Tiza Paso a paso
Practicar →

Sociología (14) · Unidad 5 — La modernidad líquida

Política emancipatoria y política de la vida

Giddens distingue dos políticas: la emancipatoria, que busca liberar a los grupos de la explotación, la desigualdad y la opresión, y la política de la vida, que discute cómo vivir —el cuerpo, la identidad, el ambiente— una vez que hay libertad para elegir.

Practicar este tema →7 ejercicios que te corrigen paso a paso · gratis, sin cuenta

La explicación

Antes de empezar

Este tema sigue con Anthony Giddens (tema 5.1) y con el último capítulo del mismo libro, «Aparición de la política de la vida». Ahí se pregunta qué consecuencias políticas tiene todo lo anterior: la reflexividad, los sistemas expertos, un yo que se construye eligiendo.

Una aclaración antes de seguir: cuando Giddens habla de política no piensa sólo en elecciones o en el gobierno. Usa la palabra en dos sentidos: el estrecho, las decisiones que se toman en el Estado; y el amplio, cualquier manera de resolver un conflicto en el que chocan intereses o valores. La de la vida entra en los dos sentidos.

El problema: ¿qué se reclama cuando ya se es libre?

Durante dos siglos, la gran pregunta política de la modernidad fue de qué hay que liberarse: de la tradición que decidía por uno, de los que mandaban sin derecho a mandar. Giddens dice que esa pregunta sigue viva, pero que al lado apareció otra: una vez que puedo elegir, ¿cómo quiero vivir? A cada pregunta le corresponde una política.

La política emancipatoria

Es la política que busca liberar a individuos y grupos de las trabas que les achican las oportunidades de vida. Giddens le encuentra dos objetivos:

Liberarse del pasado: dejar atrás las prácticas fijas de la tradición y la costumbre, para poder transformar el futuro.
Terminar con la dominación ilegítima de unos individuos o grupos sobre otros.

Sus palabras clave son tres males y tres valores. Los males: la explotación (un grupo se queda con recursos que les niega a otros), la desigualdad (sobre todo en el acceso a lo material) y la opresión (un grupo usa su poder para limitar la vida de otro). Los valores: justicia, igualdad y participación.

«En 1890, las obreras de una fábrica de fósforos reclaman no trabajar catorce horas por día por un sueldo que no alcanza.»

la traba que impone otro

Dos rasgos la definen. Entiende el poder de manera jerárquica: como la capacidad de unos de imponer su voluntad a otros. Y su orientación es «alejarse de algo» más que «ir hacia algo»: dice de qué hay que liberarse, pero casi nunca cómo habrá que vivir después. Giddens la ve en las tres grandes tradiciones modernas, aunque de maneras muy distintas.

Cómo reconocerla
1. Buscá la traba: ¿hay alguien o algo que impide, explota, excluye o manda sin derecho?
2. Fijate si el reclamo es «liberarnos de eso».
3. Si la palabra que mejor lo resume es explotación, desigualdad u opresión, es política emancipatoria.

La política de la vida

Esta segunda política da por hecho que ya se ganó cierta emancipación: que la tradición ya no decide todo y que hay margen para elegir. Su pregunta no es «¿libres de qué?» sino «¿cómo hemos de vivir?».

Giddens la llama una política de la opción y del estilo de vida, y también de la realización del yo. La emancipatoria trata de las oportunidades de vida; ésta, de qué hacer con ellas.

«Mi bisabuela no pudo elegir a qué dedicarse. Yo sí, y ahora la pregunta es qué vida quiero llevar.»

la pregunta de la política de la vida

Sus temas son los que la modernidad reciente abrió a la elección:

El yo y la identidad: quién quiero ser, qué hacer con mi biografía.
El cuerpo: ya no es algo simplemente «dado»; se cuida, se entrena, se trabaja con ayuda de expertos (dietas, guías de salud, ejercicio).
La naturaleza y el ambiente: cómo vivir con un mundo natural que la acción humana ya transformó.
Los problemas globales: riesgos que ningún país resuelve solo y que tocan a todos.

En esta política el poder no es sólo el de mandar: Giddens dice que es generador, una capacidad de transformar. Por eso, aunque nazca de decisiones personales, puede ser colectiva: un grupo de vecinos que discute cómo quiere vivir con su río hace política de la vida.

Cómo reconocerla
1. Fijate si quien decide ya tiene margen para elegir (nadie se lo está impidiendo).
2. Buscá la pregunta de fondo: cómo vivir, qué cuerpo, qué identidad, qué relación con la naturaleza.
3. Si el conflicto es entre maneras de vivir y no contra una traba impuesta, es política de la vida.

Las dos, una al lado de la otra

Pregunta: la emancipatoria, «¿libres de qué?»; la de la vida, «¿cómo vivir?».
Busca: reducir la explotación, la desigualdad y la opresión / crear formas de vida que se puedan justificar moralmente.
Valores: justicia, igualdad, participación / realización del yo en un mundo interdependiente.
Poder: jerárquico, de unos sobre otros / generador, capacidad de transformar.
Supone: una traba que hay que sacar / cierta libertad ya ganada.

Ojo: la segunda no reemplaza a la primera. Giddens insiste en que los reclamos emancipatorios siguen siendo fundamentales, porque los derechos conquistados son el terreno donde se pueden discutir las cuestiones de la vida.

El mismo tema, dos políticas

Lo que decide no es el tema sino la pregunta. El trabajo, el cuerpo o el ambiente pueden aparecer en las dos políticas:

El horario de trabajo. «Que no nos obliguen a trabajar doce horas»: emancipatoria (hay una traba impuesta). «Prefiero ganar menos y trabajar cuatro días para tener tiempo para mí»: política de la vida (hay una elección sobre cómo vivir).
El cuerpo. «Que el gimnasio deje de cerrarles la puerta a los mayores de sesenta»: emancipatoria (hay una exclusión impuesta). «Cómo quiero alimentarme y cuidarme»: política de la vida.
Cómo desempatar
1. Preguntá si hay alguien que impone una traba. Si la hay y el reclamo es sacarla, emancipatoria.
2. Si nadie impone nada y la discusión es cuál de varias formas de vida elegir, política de la vida.

Lo privado se vuelve público

Muchos asuntos que antes se decidían puertas adentro —qué comer, cómo criar, cuánto tiempo pasar frente a una pantalla, cómo envejecer— hoy se discuten en público: en la escuela, en los medios, en asociaciones de todo tipo. El programa de la materia lo llama la politización de la vida privada y el borramiento de la frontera entre lo público y lo privado, y lo liga con la aparición de los nuevos movimientos sociales, que se organizan alrededor de cuestiones como éstas y no sólo alrededor del trabajo.

Remoralizar sin intolerancia

Según Giddens, las instituciones modernas habían dejado a un costado las grandes preguntas morales y existenciales: la vida, la muerte, la naturaleza, qué es una buena vida. Se ocupaban de cómo hacer las cosas, no de para qué. La política de la vida trae esas preguntas de vuelta: pide una remoralización de la vida social.

Eso abre un problema que él mismo plantea: cuanto más se discuten preguntas existenciales, más desacuerdos morales aparecen. ¿Cómo volver a hablar de valores sin que cada uno quiera imponer los suyos? Su respuesta no es una receta: hace falta a la vez reconstruir la política emancipatoria y trabajar en serio en la política de la vida.

Derechos, obligaciones y el Estado

Las cuestiones de la política de la vida son personales, pero no se quedan en lo personal: todas implican derechos y obligaciones. Giddens observa que el Estado sigue siendo el lugar principal donde derechos y deberes se convierten en ley, aunque un solo Estado no alcance para los problemas que son mundiales (una investigación científica o un riesgo ambiental no se detienen en una frontera).

Cómo reconocer el lugar del Estado en un caso
1. Fijate si la cuestión de cómo vivir pide fijar derechos u obligaciones.
2. Si es así, el Estado es el lugar donde eso se vuelve ley.
3. Si el problema cruza fronteras, anotá el límite: un solo Estado no lo resuelve.

Cómo se escribe la respuesta

En un parcial hay que nombrar la política, decir cuál es la pregunta de fondo y mostrar en el caso la traba o la elección. Con un caso como «un grupo de amigos discute si vale la pena tener auto en la ciudad»: política de la vida; la pregunta es cómo vivir (qué lugar darle al auto, al ambiente, al tiempo); nadie les impide nada, y lo muestra que la discusión es entre opciones que todos tienen a mano.

Un ejercicio resuelto, paso a paso

Clasificá los tres reclamos de esta familia según la política que expresan: «En 1920, el abuelo Ernesto reclamaba que en el aserradero les pagaran las horas extra que trabajaban. Su hija Marta, en 1960, peleó para que en el banco donde trabajaba dejaran de despedir a las empleadas que se casaban. El nieto, Lautaro, hoy discute con su pareja si mudarse a un pueblo para vivir más tranquilos aunque ganen menos».

Primero, los tres reclamos marcados:

«En 1920, el abuelo Ernesto reclamaba que les pagaran las horas extra que trabajaban. Su hija Marta, en 1960, peleó para que en el banco donde trabajaba dejaran de despedir a las empleadas que se casaban. El nieto, Lautaro, hoy discute con su pareja si mudarse a un pueblo para vivir más tranquilos aunque ganen menos.»

política emancipatoria política de la vida

Ernesto: política emancipatoria. Hay una traba impuesta por otro (trabajo que no se paga) y el reclamo es sacarla. La palabra que lo resume es explotación.
Marta: política emancipatoria. Una regla del empleador castiga a las mujeres por casarse; el reclamo es contra esa desigualdad.
Lautaro: política de la vida. Nadie le impide nada: la discusión es entre dos formas de vivir que él y su pareja pueden elegir.

Lo que el análisis deja ver: la pregunta de Lautaro sólo puede aparecer porque antes alguien sacó trabas como las de Ernesto y Marta. Es lo que dice Giddens: la política de la vida supone cierta emancipación ya ganada.

Y uno del nivel del parcial

Una vecina cuenta: «Hace cincuenta años, cuánto tiempo pasaban los chicos frente a una pantalla se decidía en cada casa. Hoy se discute en la escuela, en revistas, entre pediatras y en grupos de padres, y hay quien pide reglas para todos». Analizá el caso con las categorías de Giddens.

La pregunta de fondo es qué tipo de cuestión es y por qué salió de la casa.

Qué política es. Política de la vida: nadie reclama contra una traba que otro impone; se discute cómo queremos que vivan los chicos. Es una pregunta sobre estilos de vida, el cuerpo y el yo.
Por qué salió de la casa. Es un caso de politización de la vida privada: algo que se decidía puertas adentro pasa a discutirse en público. La frontera entre lo público y lo privado se vuelve borrosa.
Quiénes participan. Pediatras y revistas son sistemas expertos (tema 5.1): la política de la vida se discute con información de especialistas, y esa información vuelve sobre las familias (reflexividad).
Las reglas para todos. Cuando alguien pide reglas comunes, la cuestión pasa a ser de derechos y obligaciones, y Giddens recuerda que el Estado sigue siendo el lugar principal donde eso se vuelve ley.

También aparece el problema de la remoralización: la discusión trae preguntas de valor (qué es una buena infancia) en las que la gente no está de acuerdo. Para Giddens, el desafío es discutirlas sin que nadie imponga su respuesta a los demás.

Dónde se pierde el punto: leer el caso como emancipatorio porque «los chicos no son libres de elegir». Nadie está luchando contra una dominación: lo que hay son maneras distintas de entender cómo se vive bien, y eso es lo propio de la política de la vida.

Dónde se cae la mayoría

Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.

Practicar Política emancipatoria y política de la vida →

Dónde entra este tema en el parcial

Los otros temas de la unidad 5

La modernidad líquida

Ver todos los temas de Sociología