Sociología (14) · Unidad 4 — La modernidad sólida
Campo, habitus y capital
Bourdieu ve la sociedad como un conjunto de campos —espacios de juego con algo en disputa— donde cada uno se mueve con los capitales que tiene (económico, cultural, social, simbólico) y con un habitus: disposiciones incorporadas por las que se interioriza lo exterior y se exterioriza lo interior.
La explicación
Antes de empezar
Este tema es de Pierre Bourdieu (1930-2002), un sociólogo francés que se propuso estudiar la desigualdad desde lugares inesperados: los gustos, la manera de hablar, la forma de sentarse a la mesa. Su libro más conocido es La distinción (1979). El 4.7 aplica estas herramientas al gusto.
Bourdieu quiere salir de una pelea vieja de las ciencias sociales. Para unos, lo que hacemos lo determina la estructura, desde afuera; para otros, lo explican nuestras intenciones. Él sostiene que hay que pensar las dos cosas a la vez: la posición que uno ocupa y cómo esa posición se mete adentro de cada persona.
El problema: elecciones que se parecen sin ponerse de acuerdo
Gente que nunca se habló entre sí, pero que creció en condiciones parecidas, tiende a elegir parecido: las mismas carreras, los mismos lugares de vacaciones, la misma manera de hablar. Nadie se lo ordenó, y cada uno siente que eligió libremente. ¿Cómo se explica?
El habitus
La respuesta de Bourdieu es el habitus: un conjunto de maneras de percibir, de valorar y de actuar que cada uno incorporó a lo largo de su historia, según el lugar desde el que vivió. Funciona como un sentido práctico: orienta lo que hacemos casi sin pensarlo.
«Martina creció entre libros y conversaciones de sobremesa y hoy, en cualquier casa a la que entra, sin pensarlo, mira primero la biblioteca.»
las condiciones vividas la práctica que generan
Bourdieu lo describe con dos movimientos: se interioriza la exterioridad (las condiciones de vida, que estaban afuera, se vuelven disposiciones adentro) y se exterioriza la interioridad (esas disposiciones salen de nuevo en prácticas, gustos y elecciones). Por eso el habitus está estructurado (lo moldeó la posición social) y es estructurante (genera prácticas).
Dos aclaraciones que ahorran errores:
No obliga, orienta. No es una cárcel ni una decisión calculada: hace que ciertas opciones parezcan naturales y otras ni se piensen («eso no es para mí»).
Como quienes comparten condiciones de vida desarrollan habitus parecidos, Bourdieu habla también de habitus de clase.
1. Buscá una práctica o una preferencia que la persona vive como natural.
2. Rastreá de qué condiciones de vida viene.
3. Fijate qué opciones ni siquiera se le ocurren: eso también es el habitus.
El campo
La segunda herramienta cambia la imagen de la sociedad. En lugar de un edificio con la economía en la base y todo lo demás encima (la imagen de Marx, tema 2.1), Bourdieu propone pensar un gran círculo con muchos círculos adentro. Cada uno es un campo: el económico, el político, el religioso, el educativo, el artístico, el deportivo, el científico.
Un campo es un espacio de juego con tres cosas:
Posiciones desiguales. Cada campo está ordenado en posiciones más y menos favorables, y esas posiciones existen aunque cambien quienes las ocupan.
Gente dispuesta a jugar. Con un habitus que conoce las reglas del juego y, sobre todo, cree que vale la pena jugarlo.
Esto último lleva a una idea fina: los que pelean dentro de un campo, aunque estén enfrentados, coinciden en algo: que lo que se disputa importa. Bourdieu lo llama una complicidad objetiva por debajo de todos los antagonismos.
1. Preguntá qué se disputa ahí que no se disputa en otro lado.
2. Buscá quiénes están arriba y quiénes abajo.
3. Fijate en qué coinciden todos, aun los rivales.
Los capitales
¿Qué da poder dentro de un campo? Lo que Bourdieu llama capital: recursos acumulados que se pueden usar para jugar. No es sólo plata.
Cultural. Saberes, títulos, maneras de hablar y de apreciar lo que una sociedad considera valioso. Puede estar incorporado (en el cuerpo y en la manera de ser, lleva años adquirirlo) u objetivado (en cosas: libros, cuadros, instrumentos).
Social. La red de relaciones que uno puede movilizar: conocidos, contactos, pertenencias.
Simbólico. El prestigio y el reconocimiento: lo que pasa cuando los demás reconocen como legítimo lo que uno tiene. Es el capital de «la palabra que pesa».
«Con la herencia de su abuelo abrió el estudio, con su posgrado se ganó a los clientes difíciles y por un amigo de la facultad consiguió su primer contrato grande.»
económico cultural social
Un detalle importante: cada campo tiene su capital específico, que vale dentro de sus límites. Pasarlo a otro campo se puede, pero con un «tipo de cambio» desfavorable: lo que daba autoridad en un lugar puede valer poco en otro.
1. Plata o bienes: económico.
2. Saberes, títulos, maneras: cultural.
3. Contactos que abren puertas: social.
4. Prestigio que hace que los demás escuchen y respeten: simbólico.
Conservar o subvertir
La estructura de un campo es, en cada momento, un estado de la lucha: quién tiene cuánto capital. Y la lucha sigue. Según Bourdieu:
Quienes tienen menos (casi siempre los recién llegados, los más jóvenes) tienden a estrategias de subversión: romper con lo establecido, la herejía.
Pero la subversión tiene límites. Para entrar a un campo hay que pagar un derecho de entrada: reconocer que el juego vale la pena y aprender sus reglas. Por eso los recién llegados discuten cómo se juega, no si vale la pena jugar: si rompieran el juego entero, quedarían afuera.
1. Nombrá el campo y qué se disputa en él.
2. Decí qué capital tiene cada actor y cuál le falta.
3. Clasificá su estrategia (conservación o subversión) y mostrá en qué coinciden los rivales.
Analizá el caso con las tres herramientas de Bourdieu: «En el mundo de la pastelería de autor, los pasteleros consagrados, con locales premiados y libros de recetas, defienden las técnicas clásicas francesas. Carla, que acaba de abrir un local con la plata de una indemnización, cocina con frutas del monte y dice que "la pastelería clásica se volvió un museo". Igual se presenta a los mismos concursos que los consagrados».
Primero, lo que decide en el caso:
Los consagrados: «defienden las técnicas clásicas» · Carla: «la pastelería clásica se volvió un museo», pero «se presenta a los mismos concursos»
conservación subversión la creencia compartida
Los capitales: los consagrados tienen mucho capital simbólico (locales premiados) y cultural (libros, técnicas). Carla tiene algo de capital económico (la indemnización) y poco capital simbólico: recién llega.
Las estrategias: los consagrados, conservación (defienden la ortodoxia clásica). Carla, subversión (declara viejo lo establecido).
La complicidad: Carla se presenta a los mismos concursos. Discute cómo se cocina, pero no que el reconocimiento de ese campo valga la pena.
Lo que el análisis deja ver: la pelea entre consagrados y recién llegados no es un capricho de personalidades, sino la forma típica de la lucha en cualquier campo: los que tienen el capital lo defienden, los que no lo tienen discuten las reglas, y todos siguen jugando el mismo juego.
Gonzalo creció en una casa donde no sobraba nada: la ropa pasaba de un hermano a otro y cada gasto se discutía. Hoy gana bien, pero sigue comparando precios, arregla antes que comprar y en un restaurante con mantel se siente fuera de lugar. Un amigo le dice: «Es tu personalidad, sos así». ¿Qué le contestaría Bourdieu?
Bourdieu no negaría que Gonzalo «es así»: discutiría de dónde sale ese «así». Lo que el amigo llama personalidad tiene una historia social, y el concepto que la explica es el habitus.
Lo interior que vuelve a salir. Esas disposiciones salen hoy en prácticas, aunque sus condiciones cambiaron: compara precios, elige el lugar sencillo, se incomoda con el mantel.
lo social hecho disposición la disposición hecha práctica
Lo que le diría al amigo: que el habitus está estructurado (lo formó una posición) y es estructurante (genera las prácticas de hoy), y por eso puede durar más que las condiciones que lo produjeron. Agregaría que no es un destino: orienta a Gonzalo sin obligarlo, haciendo que ciertas opciones le resulten naturales y otras ajenas.
Dónde se pierde el punto: en contestar que es «una costumbre» o «una decisión». La respuesta buena muestra el ida y vuelta entre las condiciones de vida y las prácticas, y explica por qué el habitus sigue funcionando cuando la plata ya cambió.
Dónde se cae la mayoría
- Confundir habitus con hábito. El hábito es una costumbre repetida; el habitus es el sistema de disposiciones que genera los hábitos, las preferencias y las maneras de ver.
- Creer que el capital es sólo dinero. Para Bourdieu hay capital económico, cultural, social y simbólico, y cada campo tiene el suyo específico.
- Confundir capital social con capital cultural. El social son las relaciones que se pueden movilizar; el cultural, los saberes, títulos y maneras.
- Pensar que quienes buscan subvertir un campo quieren destruirlo. Discuten cómo se juega, pero comparten con los dominantes la creencia en que el juego vale la pena.
- Leer el habitus como una decisión calculada o como una cárcel. Orienta sin obligar: vuelve naturales unas opciones y hace impensables otras.
Hasta acá la explicación. La práctica es la otra mitad: 7 ejercicios de este tema, en cuatro niveles, que no te dicen sólo si está bien al final sino que te corrigen en cada paso y te explican por qué. Además trae una animación que muestra la idea en movimiento.
Practicar Campo, habitus y capital →Dónde entra este tema en el parcial
- Segundo parcial — El concurso de fotografía15 puntos · resuelto paso a paso
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