Semiología (43) · Unidad 3 — El lenguaje en la sociedad
La etnografía del habla y la competencia comunicativa
Hymes cambia de objeto: no le interesa la lengua aislada sino cómo se usa en una comunidad, y propone que saber una lengua es también saber cuándo, con quién, dónde y cómo hablar.
La explicación
Antes de empezar
En las unidades anteriores la lengua se estudió como un sistema. Saussure miraba la lengua, el código que comparte una comunidad. Chomsky miraba la competencia, lo que sabe un hablante ideal para armar oraciones. Los dos dejaban afuera lo mismo: qué hace la gente real cuando habla, con quién y dónde.
Esta unidad mira justo eso. El primero en hacerlo con método fue Dell Hymes (1927-2009), un antropólogo y lingüista estadounidense. En 1962 publicó un artículo llamado «La etnografía del habla» y, junto con su colega John Gumperz, fundó una disciplina con ese nombre.
Etnografía es la descripción de la vida de un grupo hecha por alguien que convive con él. La etnografía del habla describe, entonces, cómo habla un grupo concreto: qué dice, en qué ocasiones y siguiendo qué reglas.
El problema: saber la lengua no alcanza
Ana aprendió castellano en Alemania, con libros excelentes. Llega a Córdoba, va a su primer asado con los compañeros de la facultad y, cuando le alcanzan un choripán, dice:
«Le agradezco profundamente este alimento, estimado compañero.»
correcto, pero fuera de lugar
La oración no tiene un solo error: cualquier gramática la aprobaría. Y sin embargo todos se ríen. Ana sabe la lengua, pero no sabe cómo se habla ahí: en un asado, entre compañeros, nadie agradece un choripán como en un acto oficial.
Para Saussure y para Chomsky eso no era asunto de la lingüística. Para Hymes es el asunto central: el problema de Ana no está en el sistema sino en el uso.
El cambio de objeto: de la lengua al habla
Toda teoría elige qué va a estudiar: su objeto de estudio. Hymes cambia el de las dos teorías anteriores:
Frente a Chomsky: pasa de la competencia a la actuación (en inglés, performance): lo que los hablantes efectivamente hacen al hablar.
Saussure había dejado el habla afuera porque la creía individual y sin reglas. Hymes sostiene lo contrario: el uso tiene pautas sociales y regulares. En cada grupo hay pautas que todos siguen sin que nadie las haya escrito, y por eso el habla se puede estudiar con método.
Esas pautas, además, cambian de un grupo a otro. Por eso Hymes no busca una teoría del habla que valga para todas las culturas: describe cada comunidad en lo que tiene de particular. Su enfoque es anti-universalista.
Una misma frase, mirada desde los tres lugares:
«¿Me cebás uno, Colo?»
trato de confianza apodo del grupo
Chomsky ve una oración bien formada, que cualquier hablante del castellano reconoce como tal.
Hymes ve un uso: en qué ronda se dice, por qué el vos y el apodo, quién tiene derecho a pedirle el mate al que ceba, y qué pasaría si lo dijera alguien que recién llega.
1. Fijate qué se pregunta. Si es por el sistema o por la regla gramatical, todavía no es Hymes.
2. Si la pregunta es quién habla, a quién, dónde, para qué y con qué reglas del grupo, es etnografía del habla.
3. Si se describe un grupo concreto y no «todas las lenguas», es su enfoque anti-universalista.
Hablar no es sólo informar
Hymes suma dos ideas que lo separan de los modelos anteriores:
El lenguaje hace muchas cosas. Con él la gente se queja, aconseja, promete, bromea, inventa historias. Hymes retoma las funciones de Jakobson (tema 2.1) y agrega otras, como la de marcar quién pertenece a un grupo y quién queda afuera.
«—¿Venís el sábado al cumple? —… —Bueno, no pasa nada.»
El silencio no tiene ninguna palabra y aun así contesta: el que preguntó entendió que era un no. Para la etnografía del habla, ese silencio es parte del intercambio tanto como las palabras.
La competencia comunicativa
Volvamos a Ana y el choripán. ¿Qué le falta? No es gramática. Le falta otro saber, al que Hymes llama competencia comunicativa: la capacidad de producir y entender enunciados adecuados a cada situación.
Dicho en simple: saber cuándo conviene hablar y cuándo no, sobre qué, con quién y cómo.
La competencia comunicativa incluye la gramática y le suma el conocimiento de sus usos. Por eso se presenta como una ampliación de la competencia lingüística de Chomsky (tema 2.3), no como su contrario:
Competencia comunicativa (Hymes): el saber de hablantes reales de una comunidad concreta. Permite producir y entender enunciados adecuados. Se adquiere en la socialización, sobre una capacidad innata, y por eso no es la misma en todos los que hablan una lengua.
¿Qué hay adentro de ese saber? Se nota en cuanto falla:
Saber cuándo conviene respetar la norma de la lengua y cuándo se la puede romper.
Reconocer los roles: quién es quién en la charla y qué trato corresponde (vos o usted).
Saber qué puede decir cada uno, en qué orden y quién arranca.
Saber qué distancia guardar con el cuerpo.
Reconocer el género (no es lo mismo un chiste que un pésame) y el canal (oral, escrito, audiovisual).
A un compañero de curso: «¿Tenés hora?»
A un señor en la parada: «¿Tiene hora, señor?»
trato de confianza trato de respeto
Las dos preguntas son igual de gramaticales. Saber cuál va con quién no es gramática: es competencia comunicativa.
1. Preguntate si la frase está mal armada: palabras en mal orden, verbos mal conjugados. Si es así, falla la gramática: la competencia lingüística.
2. Si la frase está bien armada pero no va en esa situación, con esa persona o en ese momento, falla la competencia comunicativa.
3. La comunicativa incluye a la lingüística: el que no sabe gramática tampoco puede ser adecuado, pero se puede saber gramática y no ser adecuado.
Las unidades: del acto a la comunidad
Para describir el habla de un grupo, Hymes propone cuatro unidades. Van una adentro de la otra, de la más chica a la más grande:
Evento de habla: una rutina que la gente reconoce y que tiene reglas propias. Está hecha de actos (a veces de uno solo). Una sobremesa familiar, una consulta en la farmacia, un partido de truco. Casi siempre tiene apertura, desarrollo y cierre.
Situación comunicativa: el contexto concreto, un lugar y un momento, donde ocurren uno o varios eventos. A diferencia del evento, la situación no tiene reglas propias: es el marco.
Comunidad de habla: el grupo que comparte las reglas para usar e interpretar el habla, y por lo menos una variedad de la lengua.
Un acto, tres formas:
En una sala de espera: «¡Shhh!», «¿Podrían bajar un poco la voz?», o una mirada larga de la recepcionista.
Son tres maneras de hacer una sola cosa: pedir silencio. La tercera ni siquiera usa palabras.
Y una situación con varios eventos adentro:
Un viernes en un bar: en una mesa, una primera cita; en la barra, un pedido de tragos; al fondo, una noche de stand-up.
situación comunicativa eventos de habla
Un detalle que se pregunta mucho: una comunidad lingüística es el conjunto de los que comparten una lengua. Una comunidad de habla pide más: compartir también las reglas de uso. Los que juegan al truco en un club o la comunidad académica hablan el mismo castellano que el resto, y tienen además sus propias reglas para usarlo.
Por eso se puede participar de una comunidad de habla sin ser todavía miembro: el que se sienta por primera vez a una mesa de truco juega, pero no comparte aún todas sus reglas.
1. ¿Es una acción que se hace al decir algo (o con un gesto)? Acto de habla.
2. ¿Es una rutina con nombre propio, que la gente reconoce («una entrevista», «una sobremesa»)? Evento de habla.
3. ¿Es un lugar y un momento donde pasan cosas? Situación comunicativa.
4. ¿Es un grupo de personas que comparte reglas de uso? Comunidad de habla.
Un truco: preguntá «¿qué está haciendo esta gente?». Si la respuesta es un verbo (saludar, pedir), es un acto; si es el nombre de una actividad (una clase, una consulta), es un evento.
Cómo se estudia: el trabajo de campo
Si el objeto es el habla de un grupo real, no se puede estudiar desde un escritorio. El método de la etnografía es el trabajo de campo, con observación participante:
Participa, no sólo mira: su presencia cambia cómo se comporta la gente, y lo mejor es que lo acepten como uno más.
Vigila su propia mirada: juzga lo que ve con los valores del grupo y no con los suyos. Eso es controlar el etnocentrismo.
Registra entrevistas, grabaciones, historias de vida, relatos importantes para el grupo: siempre discursos producidos en su contexto natural.
Pregunta a los miembros qué están haciendo («una discusión», «un chisme», «una ceremonia»): el nombre que ellos le dan a cada evento es el primer dato.
1. ¿Hay alguien que va al lugar y se queda un tiempo? Es trabajo de campo.
2. ¿Además se mete en la vida del grupo? Es observación participante.
3. ¿Los datos son intercambios reales, anotados o grabados donde ocurrieron? Es el material de la etnografía del habla.
Cómo se escribe la respuesta
En los parciales se pide muchas veces comparar las dos competencias. Un orden que funciona: primero cada concepto con su autor, y después la diferencia, unida con un conector.
«Para Chomsky, la competencia lingüística es el saber gramatical de un hablante ideal. En cambio, para Hymes, la competencia comunicativa…»
El error que más se repite es decir que la competencia comunicativa «reemplaza» a la lingüística. No la reemplaza: la incluye y la amplía.
Analizá esta escena con las unidades de Hymes: un sábado a la mañana, en una calle tranquila de Ituzaingó, Pablo tiene su tercera clase de manejo. El instructor lo saluda, le recuerda lo de la clase anterior y le va dando indicaciones: «Poné primera», «Mirá el espejo». En una esquina Pablo frena de golpe y el instructor se ríe: «Tranqui, que no muerde». Al final le dice cómo le fue y arreglan la próxima.
Primero, la escena con las unidades marcadas:
Un sábado en Ituzaingó, Pablo tiene su clase de manejo. El instructor lo saluda y le da indicaciones: «Poné primera». Pablo frena y el instructor: «Tranqui, que no muerde».
situación comunicativa evento de habla actos de habla competencia comunicativa
Después, cada unidad con su justificación:
Evento de habla: la clase de manejo. Es una rutina que cualquiera reconoce y que tiene su forma: apertura (el saludo y el repaso de la clase anterior), desarrollo (las indicaciones mientras se maneja) y cierre (la devolución y el turno siguiente).
Actos de habla: saludar, recordar, indicar («Poné primera», «Mirá el espejo»), tranquilizar, evaluar, acordar. Cada uno es una acción hecha con palabras.
Comunidad de habla: la de los que manejan y enseñan a manejar en la Argentina, que comparten frases hechas, el trato de vos entre instructor y alumno y la manera de dar órdenes sin que suenen a reto.
Lo que muestra el «Tranqui, que no muerde»: el instructor sabe cuándo una broma ayuda. Una indicación seca después de una frenada brusca habría puesto más nervioso a Pablo. Esa decisión no sale de la gramática, sale de la competencia comunicativa: saber qué decir, a quién, en qué momento y en qué tono.
Leé esta escena en el vestuario de un equipo de hockey antes de un partido y explicá qué le interesaría a un etnógrafo del habla: «—¡Arriba, chicas! —grita la capitana. —¡Arriba! —responden todas a la vez. Luli, que se sumó al equipo esta semana, se queda callada. La capitana la mira: —Vos también, Luli. Acá se grita.»
La pregunta de fondo es qué saben las que ya son del equipo y todavía no sabe Luli. El diálogo es cortísimo y gramaticalmente trivial; lo interesante está en las reglas de uso.
«—¡Arriba, chicas! —¡Arriba! Luli se queda callada. —Vos también, Luli. Acá se grita.»
el evento y sus actos participar sin ser miembro la regla, en voz alta
La comunidad de habla: el equipo. No hace falta otra lengua para entrar; hace falta saber sus reglas: quién grita primero, qué se contesta, que nadie se queda callado.
Luli participa pero todavía no es miembro. Está en el vestuario, habla el mismo castellano y no sabe la regla. Su silencio, que en otro lugar sería discreción, acá se lee como falta de compromiso.
«Acá se grita» es la regla dicha en voz alta. Las reglas de uso casi nunca se enuncian: se aprenden participando. Se dicen sólo cuando alguien no las sabe, y ahí se ve que existían.
Lo que el análisis deja ver: la competencia comunicativa se adquiere en la socialización. Luli no aprende gramática en ese vestuario; aprende a ser del equipo. El etnógrafo que quisiera describir esta comunidad tendría que hacer lo mismo que ella: estar ahí, participar y anotar las reglas que nadie escribió.
Dónde se pierde el punto: decir que Luli «no se comunica bien» sin explicar por qué. La clave es que lo que falta no es la lengua sino una regla de uso de ese grupo, y que el «acá» de la capitana marca justamente eso: en este lugar, con este grupo, las cosas se hacen así.
Dónde se cae la mayoría
- Decir que Hymes estudia la lengua, como Saussure. Su objeto es el habla: lo que un grupo concreto hace con la lengua en su vida social.
- Presentar la competencia comunicativa como lo contrario de la lingüística. No la reemplaza: la incluye y le suma el saber sobre los usos.
- Confundir evento y situación. El evento es una rutina con reglas (una entrevista de trabajo); la situación es el lugar y el momento concretos en que ocurre, y puede contener varios eventos.
- Creer que un acto de habla necesita palabras. Un gesto, una mirada o un silencio pueden hacer el mismo acto que una frase.
- Usar «comunidad lingüística» y «comunidad de habla» como sinónimos. La primera comparte una lengua; la segunda, además, las reglas para usarla e interpretarla.
Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.
Practicar La etnografía del habla y la competencia comunicativa →Dónde entra este tema en el parcial
- Primer parcial — Mateo sabe hablar15 puntos · resuelto paso a paso
Los otros temas de la unidad 3
El lenguaje en la sociedad