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Semiología (43) · Unidad 4 — La enunciación y la deixis

Los deícticos de persona

«Yo», «vos», «nosotros» no nombran a nadie fijo: señalan, cada vez, a quien habla y a quien le habla, y hay que saber reconocerlos, decir qué persona marcan y darse cuenta cuando se usan corridos de su lugar.

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La explicación

Antes de empezar

La semiología estudia cómo las personas producen sentido con signos: palabras, imágenes, gestos. Este tema mira una parte chiquita y muy concreta: unas palabras que, en vez de nombrar algo, señalan.

El que las estudió primero a fondo fue Émile Benveniste, un lingüista francés del siglo XX. Su idea central: cada vez que alguien habla deja marcas de sí mismo en lo que dice. Esa teoría se llama teoría de la enunciación (la ves en el tema 4.1).

El problema: palabras que no se entienden solas

Encontrás este mensaje de voz de un número que no tenés agendado:

«Hola, soy yo: mañana paso por acá y te devuelvo lo tuyo.»

señala a una persona señala un momento señala un lugar

Entendés todas las palabras y no sabés lo importante: quién habla, a quién, qué día ni dónde. Faltan datos de la situación en la que se dijo.

A estas palabras se las llama deícticos (del griego «señalar», como cuando uno muestra con el dedo). Un deíctico tiene un sentido fijo —«yo» siempre quiere decir «el que está hablando»— pero su referencia, o sea a quién o a qué apunta en concreto, cambia cada vez que alguien lo usa.

Hay deícticos de persona, de tiempo y de espacio. Este tema es el de persona; los otros dos vienen en 4.3 y 4.4.

Cómo reconocer un deíctico
1. Tapá la situación: imaginá que encontraste la frase escrita en un papel en la calle.
2. Preguntate si la palabra sigue diciéndote a quién, cuándo o dónde. Si no, es deíctico.
3. Fijate qué señala: una persona, un momento o un lugar.

Quiénes participan: locutor y alocutario

En toda charla hay alguien que habla y alguien a quien se le habla. En la materia tienen nombre técnico:

Locutor: el que habla o escribe. Se marca con la primera persona (yo, me, mi).
Alocutario: aquel a quien va dirigido lo que se dice. Se marca con la segunda persona (vos, te, tu, usted).

Los deícticos de persona son las palabras que señalan a esos dos participantes. Mirá este mensaje de un pibe a su mamá:

«Mamá, ¿me dejás el auto? Te lo devuelvo a la noche.»

locutor (1.ª persona) alocutario (2.ª persona) vocativo

Si el mismo mensaje lo manda otra persona, «me» y «te» pasan a señalar a otros. Las palabras son las mismas; la situación, no.

Cómo reconocer locutor y alocutario
1. Preguntá quién escribió o dijo la frase: ése es el locutor.
2. Preguntá a quién se la dijo: ése es el alocutario.
3. Cada palabra que apunte a uno de los dos es un deíctico de persona.

Dónde se esconden

No están sólo en los pronombres. Hay que buscarlos en cuatro lugares:

1. Pronombres personales de primera y segunda persona: yo, me, mí, conmigo; vos, tú, te, usted, ustedes; nosotros, nos.
2. Posesivos: mi, mío, tu, tuyo, nuestro. Unen una cosa con una persona: «tu campera».
3. La terminación del verbo: en «llegás tarde» no hay ningún «vos» escrito y el verbo igual dice que es vos. En castellano es el lugar donde más se esconden.
4. Vocativos: el nombre o apodo con que se llama a alguien: «Che», «Profe», «Estimada vecina». Además muestran la relación: confianza o distancia, igualdad o jerarquía.

Un caso que confunde: «usted» lleva el verbo como si fuera tercera persona («usted sabe»), pero señala a quien se le habla. Es segunda persona, con trato de respeto.

Cómo encontrarlos todos
1. Marcá los pronombres de primera y segunda persona.
2. Recorré cada verbo y preguntale «¿quién?»: si la respuesta es «yo», «vos» o «nosotros», es deíctico.
3. Buscá posesivos (mi, tu, nuestro…).
4. Fijate si al principio o al final alguien es llamado por su nombre o un apodo.

¿Y la tercera persona?

«Él», «ella», «ellos» hablan de alguien que no participa de la charla. ¿Son deícticos? Hay dos respuestas, y en el parcial conviene saber las dos.

Para Benveniste: no. La tercera persona es la no-persona: queda afuera de la conversación y puede referirse a cualquier cosa (a una persona, a una mesa, a nada, como en «llueve»).
Para Catherine Kerbrat-Orecchioni —una lingüista francesa que en los años ochenta retomó y discutió a Benveniste—: un poco sí. «Ella» quiere decir «alguien que no soy yo ni sos vos», y para eso hay que mirar la situación. Pero eso no alcanza: para saber quién es, hay que buscar en el texto. Por eso lo llama deixis impura; yo y vos son deixis pura.

«Le pedí el apunte a Joaquín y él me lo mandó a la noche.»

Para saber quién es «él» no sirve conocer la situación: hay que volver a la frase y encontrar a Joaquín. A ese texto alrededor se lo llama cotexto, y a la palabra que «él» retoma, su antecedente.

De acá salen los tres mecanismos referenciales de Kerbrat-Orecchioni, o sea, las tres maneras que tiene una expresión de llegar a lo que nombra:

Referencia absoluta: se identifica sola. Un nombre propio, «la presidenta del club».
Referencia cotextual: necesita otra palabra del texto. «Su hermana», o un «él» que retoma a alguien ya nombrado.
Referencia deíctica: necesita la situación en que se habló. Yo, vos, la terminación del verbo en primera y segunda.
Cómo decidir qué referencia tiene
1. ¿La expresión alcanza sola para saber de quién se habla? Referencia absoluta.
2. ¿Hay que volver al texto y buscar a quién retoma? Referencia cotextual: marcá el antecedente.
3. ¿Hay que saber quién habla, a quién o desde dónde? Referencia deíctica.
4. Si es una tercera persona, decí las dos lecturas: no-persona para Benveniste, deixis impura para Kerbrat-Orecchioni.

Los dos nosotros

«Nosotros» parece el plural de «yo», pero no puede haber varios que hablen a la vez. En realidad quiere decir yo + alguien más. La pregunta es quién es ese alguien:

Nosotros inclusivo: yo + vos. El que escucha está adentro.
Nosotros exclusivo: yo + otros, sin vos. El que escucha queda afuera. Muchas veces viene con una aclaración: «nosotros, los del turno noche».

«Che, ¿vamos juntos al recital?»
«Nosotros ya votamos; ahora les toca a ustedes.»

nosotros inclusivo nosotros exclusivo

No es un detalle: en un discurso, pasar de un nosotros al otro es pasar de «mi grupo» a «ustedes y yo».

Cómo distinguirlos
1. Encontrá el nosotros: el pronombre, «nos», o un verbo terminado en -mos.
2. Preguntá: ¿el que escucha está entre los que hacen eso? Sí: inclusivo. No: exclusivo.
3. Buscá pistas: «ustedes» en la misma frase, o una aclaración del tipo «nosotros, los…», suelen indicar exclusivo.

Personas usadas en lugar de otras

A veces la gramática dice una persona y la frase se refiere a otra. Kerbrat-Orecchioni llama a eso enálage (del griego «cambio»). Los casos que más aparecen:

Nosotros en lugar de yo, de tres maneras: de modestia, para no sonar soberbio; de autor, en un texto académico («en este capítulo analizamos…», aunque lo escriba uno solo); e institucional, cuando alguien habla como portavoz de una empresa u organismo.
Nosotros en lugar de vos: el que se le dice a un bebé o a un paciente («¿qué tal dormimos?»). Marca una relación desigual.
Vos genérico: «cuando te quedás sin batería, te sentís perdido» no habla de nadie en particular: vale para cualquiera, como «uno».
Tercera en lugar de segunda: «¿La señora ya eligió?». Se le habla a alguien como si se hablara de ella: marca distancia, cortesía o ironía.
Tercera en lugar de primera: alguien que habla de sí mismo por su nombre o su cargo.
Cómo detectar una enálage
1. Anotá qué persona dice la gramática (primera, segunda, tercera; singular o plural).
2. Preguntá a quién se refiere de verdad en esa situación.
3. Si no coinciden, es enálage. Se nombra así: «primera plural con valor de segunda».

Cómo se escribe la respuesta

En la materia el análisis tiene un formato fijo. Para cada palabra: qué tipo de deíctico es, qué clase de palabra, qué persona y número, y a quién se refiere en esa situación.

Juli le escribe a su hermano: «¿Me prestás tu cargador?»

«tu»: deíctico de persona, posesivo, segunda persona del singular; se refiere al hermano de Juli, que es a quien va dirigido el mensaje.

El último dato es el que más se olvida y el que más importa: decir a quién señala es lo que muestra que entendiste qué es un deíctico.

Un ejercicio resuelto, paso a paso

Analizá los deícticos de persona del mensaje que Carla le deja al grupo de su comisión: «Chicos, ya subí mi parte del trabajo. ¿Ustedes pueden revisarla antes del jueves? Si nos organizamos, lo entregamos a tiempo».

Primero, el mensaje con todas las marcas de persona a la vista:

«Chicos, ya subí mi parte del trabajo. ¿Ustedes pueden revisarla antes del jueves? Si nos organizamos, lo entregamos a tiempo.»

locutor (Carla) alocutarios (los compañeros) vocativo nosotros inclusivo

Después, cada marca con el formato de la materia: palabra, tipo, clase, persona y número, a quién se refiere.

«Chicos»: vocativo; designa a los alocutarios, los compañeros de la comisión. Elegir el apelativo y no «Estimados» marca confianza y trato entre iguales.
«subí»: deíctico de persona, flexión verbal, primera singular; refiere a Carla, la locutora.
«mi»: deíctico de persona, posesivo, primera singular; también Carla.
«Ustedes»: deíctico de persona, pronombre, segunda plural; los compañeros. «Pueden» va en tercera plural por concordancia con «ustedes», pero la persona sigue siendo la segunda.
«nos organizamos» y «entregamos»: primera plural, nosotros inclusivo: Carla más sus compañeros.
«la» (en «revisarla») y «lo»: tercera persona, no son deícticos de persona: retoman «mi parte» y «el trabajo», o sea que su referencia es cotextual.

Lo que el análisis deja ver: Carla habla en primera singular para lo que ya hizo y pasa al nosotros inclusivo para lo que falta. Sin decirlo, reparte la responsabilidad: lo hecho es suyo, lo pendiente es de todos.

Y uno del nivel del parcial

Leé el comienzo de este comunicado de la cooperativa de agua de un pueblo y explicá cómo se construyen el locutor y los alocutarios: «Vecinos y vecinas: la Cooperativa les informa que el martes se cortará el servicio de 8 a 12. Sabemos que es una molestia. Nosotros, los trabajadores de la planta, vamos a hacer lo posible por terminar antes. Y les pedimos lo de siempre: cuidemos el agua, que es de todos».

La pregunta de fondo es quién habla y a quién incluye en cada momento. El texto tiene un solo locutor, pero se presenta de tres maneras distintas, y ahí está lo interesante.

«Vecinos y vecinas: la Cooperativa les informa que el martes se cortará el servicio de 8 a 12. Sabemos que es una molestia. Nosotros, los trabajadores de la planta, vamos a hacer lo posible por terminar antes. Y les pedimos lo de siempre: cuidemos el agua, que es de todos.»

la institución nosotros exclusivo nosotros inclusivo alocutarios vocativo

«Vecinos y vecinas»: vocativo; construye a los alocutarios como comunidad del pueblo, no como clientes.
«la Cooperativa les informa»: el locutor se nombra a sí mismo en tercera persona, como institución: tercera con valor de primera. «Les» es segunda plural (los vecinos). El efecto es de distancia y formalidad: habla la entidad, no una persona.
«Sabemos»: primera plural con valor institucional: un portavoz habla por la cooperativa.
«Nosotros, los trabajadores de la planta» y «vamos»: nosotros exclusivo: la aposición deja afuera a los vecinos. El locutor baja de la institución a las personas que hacen el trabajo.
«les pedimos»: sigue el exclusivo (los trabajadores le piden a los vecinos).
«cuidemos»: primera plural exhortativa, nosotros inclusivo: ahora los vecinos están adentro.

El recorrido completo va de la institución que informa (tercera persona) a los trabajadores que se comprometen (exclusivo) y termina en una comunidad que comparte un deber (inclusivo). El corte de agua, que es una mala noticia de la cooperativa para los vecinos, termina presentado como una tarea de todos.

Dónde se pierde el punto: tratar los cuatro «nosotros» como uno solo. La consigna pide justamente ver que no son el mismo, y que el pasaje de uno a otro es lo que construye la relación con los vecinos.

Dónde se cae la mayoría

Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.

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