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Semiología (43) · Unidad 1 — El signo lingüístico

El valor: la lengua como sistema de diferencias

Un signo no vale por lo que es sino por lo que no es: su significado y su significante se recortan contra los de los otros signos del mismo sistema, y por eso dos lenguas no se traducen palabra por palabra.

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La explicación

Antes de empezar

En el 1.2 se vio el signo solo: un significado unido a un significante. Pero Saussure insiste en que la lengua es un sistema, y un signo nunca está solo. Este tema muestra qué cambia cuando se lo mira junto a los demás.

El problema: traducir palabra por palabra no funciona

Si las palabras fueran etiquetas para cosas que existen antes (la nomenclatura del 1.2), traducir sería cambiar una etiqueta por otra. Probá con esta frase:

«Me corté un dedo de la mano y me golpeé un dedo del pie.»

en inglés, finger en inglés, toe

El castellano tiene una sola palabra donde el inglés tiene dos. Y al revés pasa también: el inglés dice «corner» tanto para la esquina de la calle como para el rincón de una pieza, que en castellano son dos palabras distintas.

No hay una lista de ideas fijas a la que cada lengua le pone nombres. Cada lengua recorta el mundo a su manera.

Lo que vale una palabra depende de sus vecinas

Saussure explica eso con una noción nueva, el valor. Un signo vale por su lugar en el sistema: por cómo se limita con los otros signos que tiene alrededor.

Pensá en «tibio». Ocupa la zona entre «frío» y «caliente». Si el castellano perdiera esa palabra, su zona no quedaría vacía: «frío» y «caliente» se la repartirían, y las dos pasarían a cubrir más. Las palabras cambiarían de valor sin que nadie les tocara la definición.

Por eso Saussure dice que los valores son diferenciales: un signo se define por lo que los otros no son. No hay sinónimos perfectos: si dos palabras fueran idénticas en todo, una sobraría.

Probalo con dos que parecen iguales: en la mesa se dice «empezá a comer, que se enfría»; «comenzá a comer» suena a libro. Comparten casi todo el significado, pero no se reparten igual las situaciones: no valen lo mismo.

Una comparación argentina: el truco. El 7 de espadas es una de las cartas más altas, pero no por su dibujo ni por el número: vale eso por las reglas del juego, o sea por su relación con las demás cartas. En otro juego de cartas, la misma carta vale otra cosa. La carta es la misma; el sistema no.

Significación y valor no son lo mismo

Esta distinción es la que más se pregunta.

Significación: la relación de adentro del signo, entre su significante y su significado. Es lo que estudiaste en el 1.2.
Valor: la relación de afuera, entre ese signo y los otros del mismo sistema.

En la frase «doblá en la esquina», «corner» y «esquina» coinciden en lo que significan: los dos señalan el mismo lugar. Pero no valen lo mismo, porque «esquina» se recorta contra «rincón» y «corner» no se recorta contra nada. Misma significación en ese uso, distinto valor.

Cómo distinguir significación de valor
1. ¿Se habla de un signo solo, de cómo se une su concepto con su forma? Significación.
2. ¿Se lo compara con otros signos que compiten por la misma zona? Valor.
3. Si dos palabras de dos lenguas sirven para traducirse en un caso pero no en todos, tienen distinto valor.

El valor también está en la gramática

No sólo las palabras: también las formas gramaticales valen por oposición.

«Tengo dos hermanos y treinta primos.»

En castellano el plural se opone sólo al singular: dos y treinta llevan la misma marca. Hay lenguas que tienen además una forma especial para «dos» (se la llama dual). En ellas el plural empieza en tres, y por eso no vale lo mismo que el nuestro aunque se lo traduzca igual.

Pasa lo mismo con el género: el masculino castellano se opone sólo al femenino; en alemán hay además un neutro, así que el masculino alemán ocupa menos lugar que el nuestro.

El significante también vale por diferencia

Lo mismo pasa del lado del sonido. Lo que hace que «pala» sea «pala» no es la suma de sus sonidos, sino que se distingue de sus vecinas:

pala · bala · sala · palo

Un solo sonido distinto, otra palabra. Esas diferencias son las que cuentan.

Y cada lengua decide cuáles cuentan. En francés, «tu» y «tout» son dos palabras, porque esa lengua distingue dos vocales u. El castellano tiene una sola, y por eso a quien aprende francés desde el castellano al principio le suenan iguales. La misma diferencia de sonido tiene valor en un sistema y no en el otro.

Si alguien pronuncia la a de «pala» un poco más larga, no pasa nada: esa variación no está en el sistema, es del habla (tema 1.1).

Lo que la lengua hace con el pensamiento

¿Y antes de la lengua? Para Saussure, sin la lengua el pensamiento es una masa sin forma, una nebulosa donde nada está separado. Los sonidos, sueltos, también. La lengua hace cortes en las dos masas al mismo tiempo: cada corte separa a la vez un pedazo de idea y un pedazo de sonido.

Por eso cada lengua corta distinto, y por eso traducir es mucho más que cambiar etiquetas.

Un último detalle: si cada lado del signo es pura diferencia, el signo completo —la unión de los dos— sí es algo concreto. Dos signos no son sólo «diferentes»: son distintos, cada uno una unidad.

Cómo analizar un caso de valor
1. Ubicá la zona de sentido en juego (los dedos, los rincones, las temperaturas).
2. Fijate cuántos signos se reparten esa zona en cada sistema.
3. Si uno tiene una palabra donde el otro tiene dos, la palabra única tiene más extensión: su valor es distinto aunque en un caso se traduzcan bien.
4. Si una palabra desapareciera, preguntate quién se quedaría con su zona.
Un ejercicio resuelto, paso a paso

En castellano decimos «oreja» para la parte de afuera y «oído» para la de adentro; en inglés, «ear» sirve para las dos. Explicá la diferencia con la noción de valor.

Primero, la zona de sentido y cómo la reparte cada lengua:

castellano: oreja + oído · inglés: ear

zona de afuera zona de adentro un solo signo para las dos

Después, los pasos del análisis:

1. La zona. Es la del órgano de la audición, de la parte visible a la interna.
2. Cuántos signos. El castellano la reparte en dos; el inglés la cubre con uno.
3. El valor. «oreja» vale lo que vale porque se limita con «oído»: no puede nombrar lo de adentro. «ear» no tiene ese límite y abarca toda la zona. Por eso «ear» tiene distinto valor que «oreja» y que «oído», aunque en «tiene las orejas frías» se traduzca bien por «ear».
4. Significación y valor. En ese uso coinciden en la significación; en el sistema, no valen lo mismo.

Lo que el caso deja ver: no hay un concepto de «oreja» que exista antes de la lengua y que el inglés no haya sabido nombrar. Cada lengua corta la misma zona de una manera, y la manera de cortar es justamente lo que Saussure llama valor.

Y uno del nivel del parcial

Explicá, como en una respuesta de parcial, la frase de Saussure según la cual en la lengua no hay más que diferencias.

Conviene ir del problema a la tesis, y de la tesis a los dos planos del signo.

1. Contra qué discute. Contra la idea de la lengua como nomenclatura: una lista de nombres para ideas que existirían antes. Si eso fuera cierto, todas las lenguas recortarían igual y traducir sería cambiar etiquetas.
2. La tesis. La lengua es un sistema de valores: cada signo se define por su relación con los demás, por lo que los otros no son. Antes de la lengua, el pensamiento y el sonido son masas sin forma; la lengua las recorta a la vez.
3. En el significado. El valor de «rincón» depende de que exista «esquina» a su lado; en una lengua que tenga una sola palabra para las dos zonas, esa palabra vale otra cosa. Por eso no hay sinónimos perfectos.
4. En el significante. «pala» se reconoce porque no es «bala», ni «sala», ni «palo». Y cada lengua decide qué diferencias de sonido cuentan.
5. La distinción clave. No hay que confundir el valor con la significación, que es la relación interna entre significante y significado de un solo signo.

Dónde se pierde el punto: dar sólo ejemplos de traducción. La traducción es la prueba, pero la tesis es más amplia: vale también adentro de una misma lengua (tibio entre frío y caliente) y del lado del sonido.

Dónde se cae la mayoría

Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.

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