Sociología (14) · Unidad 4 — La modernidad sólida
El gusto es un delator
El gusto parece lo más personal, pero delata la posición de clase: la cultura legítima se reconoce más de lo que se conoce, los sectores medios la reverencian sin dominarla y los populares eligen lo necesario. Consumir cultura es una manera de distinguirse, y el ascenso material no trae solo el ascenso social.
La explicación
Antes de empezar
«Sobre gustos no hay nada escrito», dice el refrán. Pierre Bourdieu (1930-2002), el mismo del 4.6, escribió cientos de páginas para mostrar lo contrario: el gusto tiene bases sociales. En La distinción (1979) estudió con encuestas y entrevistas qué música, qué comidas, qué muebles y qué fotos preferían los franceses de cada clase.
Este tema usa las herramientas del anterior —habitus, campo, capital— para leer algo que parece lo más íntimo de cada uno.
El problema: el gusto parece personal
Cuando alguien dice «a mí me gusta el jazz» o «a mí me gusta la cumbia», parece hablar sólo de sí mismo. Bourdieu observa que, si se miran muchos casos juntos, los gustos se ordenan según la posición social, con una regularidad que no puede ser casualidad. El gusto, sin querer, delata de dónde viene cada uno.
La razón es el habitus: las preferencias salen de disposiciones incorporadas en ciertas condiciones de vida. Por eso cada uno elige, sí, pero dentro de un horizonte de posibilidades que su posición le dio.
Un sistema de gustos
Un gusto no existe solo: existe en relación con otros. Si hay un «buen gusto», es porque hay otro que se considera malo; si algo es «distinguido», es porque otra cosa es «vulgar». Los gustos clasifican las cosas y, al hacerlo, clasifican a quien clasifica: decir qué te parece de mal gusto dice dónde estás parado.
«Las series dobladas son para gente que no lee, dice Lorena; yo las miro subtituladas.»
el gusto que clasifica a otros el que clasifica a quien habla
1. Buscá el gusto que se afirma.
2. Buscá contra qué otro gusto se afirma, aunque esté implícito.
3. Preguntá qué dice esa oposición de la posición de quien habla.
El gusto legítimo
En la cima del sistema hay un conjunto de obras y consumos que pasan por indiscutiblemente valiosos: la «cultura» con mayúscula. Bourdieu lo llama gusto legítimo. Su punto central es que esa superioridad no es natural: la definieron quienes ocupan la cima del campo cultural, y se impuso a todo el campo como si fuera universal. Al gusto legítimo lo acompaña un poder simbólico: el de ordenar a los demás gustos como más cerca o más lejos de él, sin que casi nadie lo discuta.
Y aquí aparece una distinción clave: casi todos reconocen la cultura legítima —saben que la ópera o la pintura de museo «son cultura»—, pero muy pocos la conocen de verdad. La relación de la mayoría con el gusto legítimo es más de reconocimiento que de conocimiento.
«De danza contemporánea no entiendo nada, pero se nota que es arte del bueno.»
sin conocimiento con reconocimiento
1. Si la persona sabe que algo «vale», aunque no pueda decir por qué: reconocimiento.
2. Si puede ubicarlo, compararlo y explicar qué tiene de valioso: conocimiento.
3. Casi todos tienen lo primero; lo segundo está repartido de forma desigual.
Tres relaciones con la cultura legítima
Bourdieu describe cómo se vincula cada clase con el gusto legítimo. Son tipos para la Francia que estudió: sirven para pensar, no para encasillar a nadie.
Las clases altas: la soltura. Tuvieron contacto con la cultura legítima desde chicos, con tiempo y con dinero, y por eso se mueven en ella con naturalidad. Tienden a creer que su gusto es innato, «de cuna», sin ver que se aprendió. Valoran los consumos que exigen mucho tiempo, que es lo que más escasea para los demás.
Las clases medias: la buena voluntad cultural. Reverencian la cultura legítima y quieren estar a su altura, pero no la dominan: en ellas la distancia entre reconocimiento y conocimiento es máxima. Buscan separarse de los de abajo y parecerse a los de arriba, a veces adelantando el parecer al ser. Bourdieu habla de una estética de la pretensión, y de consumos «de segunda mano»: las versiones accesibles de las obras mayores.
Los sectores populares: el gusto de necesidad. Con poco tiempo y poco dinero, eligen lo práctico, lo que sirve. Reconocen el valor de la cultura legítima, pero la sienten ajena: «esto no es para nosotros», escribe Bourdieu. En las luchas por la distinción quedan como un punto de referencia pasivo, el contraste contra el que los demás se distinguen.
1. Naturalidad con la cultura legítima y la idea de un gusto «de nacimiento»: clases altas.
2. Esfuerzo por estar a la altura, respeto sin dominio, versiones accesibles: clases medias.
3. Lo práctico primero y la cultura legítima vista como algo ajeno: sectores populares.
La distinción y los emblemas sustitutos
Consumir cultura no es sólo disfrutar: también es distinguirse, marcar distancia con el grupo de abajo y acercarse al de arriba. Muchas veces eso pasa sin intención consciente; otras, es una estrategia.
Como los bienes legítimos son escasos (caros, o difíciles de entender), quienes no llegan a ellos buscan emblemas sustitutos: versiones más accesibles que conservan algo del prestigio del original. Y como el valor distintivo de un bien baja cuando muchos lo tienen, cuando algo se masifica los de arriba se corren a otra cosa. El sistema se mueve sin parar, pero la jerarquía se mantiene.
«Cuando los anteojos de marco grueso se empezaron a vender en todos lados, Ramiro se pasó a unos de marco finito.»
el bien que se masifica el que se corre
Plata no es lo mismo que posición
De todo esto sale una idea que el programa subraya: el ascenso material y el ascenso social no van al mismo ritmo. Se puede ganar mucho dinero rápido, pero el capital cultural incorporado (las maneras, los gustos, la soltura) lleva años, porque se adquiere desde chico. Por eso quien sube de golpe en plata puede no ser reconocido por quienes estaban arriba desde antes: tiene capital económico, pero no el cultural ni el simbólico que acompañan a esa posición. Es una asincronía.
1. Nombrá la relación con la cultura legítima que muestra el caso (soltura, buena voluntad, gusto de necesidad).
2. Decí si hay reconocimiento, conocimiento o los dos, y qué estrategia de distinción aparece.
3. Cerrá con la idea de Bourdieu: la jerarquía de los gustos es social, no natural.
Analizá el caso con Bourdieu: «En una reunión de egresados, Paula cuenta que fue a un festival de música barroca y habla de los instrumentos de época con la misma tranquilidad con que habla del tiempo; dice que "eso se trae de casa". Damián, que la escucha, dice que a él también le encanta la música clásica, aunque no recuerda el nombre de ninguna obra. Rubén comenta que él prefiere una peña, "que es más para uno", y que lo del barroco "debe ser lindo, pero no es para mí"».
Primero, las frases que deciden:
Paula: «eso se trae de casa» · Damián: «no recuerda el nombre de ninguna obra» · Rubén: «no es para mí»
soltura reconocimiento sin conocimiento gusto de necesidad
Damián: la buena voluntad cultural de las clases medias. Reconoce el valor de la música clásica («le encanta»), pero no la conoce: la distancia entre reconocimiento y conocimiento es la que Bourdieu señala en esta posición.
Rubén: el gusto de necesidad de los sectores populares. No rechaza el barroco («debe ser lindo»): lo reconoce, pero lo siente ajeno.
Lo que el análisis deja ver: los tres hablan de lo que les gusta como si fuera personal, y los tres, sin querer, dicen desde dónde hablan. Ninguno tiene «mejor gusto» por naturaleza: lo que Bourdieu muestra es que la jerarquía entre esos gustos la construyó la sociedad.
Bourdieu sostiene que el ascenso material no trae solo el ascenso social. Explicá la idea con un caso inventado y decí qué capitales están en juego.
La idea es que la plata y el reconocimiento no se mueven al mismo ritmo.
Pensá en Norma, que en quince años convirtió un taller de costura en una fábrica de ropa y acaba de sumarse, como donante importante, a la asociación de amigos de un museo de arte.
Lo que no se compra rápido. El capital cultural incorporado que tienen los demás socios: la manera de conversar en una cena, las referencias que se dan por sabidas, la soltura con ciertos consumos. Eso se adquirió desde chicos, con tiempo, y no se consigue en un año.
Lo que resulta. En la asociación agradecen su aporte, pero no le piden opinión sobre qué exponer: su posición económica subió, pero su reconocimiento, su capital simbólico en ese ambiente, no subió al mismo ritmo.
capital económico capital cultural incorporado capital simbólico
Lo que muestra: la posición social no es sólo lo que se tiene; también es cómo uno se presenta ante los demás y cómo lo tratan. Por eso, según Bourdieu, el ascenso material puede ir por delante del social, y los consumos culturales aparecen como una vía para intentar acortar esa distancia.
Dónde se pierde el punto: en leer el caso como una cuestión de mala educación o de esnobismo de los socios. La consigna pide nombrar los capitales y la asincronía entre ellos, no juzgar a nadie.
Dónde se cae la mayoría
- Leer a Bourdieu como si dijera que hay gustos mejores que otros. Su punto es el contrario: la superioridad del gusto legítimo es una imposición social, no una cualidad natural.
- Confundir reconocimiento con conocimiento. Reconocer es saber que algo «vale»; conocer es poder explicarlo. Casi todos reconocen la cultura legítima y pocos la conocen.
- Atribuir a los sectores populares un rechazo de la cultura legítima. Para Bourdieu la reconocen, pero la sienten ajena: «esto no es para nosotros».
- Pensar que con dinero alcanza para subir socialmente. El capital cultural incorporado lleva tiempo, y por eso ascenso material y social no van juntos.
- Tomar las tres relaciones con la cultura como etiquetas para personas reales. Son tipos que Bourdieu construyó para estudiar la Francia de su época.
Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.
Practicar El gusto es un delator →Dónde entra este tema en el parcial
- Segundo parcial — El concurso de fotografía15 puntos · resuelto paso a paso
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