Semiología (43) · Unidad 9 — Narrar, explicar y argumentar
Explicar
Explicar es hacer que otro entienda algo que no sabe: se parte de una pregunta implícita —¿qué es?, ¿por qué pasa?— y se la responde con definiciones, ejemplos, comparaciones y reformulaciones, sin buscar que el lector cambie de opinión.
La explicación
Antes de empezar
Un manual de Biología, una nota que cuenta por qué el pan se pone duro de un día para el otro, el video donde alguien muestra cómo funciona una heladera, la respuesta de un parcial: todos quieren que alguien entienda algo que antes no entendía. Ése es el modo de organización explicativo, que los contenidos mínimos de la materia nombran como «la explicación».
Todo texto explicativo responde a una pregunta, aunque no la escriba: ¿qué es esto?, ¿cómo funciona?, ¿por qué pasa? A veces la pregunta aparece al principio, como un título; otras está implícita y hay que reponerla.
¿Por qué se pone duro el pan? Porque el almidón, al enfriarse, se reacomoda y se vuelve rígido; por eso, si se lo calienta, se ablanda un rato.
la pregunta que organiza la respuesta
1. Un problema: la pregunta, dicha o implícita.
2. La explicación: la respuesta, con definiciones, ejemplos, causas y comparaciones.
3. Un cierre: una síntesis o una consecuencia de lo explicado.
1. Leé el texto entero y preguntá qué sabés al final que no sabías al principio.
2. Convertilo en pregunta: «¿qué es…?», «¿por qué…?», «¿cómo…?».
3. Fijate si el texto la escribe o la deja implícita.
Explicar no es argumentar
Las dos cosas usan «porque» y las dos dan razones. La diferencia está en qué se busca:
El que argumenta toma posición sobre algo discutible: valora, justifica un punto de vista y quiere que el otro lo acepte o haga algo.
La guía de la materia lo pone así: un texto es argumentativo cuando no sólo expone hechos sino que además los valora y justifica una opinión para influir en el lector. Mirá el mismo tema de las dos maneras:
Explica: «La siesta es un sueño corto después del almuerzo, de veinte a treinta minutos».
Argumenta: «La siesta es el mejor invento de la tarde, y los trabajos tendrían que respetarla».
informa qué es valora y toma posición
Un «porque» que explica la causa de un hecho («llueve porque…») es explicativo. Un «porque» que justifica una opinión («hay que votarla porque…») es argumentativo.
1. ¿El tema se puede discutir, o está dado como sabido?
2. ¿Hay valoraciones («peor», «injusto», «necesario») o expresiones de deber («hay que», «debería»)?
3. ¿El texto quiere que entiendas o que estés de acuerdo?
Las herramientas de la explicación
Para hacer entender algo, el que explica tiene un repertorio de recursos explicativos. Cada uno suele venir con sus marcas:
Ejemplo: muestra un caso concreto de lo que se explica. «por ejemplo», «como», «tal es el caso de».
Comparación o analogía: acerca lo desconocido a algo conocido de otro ámbito. «es como…», «funciona igual que…», «parecido a…».
Reformulación: dice lo mismo con otras palabras, más simples o más precisas. «es decir», «o sea», «en otras palabras», y también los paréntesis y las rayas.
Causa y consecuencia: dice por qué pasa algo o qué produce. «porque», «ya que», «debido a»; «por eso», «por lo tanto», «en consecuencia».
Clasificación: ordena en tipos. «hay tres clases de…», «se dividen en…».
Un eclipse de Sol ocurre cuando la Luna se pone entre el Sol y la Tierra, es decir, cuando los tres quedan alineados. Es como cuando alguien se para delante del proyector: su sombra tapa la pantalla.
reformulación comparación
Un cuidado con dos que se confunden: el ejemplo es un caso de la misma clase que lo que se explica (la gripe es una enfermedad viral); la comparación trae algo de otro ámbito que se le parece (el proyector no es un eclipse, pero funciona igual).
1. Buscá la marca: «es decir», «por ejemplo», «es como», «se llama», «por eso».
2. Si no hay marca, preguntá qué hace la oración: ¿define, da un caso, compara, dice lo mismo de otra forma, da una causa?
3. Para ejemplo o comparación: ¿lo que se trae es de la misma clase o de otro ámbito?
Para quién se explica
No se explica igual para un especialista que para cualquiera. La respuesta modelo de la guía del módulo 6 compara una nota periodística con un artículo académico, y saca dos maneras:
Explicación de divulgación (la nota de diario, el video, el manual escolar): evita los tecnicismos o los traduce; usa ejemplos cotidianos y comparaciones; no siempre cita fuentes. Supone un público heterogéneo, que puede no saber nada del tema.
Académica: «Un sismo es la liberación súbita de energía acumulada en una falla de la corteza, que se propaga en forma de ondas elásticas».
Divulgación: «Un terremoto pasa cuando dos pedazos de la corteza que venían empujándose se destraban de golpe, como una regla doblada que se suelta».
tecnicismo recurso para un público amplio
Los contenidos mínimos hablan también de la función epistémica de la escritura: escribir una explicación no es sólo pasar en limpio lo que ya se sabe. Al tener que definir, dar un ejemplo y decir «es decir», uno descubre qué entendió y qué no. Por eso explicar por escrito es una forma de estudiar.
1. ¿Hay términos técnicos? ¿Se los define o se los da por sabidos?
2. ¿Se citan fuentes con nombre y año?
3. ¿Los ejemplos y comparaciones son de la vida diaria o del campo de estudio?
4. Con eso, decí qué lector imagina el texto: un especialista o cualquiera.
Explicar en un parcial
La respuesta de un parcial es, ella misma, un texto explicativo de género académico: alguien que estudió le explica un concepto a un lector que sabe (el docente) y que quiere ver si se entendió. Por eso tiene que hacer lo que hace la explicación académica:
2. Decir de quién es (el autor y, si se puede, la obra).
3. Dar un ejemplo que no sea el del apunte.
4. Reformular o contrastar con otro concepto para mostrar el límite.
Un deíctico es una palabra cuya referencia depende de la situación en que se habla, según Benveniste. Por ejemplo, «acá» en un mensaje de voz. Es decir, no se entiende sin saber quién habló, dónde y cuándo.
definición fuente ejemplo reformulación
Una respuesta que sólo repite la definición del apunte no muestra que se entendió; una que la define, la ejemplifica y la reformula, sí. Es la función epistémica de la que hablan los contenidos mínimos, puesta a trabajar.
Cómo se escribe la respuesta
Para un texto explicativo: la pregunta que responde, los recursos que usa (con su marca), el destinatario que construye y, si hace falta, por qué es explicativo y no argumentativo.
Por ejemplo: «El fragmento responde a "¿qué es un eclipse?". Define el fenómeno, lo reformula con "es decir" y lo acerca al lector con una comparación ("es como… el proyector"). No toma posición sobre nada discutible: es explicativo, de divulgación».
Identificá la pregunta implícita, los recursos explicativos y el destinatario de este fragmento de una nota: «El aguinaldo, o sea, el sueldo anual complementario, es un sueldo extra que se cobra en dos cuotas: una en junio y otra en diciembre. Cada cuota equivale a la mitad del mejor sueldo mensual del semestre. Por ejemplo, si en ese semestre tu mejor mes fue de 800.000 pesos, te corresponden 400.000».
Primero, el fragmento con los recursos marcados:
El aguinaldo, o sea, el sueldo anual complementario, es un sueldo extra que se cobra en dos cuotas… Cada cuota equivale a la mitad del mejor sueldo mensual del semestre. Por ejemplo, si en ese semestre tu mejor mes fue de 800.000 pesos, te corresponden 400.000.
reformulación definición ejemplo
«o sea, el sueldo anual complementario»: reformulación. Da el nombre oficial al lado del nombre de todos los días. Va de lo conocido a lo técnico.
«es un sueldo extra que se cobra en dos cuotas»: definición, con la forma «X es…».
«Cada cuota equivale a la mitad del mejor sueldo»: la regla de cálculo. Precisa la definición.
«Por ejemplo, si… 800.000… te corresponden 400.000»: ejemplo, un caso concreto con números que aplica la regla.
El destinatario: un público amplio, de divulgación. Se le habla de «vos» («tu mejor mes»), el término técnico aparece traducido y el ejemplo es de la vida diaria. No se citan leyes ni artículos.
Por qué es explicativo: nadie discute qué es el aguinaldo; el texto no valora si es justo ni si alcanza. Si dijera «el aguinaldo es una conquista que hay que defender», pasaría a argumentar.
Compará estas dos explicaciones del mismo tema y explicá qué lector construye cada una. A) Fragmento de una monografía: «Según Labov (1972), la variación lingüística no es caótica: está condicionada por factores sociales como la edad, la clase y el sexo de los hablantes, y puede describirse con métodos cuantitativos». B) Fragmento de un programa de radio: «¿Te diste cuenta de que tu abuela y vos no hablan igual? No es que una hable bien y el otro mal: la forma de hablar cambia con la edad, con el barrio, con la gente con la que andás. Y eso se puede estudiar».
La pregunta de fondo es para quién se explica, y qué cambia por eso. Las dos responden a lo mismo —¿por qué no hablamos todos igual?— y llegan a una idea parecida: la variación tiene causas sociales.
A) Según Labov (1972), la variación lingüística no es caótica…
B) ¿Te diste cuenta de que tu abuela y vos no hablan igual? … con la gente con la que andás.
rasgos académicos apelación al oyente ejemplo cotidiano
B, divulgación. Abre con una pregunta dirigida al oyente y lo trata de «vos». Reemplaza los tecnicismos por palabras de todos los días («la forma de hablar cambia») y por un ejemplo que cualquiera tiene a mano (la abuela). No cita a nadie. Construye un oyente cualquiera, que nunca pensó el tema y al que hay que acercárselo.
Lo que B gana y lo que pierde. Gana cercanía. Pierde precisión: no dice qué factores ni cómo se estudian, y el lector no puede verificar nada.
Un detalle que muestra que las dos explican: «No es que una hable bien y el otro mal» parece una opinión, pero está corrigiendo una idea equivocada para que se entienda el fenómeno. No toma posición en una polémica: aclara un malentendido.
Dónde se pierde el punto: decir que A es «mejor» porque es académica. La consigna pide qué lector construye cada una: cada explicación está bien hecha para el suyo.
Dónde se cae la mayoría
- Confundir explicar con argumentar porque aparece un «porque». Si da la causa de un hecho, explica; si justifica una opinión sobre algo discutible, argumenta.
- Pensar que explicar es describir. Describir dice cómo es algo; explicar dice qué es, por qué pasa o cómo funciona.
- Confundir el ejemplo con la comparación. El ejemplo es un caso de la misma clase; la comparación trae algo de otro ámbito que se le parece.
- Creer que un texto explicativo no tiene locutor. Alguien elige qué explicar, para quién, con qué ejemplos y qué deja afuera.
- Olvidar al destinatario. La misma explicación cambia según sea para un especialista o para cualquiera, y eso es parte del análisis.
Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.
Practicar Explicar →Los otros temas de la unidad 9
Narrar, explicar y argumentar