Semiología (43) · Unidad 9 — Narrar, explicar y argumentar
Narrar y describir
Narrar es contar hechos que se suceden en el tiempo y cambian algo; describir es detenerse a mostrar cómo es una persona, un lugar o un objeto. Casi ningún texto hace una sola cosa, pero en cada tramo una de las dos manda.
La explicación
Antes de empezar
Un texto puede servir para cosas muy distintas: contar algo que pasó, mostrar cómo es algo, hacer entender un fenómeno, convencer, indicar cómo se hace algo. Cada uno de esos propósitos organiza el texto de una manera. Los contenidos mínimos de la materia los llaman modos de organización textual.
Narrativo: cuenta hechos que pasan en el tiempo. «Ayer perdí el colectivo y…»
Descriptivo: muestra cómo es algo. «La casa tiene dos pisos y un patio con parra.»
Explicativo: hace entender algo que no se sabe (lo ves en 9.2).
Argumentativo: sostiene una opinión con razones (9.3 y 9.4).
Instruccional: dice qué hacer y en qué orden. «Mezclá, dejá reposar, horneá.»
Casi ningún texto usa uno solo. Una noticia cuenta, describe y a veces opina; una receta describe los ingredientes y después da instrucciones. Por eso la pregunta de los parciales no es «¿qué modo tiene?» sino «¿qué modo predomina?», y a veces: «¿qué modo predomina en este tramo?».
Un modo de organización no es lo mismo que un género (6.2). La noticia, el cuento o la receta son géneros; narrar, describir o explicar son maneras de organizar un tramo, y aparecen adentro de muchos géneros distintos.
1. Preguntá para qué está ese tramo: ¿contar, mostrar, hacer entender, convencer o indicar qué hacer?
2. Mirá los verbos: ¿hay acciones que se suceden, o estados y cualidades?
3. Decidí qué modo manda en ese tramo, y después en el texto entero.
Narrar: hechos que cambian algo
Narrar no es sólo poner hechos en fila. Para que haya relato tiene que pasar algo que rompa lo habitual y cambie la situación. El lingüista alemán Harald Weinrich, que estudió cómo usamos los tiempos verbales, lo dice así: se narra lo que se sale de la rutina; nadie cuenta que un día cualquiera no pasó nada.
Una situación inicial: quiénes, dónde, cuándo.
Una complicación: el hecho inesperado que rompe esa situación.
Acciones encadenadas: una después de la otra, y muchas veces una a causa de la otra.
Una resolución: cómo queda todo después.
El domingo salimos temprano para Chascomús. A mitad de camino se pinchó una goma. Mi papá la cambió bajo la lluvia y llegamos al mediodía, empapados.
acciones que hacen avanzar marca de tiempo lo que rompe lo habitual
1. Verbos de acción, casi siempre en pretérito perfecto simple (salimos, cambió).
2. Conectores y expresiones de tiempo: después, entonces, de pronto, a la semana, cuando.
3. Personajes que hacen cosas (en primera o en tercera persona).
4. Un antes y un después: algo cambió entre el principio y el final.
Primer plano y fondo
En 4.5 viste que el relato tiene sus propios tiempos verbales. Weinrich agrega algo más: los dos pasados que más usa el relato no hacen lo mismo. Juntos le dan relieve, como en una foto con figura y fondo.
Pretérito imperfecto (llovía, estaba): el fondo. Las circunstancias, lo que ya estaba pasando, las costumbres y las descripciones. El imperfecto frena la historia.
Llovía sin parar y la ruta estaba vacía. De golpe, un caballo cruzó la ruta.
fondo (imperfecto) primer plano (perfecto simple)
Un relato con muchos perfectos seguidos va rápido («llegó, pagó, se fue»); uno con muchos imperfectos se detiene en el ambiente y en lo que sienten los personajes. Y cuando al final de un relato aparece una enseñanza en presente («la lección es clara: no todo lo que brilla es oro»), eso ya no es narración: Weinrich dice que la moraleja vuelve al mundo comentado, el del aquí y ahora.
1. Marcá los verbos conjugados en pasado.
2. Los perfectos simples: preguntá si hacen avanzar la historia. Son el primer plano.
3. Los imperfectos: preguntá si cuentan lo que ya estaba pasando o cómo eran las cosas. Son el fondo.
Describir: detener el tiempo para mirar
A veces el texto no quiere contar qué pasó sino mostrar cómo es algo: una persona, un lugar, un objeto, un proceso. Mientras se describe, el tiempo de la historia no avanza.
La cocina de mi abuela era chiquita y amarilla. Al fondo había una ventana que daba al patio; sobre la mesada, siempre, un frasco de dulce de leche.
verbos de estado adjetivos ubicación en el espacio
1. Sustantivos y adjetivos que dicen partes y cualidades.
2. Verbos de estado o de percepción: ser, estar, tener, haber, parecer, verse.
3. Presente o pretérito imperfecto.
4. Un orden en el espacio (de arriba abajo, de lejos a cerca, de afuera hacia adentro) o de lo general a lo particular.
5. Comparaciones: «como», «parecido a».
Hay descripciones más objetivas, que dan datos que cualquiera puede comprobar (medidas, partes, materiales), y más subjetivas, cargadas de valoraciones del que describe («precioso», «horrible», un diminutivo cariñoso). Las marcas de esa subjetividad son las que estudiaste en la unidad 5.
1. Preguntá si entre la primera y la última oración pasó el tiempo. Si no, es descripción.
2. Buscá adjetivos, verbos de estado y expresiones de lugar.
3. Fijate qué orden sigue: espacial, de lo general a lo particular, de las partes al todo.
Cuando se mezclan
En un cuento, una descripción funciona como una pausa: la acción se detiene para mirar el lugar y después sigue. En una nota de opinión, una pequeña narración puede ser un ejemplo al servicio de un argumento. En una receta, la lista de ingredientes es descriptiva y el resto es instruccional.
Para decidir qué modo predomina en un texto entero, la pregunta es cuál es su propósito principal: los otros modos están al servicio de ése.
El puesto de diarios era una caja de chapa verde. Una mañana apareció cerrado con un candado. Una pena: nadie defiende a los canillitas.
describe narra comenta
1. Dividí el texto en tramos y decí qué hace cada uno.
2. Preguntá cuál es el propósito del texto completo.
3. El modo que cumple ese propósito es el que predomina; los otros lo acompañan.
Cómo se escribe la respuesta
Para cada tramo: el modo de organización, las marcas que lo prueban (tiempos verbales, conectores, adjetivos, orden) y, al final, cuál predomina en el texto y por qué.
Por ejemplo: «El primer párrafo es descriptivo: el imperfecto ("era", "había"), los adjetivos y las expresiones de lugar muestran el bar sin que pase el tiempo. El segundo es narrativo: los perfectos simples ("entró", "pidió") hacen avanzar la acción. Predomina la narración, porque el texto existe para contar lo que pasó esa noche».
Identificá el modo de organización de cada tramo y el que predomina: «(1) La terminal de Retiro, a las seis de la mañana, es un hormiguero: bolsos, termos, chicos dormidos sobre las valijas. (2) Ese martes, el micro a Tucumán salió con dos horas de atraso. (3) A la altura de Rosario se rompió el aire acondicionado, y el chofer paró en una estación de servicio. (4) Si van a viajar en verano, lleven agua y algo de abrigo para la noche.»
Primero, cada tramo con su función:
(1) es un hormiguero: bolsos, termos, chicos dormidos… (2) el micro salió con dos horas de atraso. (3) se rompió el aire… el chofer paró… (4) lleven agua y algo de abrigo.
descripción narración instrucción
(2) Narración. Aparece un día concreto («ese martes») y un hecho en perfecto simple («salió»). El atraso es la primera complicación.
(3) Narración. Otro hecho inesperado («se rompió») y una acción que responde a él («paró»), con una marca de lugar que muestra el avance del viaje («a la altura de Rosario»).
(4) Instrucción. Imperativo en segunda persona plural («lleven»): ya no se cuenta, se le dice al lector qué hacer.
Qué predomina: la narración. El texto existe para contar ese viaje; la descripción del principio lo ambienta, y la instrucción del final saca una utilidad práctica de lo contado.
Un control: el tramo (1) está en presente y el (2), en pasado, pero no es el tiempo verbal lo que los separa: es que en (1) no pasa nada y en (2) sí.
Leé el comienzo de este cuento y explicá cómo se reparten la descripción y la narración, y qué efecto tiene ese reparto: «La casa de los Ferrante estaba al final de la calle de tierra, detrás de un paredón descascarado. Tenía las persianas siempre bajas, un jardín de yuyos altos y un perro viejo que dormía en la vereda. Nadie entraba nunca. Hasta que una tarde de enero, el perro se levantó, ladró dos veces y la puerta se abrió sola».
La pregunta de fondo es cuánto tarda en pasar algo y por qué. El fragmento tiene cuatro oraciones: tres son fondo y una es primer plano.
La casa estaba al final de la calle… Tenía las persianas siempre bajas… un perro viejo que dormía… Nadie entraba nunca. Hasta que una tarde de enero, el perro se levantó, ladró dos veces y la puerta se abrió sola.
fondo (imperfecto) bisagra primer plano (perfecto simple)
«Nadie entraba nunca» sigue en imperfecto, pero ya no describe un objeto: cuenta una costumbre. Es el fondo del relato, lo habitual que está por romperse.
«Hasta que una tarde de enero» es la bisagra: marca de tiempo concreta y conector de ruptura.
La última oración es narración pura: tres perfectos simples seguidos. Es lo inhabitual de Weinrich, lo que justifica contar.
El efecto: el cuento se toma tres oraciones de fondo para construir la quietud —persianas bajas, yuyos, un perro que duerme, nadie que entra— y la rompe en una sola. Cuanto más lento es el fondo, más fuerte suena el primer plano. La acumulación de imperfectos crea expectativa; los tres perfectos seguidos, la sorpresa.
Dónde se pierde el punto: decir «predomina la descripción» porque ocupa más espacio. Las descripciones están al servicio del hecho que irrumpe: es el comienzo de un relato.
Dónde se cae la mayoría
- Creer que todo lo que está en pasado es narración. Una descripción en imperfecto («la casa tenía dos pisos») también está en pasado, y el tiempo no avanza.
- Confundir el modo de organización con el género. La noticia es un género; adentro puede tener tramos narrativos, descriptivos y explicativos.
- Decidir por la cantidad de adjetivos. Lo que separa narrar de describir es si pasan hechos que cambian la situación o si el tiempo se detiene para mirar.
- Leer el imperfecto como acción principal. En un relato, el imperfecto pinta el fondo y la costumbre; lo que hace avanzar la historia va en perfecto simple.
- Llamar narración a la enseñanza del final de un relato. La moraleja, en presente, sale del mundo narrado y comenta.
Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.
Practicar Narrar y describir →Los otros temas de la unidad 9
Narrar, explicar y argumentar