Semiología (43) · Unidad 2 — Modelos de la comunicación
Competencia lingüística: la biolingüística de Chomsky
Para Chomsky la lengua es un órgano mental: una competencia innata (lengua-i) que explica por qué todo hablante produce y entiende infinitas oraciones nuevas y por qué un chico la adquiere tan rápido con tan pocos datos.
La explicación
Antes de empezar
Hasta acá la lengua fue un sistema social (Saussure) o una herramienta para comunicarse (Jakobson). Este tema la mira desde un lugar muy distinto: la mente y la biología.
El autor es Noam Chomsky, un lingüista estadounidense nacido en 1928. En 1957 publicó un libro corto que dio vuelta la lingüística. Su corriente se llamó primero gramática generativa y hoy se la llama biolingüística, porque estudia el lenguaje como una capacidad biológica de la especie humana, igual que la vista o la digestión.
El problema: dos preguntas que nadie contestaba
Chomsky parte de dos problemas que toma de dos filósofos.
El problema de Descartes: la creatividad. Leé esta oración:
«El carpincho de Nordelta se comió mi alfajor en el ascensor.»
Seguramente nunca la escuchaste, y la entendiste sin esfuerzo. Todo hablante produce y entiende oraciones que nunca oyó, todo el tiempo. Y siempre se puede alargar una:
«Mi tía dice que el vecino cree que su perro sabe que…»
Con un número finito de palabras y de reglas se arman infinitas oraciones. Eso se llama infinitud discreta («discreta» quiere decir «hecha de piezas separadas»). ¿Cómo es posible?
El problema de Platón: la adquisición. Un chico de cuatro años ya arma preguntas, negaciones y frases con «que», sin que nadie le haya explicado una sola regla. Lo que escuchó en su casa fue poco, desordenado y lleno de frases cortadas. ¿Cómo aprende tanto con tan pocos datos? A eso se lo llama el argumento de la pobreza del estímulo.
1. Si el caso habla de producir o entender oraciones nuevas, o de que no tienen fin: Descartes.
2. Si habla de cómo un chico llega a saber una lengua tan rápido y con tan poco: Platón.
El nuevo objeto: la competencia
Para contestar, Chomsky cambia el objeto de la lingüística. Ya no estudia lo que la gente dice, sino lo que cada hablante sabe para poder decirlo.
Actuación: el uso real de ese conocimiento, en un momento dado. Ahí intervienen otras cosas: la memoria, la atención, el cansancio, los nervios.
Por eso a veces dejamos frases por la mitad, nos trabamos o decimos algo mal: no es que no sepamos la lengua, es que la actuación tiene límites. Si te quedás disfónico, no te olvidás del castellano. Una cocinera con una mano enyesada no se olvida de cocinar: no puede hacerlo esa semana.
«Este… lo que te quería decir es que el… bueno, nada, después te cuento.»
Lengua-i y lengua-e
Más tarde Chomsky rebautizó la competencia como lengua-i, para oponerla a la manera en que se estudiaba la lengua antes, que él llama lengua-e.
Lengua-e (la de los estructuralistas): externa y social. Puede ser un conjunto de enunciados recogidos (un corpus: una colección de textos o grabaciones) o la lengua pública, el idioma oficial de un país con sus normas. Es un producto.
Para Chomsky la lengua-e no sirve como objeto: un corpus, por grande que sea, nunca tiene todas las oraciones posibles (son infinitas); y los idiomas oficiales mezclan criterios lingüísticos con criterios políticos, como las fronteras.
1. ¿Está en la cabeza de una persona y le permite armar oraciones nuevas? Lengua-i.
2. ¿Es algo de afuera: una colección de textos, un diccionario, una norma, un idioma oficial? Lengua-e.
Gramatical no es lo mismo que fácil de usar
La competencia es sobre todo sintáctica: es saber cómo se combinan las palabras. Por eso separa dos cosas:
Aceptabilidad: que sea fácil de producir y entender en el uso, o sea en la actuación.
«El libro que la profe que conocí ayer recomendó se agotó» es gramatical, pero cuesta: hay que sostener mucho en la memoria. Y «El martes azul se durmió debajo de un silencio cuadrado» es gramatical aunque no tenga ningún sentido. Lo que no es gramatical es «*Cuadrado un silencio de debajo durmió se» (el asterisco marca una oración mal formada).
Que reconozcas eso sin haber estudiado gramática es justamente la competencia.
Las reglas miran la estructura, no la fila
Saussure decía que el significante es lineal (tema 1.2). Chomsky muestra que la sintaxis no funciona en fila: las palabras se agrupan en bloques que dependen unos de otros. Mirá:
«El perro de las vecinas ladra toda la noche.»
concuerdan la palabra más cercana, que no manda
«ladra» va en singular aunque la palabra más cercana sea «vecinas», plural. Concuerda con «perro», el núcleo de todo el bloque «el perro de las vecinas». Eso se llama dependencia estructural. Y los bloques se pueden desplazar: «¿Qué hace toda la noche el perro de las vecinas?». Con esos dos principios Chomsky explica la creatividad: la respuesta al problema de Descartes.
El lenguaje como órgano: las preguntas de un biólogo
Si el lenguaje es un órgano de la mente, se lo puede estudiar como un biólogo estudia el ojo o el sistema digestivo. Chomsky ordena la investigación en cinco preguntas:
2. ¿Cómo se desarrolla? Cómo se llega a saberla. Es el problema de Platón.
3. ¿Cómo se usa? Se puede estudiar, pero después: primero hay que saber qué es lo que se usa.
4. ¿Cómo apareció en la especie? Una pregunta todavía abierta.
5. ¿Qué pasa en el cerebro? Les toca a la psicología y a la neurología.
La mente, en esta mirada, tiene partes especializadas, llamadas módulos, como la visión o la audición: cada una procesa un solo tipo de información, rápido y sin que uno lo decida. La facultad del lenguaje sería uno de ellos.
1. Preguntá si habla de lo que alguien sabe o de lo que hace al hablar (competencia o actuación).
2. Si es algo de afuera de la mente (textos, normas, idiomas), es lengua-e.
3. Si muestra algo nuevo o sin fin, es Descartes; si muestra cómo se llega a saber, es Platón.
Cómo se adquiere: la respuesta a Platón
Chomsky propone que nacemos con una facultad del lenguaje: un órgano de la mente con información común a todas las lenguas humanas. Su estado inicial se llama gramática universal. No es que nacemos hablando: nacemos preparados.
Cuando el chico escucha la lengua de su entorno (los datos lingüísticos primarios), esa gramática universal toma la forma de una gramática particular: la del castellano, la del guaraní, la del japonés. Ése es el estado final, la lengua-i adulta. A eso lo llama innatismo.
A los tres años, Santi dice: «Mamá, la caja ya está abrida».
Nadie le dijo nunca «abrida». La armó él, aplicando la regla de los participios en -ido, -ida («comida», «vivida») a un verbo que no la sigue. No está imitando: está usando reglas. Por eso Chomsky discute con dos teorías:
Contra Jean Piaget, un psicólogo suizo que veía el lenguaje como una parte del desarrollo general de la inteligencia: para Chomsky es un módulo propio, que no depende del coeficiente intelectual ni del desarrollo en otras áreas.
Un detalle que lo separa de Jakobson: para Chomsky el lenguaje no está hecho principalmente para comunicar. Se puede usar para comunicar, pero lo que estudia es el conocimiento, no el intercambio. Por eso ubica la lingüística entre las ciencias naturales.
Analizá con los conceptos de Chomsky lo que hace Delfi, de cuatro años: «Ayer Delfi le dijo a su abuela: "Si vos me dabas el chocolate, yo no lloraba". Nadie le enseñó a armar esas frases. Hoy, muerta de sueño, empezó a contar algo y se quedó a mitad de camino».
Primero, lo que hay que mirar:
«Si vos me dabas el chocolate, yo no lloraba.» · «se quedó a mitad de camino»
lo que sabe: competencia lo que pasa al usarlo: actuación
«Nadie le enseñó». A los cuatro años ya maneja esa estructura sin instrucción y con datos pobres. Eso es el problema de Platón. La respuesta de Chomsky es el innatismo: la gramática universal, con los datos del castellano que oye en su casa, se volvió la gramática del castellano.
Lo de hoy. Dejar la frase por la mitad por sueño no muestra que no sepa: muestra un límite de la actuación. Su competencia está intacta.
Lo que el caso deja ver: las dos escenas parecen opuestas (ayer habla «muy bien», hoy «mal»), pero con la distinción de Chomsky se ve que el conocimiento es el mismo. Lo que cambia es el uso.
Un detalle: «si vos me dabas… yo no lloraba» no es la forma que pide la norma escrita («si me hubieras dado»), pero es gramatical en el castellano rioplatense que habla Delfi. La norma es un asunto de la lengua-e; la gramaticalidad, de la lengua-i.
Explicá, como en una respuesta de parcial, en qué se diferencia el objeto de estudio de Chomsky del de Saussure.
Conviene ordenar la comparación por rasgos, y cerrar con por qué Chomsky cambia de objeto.
2. Qué es. Para Saussure, un sistema de signos que el hablante recibe pasivamente: un producto. Para Chomsky, un conjunto de reglas que genera oraciones: un proceso, intensional.
3. Qué la caracteriza. Saussure pone el acento en el signo y en el valor; Chomsky, en la sintaxis: cómo se combinan las palabras en estructuras.
4. Para qué está. Saussure la piensa como instrumento de comunicación, esencial frente al habla. Chomsky dice que el lenguaje no está diseñado principalmente para comunicar.
5. Qué ciencia la estudia. Para Saussure, la lingüística es parte de la semiología, una ciencia social. Para Chomsky, es parte de las ciencias naturales: estudia un órgano de la mente.
Por qué el cambio. Con la lengua como producto social no se pueden contestar los problemas de Descartes y de Platón: ningún corpus tiene las infinitas oraciones posibles, y un sistema que se recibe pasivamente no explica cómo un chico arma oraciones que nunca oyó.
Dónde se pierde el punto: decir que la lengua de Saussure «no es mental». Para Saussure también es psíquica; la diferencia es que es social, y la de Chomsky, individual e innata.
Dónde se cae la mayoría
- Confundir competencia con actuación. Trabarse o dejar una frase por la mitad es actuación; no dice que el hablante no sepa la lengua.
- Decir que para Chomsky «nacemos sabiendo hablar». Nacemos con una gramática universal que, con los datos del entorno, se vuelve la gramática de una lengua particular.
- Mezclar los dos problemas. Descartes es la creatividad (oraciones nuevas e infinitas); Platón, la adquisición (mucho conocimiento con pocos datos).
- Pensar que una oración sin sentido es agramatical. «El martes azul se durmió…» está bien formada: la gramaticalidad no depende del sentido.
- Llamar lengua-i al idioma oficial o al diccionario. Eso es lengua-e: algo externo y social. La lengua-i es interna, individual e intensional.
Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.
Practicar Competencia lingüística: la biolingüística de Chomsky →Dónde entra este tema en el parcial
- Primer parcial — Mateo sabe hablar15 puntos · resuelto paso a paso
Los otros temas de la unidad 2
Modelos de la comunicación