Sociología (14) · Unidad 4 — La modernidad sólida
La construcción de los problemas públicos
Gusfield muestra que no todo problema social se vuelve público: para eso alguien tiene que definirlo, apropiárselo y señalar responsables. Esa definición tiene una cara cognitiva —qué lo causa— y otra moral —quién tiene la culpa—, y funciona como una forma de control social.
La explicación
Antes de empezar
Todos los días pasan cosas que duelen o molestan. Algunas se discuten en los medios, tienen oficinas que las atienden, campañas y gente que reclama. Otras se quedan en cada casa. ¿Qué hace la diferencia?
Este tema es de Joseph Gusfield (1923-2015), un sociólogo estadounidense que estudió durante años cómo se pensaba en su país el problema de manejar después de tomar alcohol. Su libro se llama La cultura de los problemas públicos (1981), y su caso es el del «conductor alcoholizado».
El problema: no todo lo que duele se vuelve público
Gusfield distingue entre los problemas en general y los problemas públicos. Un problema es público cuando se vuelve tema de discusión en la arena pública: hay quienes reclaman, hay organismos que se ocupan y se espera que alguien haga algo. Muchas situaciones penosas no llegan nunca a eso.
«Que dos hermanos no se hablen desde hace años le duele a toda la familia, pero nadie espera que una oficina lo resuelva.»
un problema que se queda en lo privado
Y lo importante: que algo sea o no un problema público no está dado de antemano. Se construye. Lo que hoy es asunto privado puede volverse público mañana, y al revés.
1. ¿Se discute más allá de los directamente afectados?
2. ¿Hay organismos, grupos o campañas que se ocupan de él?
3. ¿Se espera que alguien en particular haga algo? Si sí a las tres, es público.
Dos caras: lo cognitivo y lo moral
Para Gusfield, todo problema público tiene dos dimensiones:
La moral. El juicio que lo vuelve condenable: está mal, es injusto, es intolerable. Es lo que hace que se quiera cambiar.
«La mitad de los vecinos de la cuadra duerme menos de seis horas por el ruido del taller: es una falta de respeto que nadie debería aguantar.»
cara cognitiva cara moral
A eso Gusfield suma una condición: para que algo sea un problema, tiene que creerse que se puede cambiar. Lo que se vive como inevitable puede doler, pero no es un problema: es el destino. Sin juicio moral y sin creencia en que es alterable, no hay problema.
«Que en invierno anochezca a las seis molesta a muchos, pero nadie cree que se pueda cambiar.»
sin alterabilidad, no hay problema
1. Si la frase se puede comprobar con datos (cuánto, cuándo, por qué), es cognitiva.
2. Si dice que algo está mal o que alguien tiene la culpa, es moral.
3. Preguntá además si se cree que la situación se puede cambiar.
La propiedad del problema
No todos tienen la misma voz para decir qué es un problema. Gusfield llama propiedad del problema a la capacidad de crear la definición pública y de influir en ella: decir de qué se trata, cuál es su causa, qué hay que hacer. Usa la palabra a propósito: como una propiedad, se controla, se defiende, se puede ceder o perder.
«Cuando se habla de la basura en la playa, los medios sólo consultan a la asociación de guardavidas; los vendedores ambulantes nunca son escuchados.»
quien tiene la propiedad quien queda sin voz
1. Buscá a quién se cita o se consulta cuando se habla del tema.
2. Preguntá quién decide cómo se nombra el problema y qué solución parece obvia.
3. Mirá quién queda afuera de esa conversación.
Dos responsabilidades distintas
Gusfield separa dos sentidos de «ser responsable», que en la vida diaria se mezclan:
Responsabilidad política. Responde a «¿qué hay que hacer y quién tiene que hacerlo?». Señala a la persona u organismo obligado a resolverlo, al que se premia si lo logra y se le reclama si fracasa.
Las dos no tienen por qué coincidir: quien debe resolver un problema no es necesariamente quien lo causó.
«Las motos con el caño de escape modificado hacen el ruido, pero los vecinos le reclaman a la oficina de tránsito de la ciudad que haga controles.»
responsabilidad causal responsabilidad política
1. Si el caso explica qué produce el problema: causal.
2. Si el caso señala a quién le toca solucionarlo: política.
3. Si son actores distintos, el caso te está mostrando justamente esa diferencia.
La definición como control social
Acá está la tesis más fuerte de Gusfield. En los Estados Unidos que él estudió, el problema de los choques con alcohol se pensaba de una sola manera: un individuo irresponsable que toma y maneja. La solución obvia era castigarlo y educarlo. Quedaba fuera de la vista, por ejemplo, que en muchas zonas no había otra forma que el auto para volver de un bar: pensarlo como un problema de transporte era casi impensable.
Para Gusfield, que una definición se vuelva la única posible es una forma de control social, quizás la más poderosa porque no se nota: no prohíbe las alternativas, las vuelve impensables. Y agrega que la autoridad pública tiene interés en sostener la imagen de un mundo ordenado y previsible, donde cada mal tiene un culpable identificable.
1. Decí si el problema es público y por qué.
2. Separá la cara cognitiva y la moral, y nombrá la responsabilidad causal y la política.
3. Señalá quién tiene la propiedad y qué alternativa queda fuera de la definición.
Leé esta nota inventada y analizala con Gusfield: «La Asociación de Vecinos del centro, la única voz que citan los medios en el tema, advierte que los camiones de reparto descargan en doble fila en cuatro de cada diez cuadras. "Es un abuso que no se puede tolerar", dice su presidenta. Los vecinos piden que la oficina de tránsito de la ciudad prohíba descargar de día».
Primero, la nota con sus piezas a la vista:
«La Asociación de Vecinos del centro, la única voz que citan los medios, advierte que los camiones de reparto descargan en doble fila en cuatro de cada diez cuadras. "Es un abuso que no se puede tolerar". Los vecinos piden que la oficina de tránsito de la ciudad prohíba descargar de día.»
propiedad cara cognitiva cara moral responsabilidad política
Propiedad: la tiene la Asociación de Vecinos, «la única voz que citan los medios». Ella define de qué se trata.
Cara cognitiva: el dato de cuatro de cada diez cuadras, que se puede comprobar.
Cara moral: «un abuso que no se puede tolerar».
Responsabilidad causal: la nota la pone en los camiones de reparto. Responsabilidad política: en la oficina de tránsito de la ciudad, a la que se le pide que actúe.
Lo que el análisis deja ver: como la Asociación tiene la propiedad, la definición deja afuera preguntas posibles: si las cuadras tienen algún lugar donde cargar y descargar, o a qué hora necesitan la mercadería los negocios del centro. Ésa es la forma de control social que Gusfield señala: no se prohíben esas preguntas, simplemente no aparecen.
Gusfield estudió cómo se pensaba en los Estados Unidos el problema de los choques de quienes manejaban después de tomar alcohol. ¿Por qué dice que esa manera de pensar el problema funcionaba como una forma de control social?
El punto de partida es que había una sola definición disponible. El problema se entendía como el de un individuo: alguien que toma de más y elige manejar. Esa definición traía su solución obvia: leyes más duras, castigo y campañas para convencer al bebedor.
Por qué eso es control. Nadie prohibía pensar el problema como uno de transporte. Simplemente no se pensaba: la definición dominante lo volvía impensable. Para Gusfield ése es el control más eficaz, porque no se ve.
Quién gana con la definición. La autoridad pública queda como garante de un mundo ordenado, en el que cada choque tiene un culpable individual y el castigo restablece el orden moral.
la alternativa que la definición borra
Dónde se pierde el punto: en leer a Gusfield como alguien que disculpa a quien maneja alcoholizado. No discute que eso sea peligroso: muestra que la forma de definir el problema decide qué responsables y qué soluciones se pueden ver.
Dónde se cae la mayoría
- Creer que un problema es público por lo grave que es. Para Gusfield lo que lo vuelve público es que se discuta en la arena pública y que se espere que alguien actúe; muchas situaciones graves se quedan en lo privado.
- Confundir la cara cognitiva con la moral. Un dato o una explicación de causas es cognitivo; un juicio que dice que algo está mal o que alguien es culpable es moral.
- Pensar que el responsable causal y el político son siempre el mismo. Quien produce un problema y quien tiene que resolverlo pueden ser distintos.
- Leer la «propiedad» del problema como propiedad de bienes. Es el poder de definirlo: decir de qué se trata y qué hay que hacer.
- Olvidar la alterabilidad. Algo que se vive como inevitable no es, para Gusfield, un problema, por más que moleste.
Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.
Practicar La construcción de los problemas públicos →Dónde entra este tema en el parcial
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