «El chico confesó que se copió», para el locutor es verdad que se copió (factivo) y además copiarse está mal (axiológico).

Cómo reconocer un verbo de certidumbre
1. ¿El verbo cuenta lo que alguien dice o piensa?
2. Reemplazalo por «dice que» o «piensa que». ¿Se pierde algo?
3. Si lo que se pierde es la opinión del locutor sobre la verdad, decí cuál: verdadero (factivo), falso (contrafactivo) o sin compromiso (no factivo).

¿Quién evalúa?

Es la pregunta que más se toma, y depende de la clase de verbo:

Ocasionalmente subjetivo en primera persona («Odio…»): evalúa el locutor.
Ocasionalmente subjetivo en tercera («Juan odia…»): evalúa el sujeto del enunciado, Juan; el locutor sólo informa.
Intrínsecamente subjetivo, en cualquier persona («Juan cajoneó…», «Juan pretende…»): evalúa el locutor, aunque el sujeto sea otro.

Por eso los verbos intrínsecos son tan útiles para leer la prensa: con una tercera persona, el periodista deja su juicio sin firmarlo.

Cómo decidir quién evalúa
1. Encontrá el sujeto del verbo.
2. Preguntá si el verbo es de sentimiento (ocasional) o trae el juicio adentro (intrínseco).
3. Ocasional en tercera: evalúa el sujeto. En los otros casos: evalúa el locutor.

Cómo se escribe la respuesta

El formato de la materia: palabra, que es un verbo subjetivo, de qué clase (afectivo, axiológico o de certidumbre), con qué valor, y quién evalúa qué.

En una nota: «El club rifó a su mejor jugador por monedas».

«rifó»: verbo subjetivo intrínseco, axiológico, valor negativo: el locutor juzga mala la venta (la presenta como un regalo, hecha sin cuidado) y, de rebote, critica a la dirigencia que la hizo.

Un ejercicio resuelto, paso a paso

Tres portales titulan la misma declaración: A) «El técnico dijo que el equipo va a pelear el campeonato». B) «El técnico pretende que el equipo va a pelear el campeonato». C) «El técnico sabe que el equipo va a pelear el campeonato». Analizá el verbo de cada título.

Lo dicho es el mismo en los tres: que el equipo va a pelear el campeonato. Lo que cambia es el verbo que lo presenta:

A) «El técnico dijo que…»
B) «El técnico pretende que…»
C) «El técnico sabe que…»

no evalúa para el portal es falso para el portal es cierto

«dijo»: verbo de decir neutro. Informa qué afirmó el técnico y no deja ver qué piensa el portal. No es subjetivema.
«pretende»: verbo subjetivo intrínseco, de certidumbre, contrafactivo. El portal presenta la afirmación como algo que el técnico quiere hacer creer y que, según el portal, no es así (o no lo merece).
«sabe»: verbo subjetivo intrínseco, de certidumbre, factivo. El portal da por cierto que el equipo va a pelear el campeonato: se pone del lado del técnico.

¿Quién evalúa? En B y C, el locutor: el portal. El sujeto de los tres verbos es el técnico, pero el juicio sobre la verdad no es suyo —él cree lo que dice en los tres casos—: es del que titula.

Lo que el análisis deja ver: tres títulos con los mismos datos construyen tres lectores distintos. A deja que el lector decida; B lo invita a desconfiar; C, a ilusionarse. Elegir un verbo de certidumbre es tomar posición sin escribir ninguna opinión explícita.

Y uno del nivel del parcial

Leé esta crónica de una reunión de consorcio, escrita por un vecino para el grupo del edificio, y explicá qué imagen de cada participante construyen los verbos: «La administradora confesó que la caldera no anda desde mayo. El encargado refunfuñó, como siempre, y la vecina del 4.º B, que se jugó a pedir un presupuesto por su cuenta, merece un aplauso».

La pregunta de fondo es cómo el cronista reparte culpas y méritos sin decir nunca «yo opino». Lo hace casi todo con los verbos.

«La administradora confesó que la caldera no anda desde mayo. El encargado refunfuñó, como siempre, y la vecina del 4.º B, que se jugó a pedir un presupuesto por su cuenta, merece un aplauso.»

certidumbre y juicio a la vez juzga el proceso (−) juzga el objeto (+)

«confesó»: verbo subjetivo intrínseco, factivo y axiológico. Para el cronista es verdad que la caldera no anda, y además es una falta: la administradora aparece como alguien que tenía algo que ocultar.
«refunfuñó»: axiológico del proceso, negativo. No cuenta qué dijo el encargado: descalifica su manera de decirlo, como una queja sin contenido. «Como siempre» suma el reproche.
«se jugó»: axiológico, juzga lo que la vecina hizo como algo que tenía un riesgo y valía la pena.
«merece»: axiológico del objeto: «X merece Y» presenta a Y (el aplauso) como algo bueno que X ganó.

El reparto: una culpable que tuvo que admitir, un quejoso que no aporta y una heroína. Ninguno de los tres juicios aparece como opinión: todos viajan en verbos en tercera persona, y el lector del grupo los recibe como si fueran hechos.

Dónde se pierde el punto: decir que «la administradora dijo que la caldera no anda». Es el resumen exacto de lo que pasó y borra justo lo que hay que analizar. Y también atribuirle los juicios a los vecinos nombrados: el que evalúa es el cronista.

Dónde se cae la mayoría

Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.

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