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Sociología (14) · Unidad 1 — La mirada sociológica

De la sociedad tradicional a la moderna

La sociología nace en el siglo XIX para entender un cambio enorme: sociedades chicas, quietas y comunitarias que se vuelven industriales, urbanas e interdependientes. La materia sigue tres etapas de esa modernidad: la naciente, la sólida y la líquida.

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La explicación

Antes de empezar

La sociología estudia la vida en común: cómo se organizan los grupos, por qué la gente hace lo que hace cuando vive con otros y cómo cambian las sociedades. Es una ciencia joven: tiene menos de dos siglos.

Este primer tema contesta una pregunta simple: ¿por qué apareció justo entonces? La respuesta ordena toda la materia, porque cada autor que viene después escribió sobre la sociedad que tenía delante, y esa sociedad fue cambiando.

El problema: un mundo que se dio vuelta

Durante casi toda la historia, la mayoría de la gente vivió en el campo, hizo el mismo trabajo que sus padres y murió cerca de donde había nacido. En poco más de un siglo eso cambió por completo: ciudades enormes, fábricas, trenes, gente que se muda y cambia de oficio.

La sociología nace en el siglo XIX —el nombre lo inventa el francés Auguste Comte hacia 1838, y se consolida en la segunda mitad del siglo, con Marx, Durkheim y Weber— para entender ese cambio: de dónde venía y, sobre todo, qué consecuencias traía para la gente. Por eso se dice que es hija del cambio social.

Detrás de ese cambio hay dos grandes procesos, uno político y otro económico:

Político: la Revolución Francesa (1789). Cambia la manera de pensar quién manda y con qué derecho: deja atrás la sociedad en la que cada uno tenía un lugar fijado de nacimiento y pone en el centro la idea de ciudadanos iguales ante la ley.
Económico: la Revolución Industrial (desde fines del siglo XVIII, primero en Inglaterra). La producción pasa del taller y de la fuerza de personas y animales a la fábrica y las máquinas, y se vende en un mercado cada vez más grande, que termina siendo mundial.
Cómo reconocer cada proceso
1. Si el cambio toca quién gobierna, con qué derecho y quién cuenta como ciudadano: es el lado político.
2. Si toca cómo se produce, con qué energía y para qué mercado: es el lado económico, el industrial.

La sociedad tradicional

Se llama sociedad tradicional a la que existió en Occidente antes de la industria: aldeas rurales, chicas y quietas. Para entenderla hay que imaginar un mundo en el que nadie se preguntaba «¿qué quiero ser?». Sus rasgos:

Pertenencia al lugar. Casi todos vivían y morían en el pueblo donde habían nacido. Uno se definía por de dónde era, no por lo que deseaba.
Posición heredada. Se nacía en un estamento —nobleza, clero, campesinado— y ahí se quedaba. Subir o bajar no era una posibilidad que alguien pensara.
Producción chica. Herramientas simples, fuerza de personas y animales, y saberes de oficio que pasaban de padres a hijos.
Autosuficiencia. Cada comunidad producía casi todo lo que necesitaba, como una isla que se arreglaba sola.
Poca diferenciación funcional. Las mismas personas hacían de todo, así que no hacían falta instituciones especializadas.
Un destino, no un futuro. La religión y la costumbre explicaban por qué las cosas eran como eran. Eso encerraba, pero también daba seguridad: mañana iba a ser igual que hoy.

«Pedro nació en la aldea, nunca salió de ella, labró la tierra como su padre y su familia fabricaba lo poco que necesitaba.»

pertenencia al lugar posición heredada autosuficiencia

Cómo reconocer un rasgo tradicional
1. ¿La persona sigue el lugar y el oficio de su familia, sin otra opción a la vista?
2. ¿Su comunidad se arregla con lo que ella misma produce?
3. ¿El futuro aparece como algo ya dado, un destino?
Si la respuesta es sí, el rasgo es tradicional.

La sociedad moderna

La sociedad moderna nace con la gran industria y el capitalismo. Su marca es el cambio continuo: casi nada queda quieto mucho tiempo. Sus rasgos:

La ciudad. Masas de campesinos que pierden su tierra se mudan a las ciudades, donde están las fábricas.
La proletarización. Sin tierra ni herramientas propias, lo único que pueden ofrecer es su capacidad de trabajar. La venden a cambio de un salario, a un patrón con el que no los une ningún otro lazo. (Marx lo estudia en la unidad 2.)
Una libertad con dos caras. Ya nadie los ata a un señor ni a un pueblo; pero tampoco nadie los protege. Son libres y están solos a la vez.
La incertidumbre. Aparece una pregunta nueva, que en la aldea no existía: «¿qué va a ser de mí mañana?». El futuro deja de ser un destino y pasa a ser una incógnita.
Centralización. Se consolidan los Estados nacionales, que coordinan una vida cada vez más compleja con registros civiles, escuelas públicas, correos y ferrocarriles.
Interdependencia. Cada uno hace una sola parte y depende de muchos otros para todo lo demás. Es una sociedad de alta diferenciación funcional.

«Para que Lucía desayune pan con manteca trabajaron un chacarero, un tambo, un molino, una panadería y un repartidor.»

lo que hace una persona los especializados de los que depende

Émile Durkheim (1858-1917), uno de los fundadores de la sociología (tema 3.1), describió este pasaje como el de sociedades unidas porque todos se parecen (solidaridad mecánica) a sociedades unidas porque cada uno hace algo distinto y todos se necesitan (solidaridad orgánica). Acá alcanza con la idea.

Cómo reconocer un rasgo moderno
1. ¿Habla de ciudad, de mudanza o de trabajar a cambio de un salario?
2. ¿La persona depende de muchos otros, cada uno especializado en algo?
3. ¿El futuro aparece como una pregunta abierta y no como un destino?
Si la respuesta es sí, el rasgo es moderno.

Qué se gana y qué se pierde

La comparación no dice que una sociedad sea buena y la otra mala. Cada una cambia una cosa por otra:

Libertad y seguridad. La tradicional daba poca libertad y mucha seguridad: un lugar fijo, un mañana previsible. La moderna da más libertad y menos seguridad: se puede elegir, pero nada está garantizado.
Pertenencia e identidad. En la aldea, la pregunta «¿quién soy?» se contestaba sola. En la ciudad, con la comunidad deshecha, cada uno tiene que contestarla.
Cómo no confundirse
1. No clasifiques por si te parece mejor o peor: clasificá por el rasgo.
2. Fijate qué lado de la balanza muestra el caso: ¿seguridad sin elección o elección sin garantías?

Tres etapas de la modernidad

La sociedad moderna tampoco se quedó quieta. La materia la recorre en tres etapas, y cada una tiene sus autores:

1. Modernidad naciente (siglo XIX). Industria nueva, ciudades que crecen sin orden, trabajo sin contrato ni protección y mucho conflicto. Por eso también se la llama modernidad desorganizada. La leen Marx, Durkheim y Weber (unidades 2 y 3).
2. Modernidad sólida u organizada (buena parte del siglo XX). Su mejor momento va de 1945 a mediados de los años setenta. El trabajo se vuelve empleo: contrato, aumentos por antigüedad, vacaciones pagas, jubilación y la posibilidad de hacer carrera en un mismo lugar. El tiempo juega a favor: quien trabaja espera progresar. La leen Castel, Marcuse, Merton, Gusfield, Becker y Bourdieu (unidad 4).
3. Modernidad líquida o tardía (desde fines del siglo XX). Las formas sólidas se aflojan: trabajos por contrato o por proyecto, cambios de rubro, menos pertenencia a colectivos. Cada uno queda a cargo de armar su propio camino y tiende a verse como el único responsable de lo que le pasa. El nombre de «modernidad líquida» es del sociólogo polaco Zygmunt Bauman. La leen Castel, Sennett, Giddens y Bauman (unidad 5).

«Entré al banco a los veinte y me retiré ahí mismo; mi hija ya tuvo cinco trabajos y ninguno le duró más de dos años.»

rasgo sólido rasgo líquido

Un detalle que confunde: la naciente y la líquida tienen las dos incertidumbre. La diferencia es el orden. En la naciente las protecciones todavía no existían; en la líquida existieron y se fueron deshaciendo. Por eso los autores de la unidad 5 la describen con palabras que empiezan con «des»: lo que estaba armado se desarma.

Cómo reconocer la etapa
1. Mirá cómo es el trabajo: recién llegado del campo, sin contrato ni protección → naciente; empleo estable con protecciones y carrera → sólida; por proyecto, cambiante y sin colectivo → líquida.
2. Mirá cómo se vive el tiempo: el mañana como pregunta nueva → naciente; el tiempo como aliado → sólida; todo con fecha de vencimiento y cada uno a cargo de sí → líquida.
3. Usá la fecha como apoyo, no como única prueba: lo que decide es el rasgo.

Una ciencia de su tiempo

Si la sociedad cambia, los conceptos también tienen que cambiar. Marx, Durkheim y Weber vieron a los primeros obreros llegando a la ciudad; no llegaron a ver el empleo con jubilación ni el trabajo por proyecto. Por eso la materia no es una historia de autores sino un recorrido por problemas: cada etapa trae preguntas nuevas, y la sociología arma herramientas nuevas para contestarlas.

Cómo se escribe la respuesta

En un parcial no alcanza con decir «tradicional» o «moderna»: hay que nombrar el rasgo, decir de qué tipo de sociedad o de qué etapa es y señalar el dato del caso que lo muestra.

«Clara hace en su casa el pan, el queso y las velas que la familia usa todo el año.»

el dato que decide

Rasgo tradicional: autosuficiencia, con poca diferenciación funcional. Lo muestra que la familia produce lo que usa sin depender de nadie especializado.

Un ejercicio resuelto, paso a paso

Clasificá cada parte de este relato como rasgo de una sociedad tradicional o moderna, y nombrá el rasgo: «En el siglo XVII, en el pueblo de Inés, cada familia tejía su ropa y criaba sus animales, y los hijos heredaban el oficio de los padres. Doscientos años después, su descendiente Bruno trabaja doce horas por día en un taller de una ciudad que no es la suya, compra en un almacén todo lo que come y no sabe si el mes que viene seguirá teniendo trabajo».

Primero, el relato con los rasgos marcados:

«En el siglo XVII, en el pueblo de Inés, cada familia tejía su ropa y criaba sus animales, y los hijos heredaban el oficio de los padres. Doscientos años después, su descendiente Bruno trabaja doce horas por día en un taller de una ciudad que no es la suya, compra en un almacén todo lo que come y no sabe si el mes que viene seguirá teniendo trabajo.»

autosuficiencia posición heredada ciudad y salario interdependencia incertidumbre

«cada familia tejía su ropa y criaba sus animales»: tradicional. Autosuficiencia y poca diferenciación funcional: la familia hace casi todo lo que necesita.
«los hijos heredaban el oficio de los padres»: tradicional. Posición heredada: el lugar en la sociedad viene de la familia, no de una elección.
«trabaja doce horas en un taller de una ciudad que no es la suya»: moderno. Bruno se mudó a la ciudad y vende su trabajo: es la proletarización.
«compra en un almacén todo lo que come»: moderno. Interdependencia: ya no produce lo que consume, depende de muchos otros.
«no sabe si el mes que viene seguirá teniendo trabajo»: moderno. La incertidumbre por el mañana, la pregunta nueva de la modernidad.

Lo que el análisis deja ver: los rasgos vienen en paquete. Cuando la familia deja de producir lo suyo, también deja de tener un lugar asegurado, y aparece la pregunta por el futuro. Por eso Bruno, además de moderno, es de la modernidad naciente: trabaja sin ninguna protección.

Y uno del nivel del parcial

Una abuela cuenta: «En el pueblo donde me crié nadie se preguntaba qué iba a ser de grande: eras lo que era tu familia. Mis nietos pueden elegir entre mil cosas, y los veo siempre preocupados por si eligieron bien». ¿Qué muestra su comentario sobre el paso de la sociedad tradicional a la moderna?

La pregunta de fondo no es si la abuela tiene razón, sino qué cambio describe. Su comentario pone una al lado de la otra dos maneras de vivir el futuro.

Su pueblo: «eras lo que era tu familia». Rasgo tradicional: posición heredada. El futuro era un destino, y por eso no hacía falta preguntárselo.
Sus nietos: «pueden elegir entre mil cosas» y viven «preocupados por si eligieron bien». Rasgo moderno: la elección abierta y, con ella, la incertidumbre.

tradicional libertad de elegir incertidumbre

Lo que muestra: el intercambio entre seguridad y libertad. La sociedad tradicional encerraba, pero daba un lugar seguro; la moderna abre opciones, pero deja a cada uno a cargo de elegir y de cargar con lo que eligió. La preocupación de los nietos no es un problema de carácter: es la forma que toma el futuro cuando deja de estar fijado.

Además, el caso enseña algo de método. La abuela no vivió en el siglo XVII: los rasgos tradicionales pueden sobrevivir en un pueblo del siglo XX. Se clasifica el rasgo, no la fecha.

Dónde se pierde el punto: leer el comentario como nostalgia y discutir si antes se vivía mejor. La consigna pide otra cosa: reconocer en las palabras de la abuela los rasgos de cada tipo de sociedad y decir qué se cambió por qué.

Dónde se cae la mayoría

Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.

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Dónde entra este tema en el parcial

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